ES IMPOSIBLE CRECER SIN TENER UNA RELACIÓN CON MARÍA

Después de un año como seminarista en San Sulpicio en París, Eugenio reflexiona en su diario sobre el lugar de María en su espiritualidad:

Pero la devoción a la Santísima Virgen debe superar a todas las demás, porque esa gloriosa Madre de Dios la llama la Iglesia, nuestra vida y nuestra esperanza. Es moralmente imposible que una alma pueda hacer algún progreso en los caminos de la perfección si está desprovista de esa tierna y sincera devoción para la Santísima Madre de Dios.

 Consejos Generales para alcanzar la perfección, notas tomadas en 1809, EO XIV n.39.

 

“La Mirada de María no se extiende sólo sobre nosotros. Al pie de la Cruz, cuando Jesús le encomendó al apóstol Juan y con él a todos nosotros, en las palabras: ‘Mujer, he ahí a tu hijo’, la mirada de María estaba fija en Jesús. María nos dice lo que dijo en la boda de Canaán: ‘Haz todo lo que él te diga’. María señala a Jesús, nos pide dar testimonio de Jesús, constantemente nos guía a su Hijo Jesús, pues sólo en Él encontramos la salvación. Solamente Él puede cambiar el agua de nuestra soledad, dificultades y pecado en el vino del encuentro, la alegría y el perdón. Sólo Él.”    Papa Francisco

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