LA COSTUMBRE ERA ALENTAR, NO APROBAR

En su audiencia con Eugenio, el Papa siguió diciendo:

“La mayoría de estas peticiones que recibimos, en especial de Francia, han hecho que la Congregación adopte una forma particular de aprobación, que consiste en reconocer, alentar, sin aprobar formalmente”.  No temí manifestar al Santo Padre que no estaría satisfecho con ello y me atrevía a esperar que hicieran algo más por nosotros.

Para que no olvidara el nombre del secretario que me designó, fue tan amable de incluso buscar en su escritorio media hoja y pluma, para que pudiera escribir lo que me dictaba. “Vaya con M., Arcipreste (secretario) en mi nombre y dígale que me haga llegar su reporte el viernes, que es el día de su audiencia”. 

Antes de despedirse del Papa, Eugenio hizo una última petición:

“Como comprenderás, no dejé nada pendiente con el Santo Padre… “¿Su Santidad aprobaría que la Sociedad tomara el nombre de ‘Oblatos de la Santísima e Inmaculada Virgen María’ en vez de ‘Oblatos de San Carlos’ tomado anteriormente?”.  El Papa no aceptó ni negó; creo comprender que dijo debería incluirse en el reporte.  No insistí en explicar más el asunto, pues era lo menos importante y podríamos esperar sin problema.  Este cambio me pareció necesario para no confundirnos con un número infinito de comunidades que llevan el mismo nombre”. 

Carta a Henri Tempier en Marsella, Diciembre 22, 1825, EO VII núm. 213

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1 respuesta a LA COSTUMBRE ERA ALENTAR, NO APROBAR

  1. Rosa Emilia Simbron Cano Vda. De Távara LaOMI dijo:

    Hermosa frase del Papa León XII, que la Congregación adoptó una forma particular de aprobacion: reconocer, alentar, sin aprobar sin formalmente. Pero, San Eugenio contestó, que se atrevería a esperar algo más para ellos. Otro pedido quedaba la del cambio del nombre. Pero decidió no insistir. Así, ya tenía el pedido de un Reporte del Secretario del Papa para el viernes. Allí se escribiría los dos pedidos, para el día de su Audiencia con el Papá.
    Qué hermoso conocer y sentir al leer la Historia de la Aprobación, la alegría y los sentimientos que vivía San Eugenio y sus hermanos. Te pedimos Señor por tus hijos, que ilumines todos sus proyectos en bien de tus pequeños del Reino.

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