SE VE CON AGRADO EL MOMENTO EN QUE NUESTRO SEÑOR REAPARECE EN LA CASA QUE HABITÓ EN ESTA TIERRA

Escribiendo desde Loreto, a Tempier en Francia:

Sin haberme acercado mucho a ustedes aún, estoy ya a 275 km de Roma, de donde salí en diligencia el día de la Ascensión a la una de la tarde. El viaje ha sido agradable y puntual, pues llegué ayer a las once de la mañana. 

Loreto es famosa por tener lo que la tradición identifica como la casa de Jesús, María y José, transportada desde Nazaret. Para Eugenio fue una oportunidad significativa para meditar sobre la encarnación. Al celebrar Misa en esta casa, tuvo una intensa consciencia de la presencia de Jesús, esta vez en la Eucaristía, y del lugar donde estuvo presente físicamente durante su vida.

Esta mañana tuve la dicha de ofrecer el santo sacrificio en la venerada casa donde estuvo el Hijo de Dios; no es un palacio, pero inspira sentimientos que no se experimentan en los palacios de los grandes de la tierra. Cuando uno celebra en el santo lugar, ve con agrado llegar el momento en que Nuestro Señor reaparece en la casa que habitó al pasar por esta tierra

Carta a Henri Tempier, Mayo 7, 1826, EO VII núm. 239

 

“Lo que una persona asimila en la contemplación, se transforma en amor.”   Meister Eckhart

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