CADA MISIONERO HA DE HACER EL TRABAJO DE CUATRO.

Después de cinco años de existencia encontramos a los Misioneros incrementando gradualmente en número y teniendo que tomar decisiones para ajustarse a las nuevas situaciones. Henri Tempier estaba en Nuestra Señora de Laus encontrando una vida exigente, severa. Él había escrito a Eugenio pidiéndole un asistente:

Juzgue por sí mismo, soy superior de una gran comunidad para los asuntos espirituales y temporales, rector de una parroquia, capellán de un santuario y, por turnos, profesor de teología y de filosofía.

Carta de Henri Tempier a Eugenio de Mazenod en Missions O.M.I., 1897, p. 179.

La respuesta de Eugenio no fue muy reconfortante:

La idea de tener dos profesores para dos alumnos no es de mi gusto en una Sociedad, sobretodo donde cada uno debería hacer por cuatro.

Carta a Henri Tempier, el 4 de febrero 1821, E.O. VI n. 61

Había pillado a Eugenio en un mal momento, debido a la posibilidad de tener que enviar a algunos a Marsella para la fundación de una nueva comunidad – y estaba intentando calcular cómo satisfacer todos estos compromisos. De hecho, era consciente de lo que le decía y generosamente envió ayuda. Yvon Beaudoin anota que la comunidad de Laus tenía 24 miembros hacia el final del año 1821. Entre ellos había unos pocos padres (Tempier, Touche, Courtés), algunos hermanos coadjutores (Nota al pie 2 en E.O. VI n. 61) y varios estudiantes.

 

Frases como “saturado y malpagado” perpetuan aquellos sentimientos”.    Lena Bottos.

Esta entrada fue publicada en cartas y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *