VOCACIONES OBLATAS: LOS TESOROS TERRENOS LLOVERÁN SOBRE ELLAS

Trabajemos bien por Dios, lo repito una vez más a propósito de nuestro jubileo de Aix. Que se tome en cuenta el instruir y convertir, y si es posible, procurar algún medio para perseverar; para ello haría falta que nuestras casas estuvieran más provistas de personal. ¡Dios mío! Recemos eficazmente para que el Padre de familia nos envíe obreros para cultivar la viña que nos confió. Esta gracia, le tocaría a nuestra buena Madre obtenérnosla para gloria de su divino Hijo; pidámosela, pues, con fervor y perseverancia. 

Eugenio hace también una observación triste sobre cómo algunos de los sacerdotes de su época en el sur de Francia veían al sacerdocio como una oportunidad de lograr un mayor bienestar propio y para sus familias.

Necesitaríamos hombres que hubieran terminado sus estudios, filósofos y teólogos, pero los individuos de esa clase ponen sus ojos en los tesoros que van a llover sobre ellos; en la casa de sus padres no se comía más que pan y cebolla, y se creen destinados a ser columnas de la Iglesia.

Este no era el caso con los Oblatos – y explica por qué tenían menos vocaciones.

¡Qué gracia necesitan para adquirir ideas más justas y más razonables!

Carta a Henri Tempier, Abril 13, 1826, EO VII núm. 236

 

“Por cualquier cosa que valga la pena habrá que pagar el precio; y el precio es siempre el trabajo, paciencia, amor, auto-sacrificio – no el papel moneda, promesas de pago, sino el oro del servicio.”   John Burroughs

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