LA CARIDAD ABARCA TODO, Y ANTE LAS NUEVAS NECESIDADES, DE SER PRECISO, SURGEN NUEVOS RECURSOS

Hemos analizado algunas respuestas del Obispo Eugenio a los nuevos rostros de los pobres en su diócesis de Marsella y a diez años de su nombramiento, en una Carta Pastoral a la diócesis, mira atrás a las obras de misericordia que ya funcionaban. Fue una comprensión increíble de las necesidades humanas de la segunda ciudad más grande de Francia y de la respuesta de los Misioneros Oblatos:

“Maravíllense ante la multiplicación de estas buenas obras, ¡tantas instituciones nuevas con objetivos antes desconocidos! Niños, ancianos, enfermos, pobres, trabajadores que luchan a lo largo del día, inocentes en peligro, el vicio repugnante que lleva al remordimiento, jóvenes encarcelados ya iniciados en los hábitos que llevan a delinquir, culpables avezados en el crimen, incluso el hombre acaudalado tan necesitado de Dios en su lecho de muerte.
 
La caridad abarca todo, y ante las nuevas necesidades, de ser preciso, surgen nuevos recursos: de ayuda espiritual y corporal, alimento para el alma y el cuerpo; de instrucción ante la ignorancia; de consejo, guía y apoyo ante la debilidad; de refugio para la virtud o la penitencia; de piedad, dulce consuelo, fortaleza sobrenatural para los moribundos y todo tipo de bondad prodigada en nombre de Jesucristo.
 
No olvidamos el celo y la generosidad de tantas asociaciones de piadosas damas que apoyan nuestros establecimientos de caridad en la ciudad de Marsella, donde se distinguen por tan perfecto espíritu y todas las virtudes de la mujer cristiana…
 
Todas las diferentes obras de bondad prodigadas en nombre de Jesucristo”.

Obispo Eugenio de Mazenod,  Carta Pastoral, Febrero 7, 1847, Marsella

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