ESTE SUFRIMIENTO TEMPORAL QUE ME INSPIRÓ OFRECER AL BUEN DIOS, EN EXPIACIÓN DE MIS PECADOS Y POR EL BIEN DE NUESTRA SOCIEDAD

El informe solo se redactará después de que haya terminado un trabajo importante. Tengo que copiar todo el volumen de las Reglas y Constituciones, porque es esta copia la que se aprobará y se me devolverá. El original, al que se adjuntan las aprobaciones de los obispos y la firma de los miembros de la Sociedad, debe permanecer en los archivos de la Congregación de Obispos y Regulares. Estoy algo consternado por esta tarea; primero pensé en hacerlo yo mismo, pero me temo que no podré hacerlo con la rapidez necesaria, ya que a menudo me veo obligado a salir para hacer recados ineludibles… Hoy voy a ponerme en contacto con un copista para que empiece a trabajar mañana, lunes, y poder presentar el manuscrito a más tardar la semana que viene. Si no me promete terminarlo en una semana, lo sacrificaré todo y me encerraré para hacer yo mismo este trabajo, dedicándome a ello día y noche.

En su diario anota:

20: Salí temprano a buscar un copista, pero no encontré ninguno, al menos no del tipo que necesitaba.

Todos estos recados me agobian, y la idea de que, sin un copista, debo transcribir doscientas páginas en formato pequeño, ciertamente no es algo que me dé mucho ánimo.

21: Copié todo el día, ya que no encontré ningún copista dispuesto a hacer este trabajo en una semana. Habrían tenido el manuscrito al menos tres semanas y me habría costado 30 coronas romanas, si no más. Yo lo haré en tres días y solo me costará mi esfuerzo, lo cual no es poca cosa, ya que hoy he escrito durante doce horas.

22, 23, 24: Pasé tres días y media noche, es decir, hasta las tres de la madrugada, ocupado copiando.

25: Volví a pasar la mayor parte del día escribiendo. Las peticiones tenían que hacerse en dos copias originales, etc. Espero que esto sea todo, ya que tengo los brazos entumecidos.

Diario de Eugenio, 20-25 de febrero EO XVII

En una carta al padre Tempier, le confió lo que le había ayudado a seguir adelante con esta tarea:

Aunque tengo todos los miembros entumecidos, mi querido Tempier, con el trabajo penal que acabo de realizar, pensé en escribirle al menos media hoja… Me abalancé sobre este trabajo en tres días y parte de las noches; debo admitir que fue una tarea enorme; también puedo decir que me dediqué a ello de pies a cabeza; con la cabeza, el pecho, los brazos, las manos, las piernas, los pies y una parte innombrable de mi cuerpo sometidos a una dura prueba. Pero no queda ni rastro de este sufrimiento temporal que me sentí inspirado a ofrecer al buen Dios, en expiación de mis pecados y por el bien de nuestra Sociedad.

Carta al P. Tempier en Marsella, 27 de febrero de 1826. EO VIII n. 227

Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *