ORACIÓN COMUNITARIA: LA FUENTE DE TODO ÉXITO MISIONERO.

Parece sorprendente que, como sexto ministerio, Eugenio ponga el rezo comunitario del Breviario:

Todos los sacerdotes, oblatos y novicios están obligados a recitar el Oficio divino en común, según el rito de la santa Iglesia, en las horas prescritas por el reglamento.

Lo sorprendente no es que los Misioneros deban rezar regularmente, sino que sea visto como uno de los MINISTERIOS de los Misioneros. En otras palabras, el tiempo dedicado al rezo del Breviario es tan importante como cualquiera de los otros ministerios.

Aparte de la santificación personal que Eugenio nunca se cansó de subrayar (“ser” para “hacer”), la oración comunitaria está centrada en los demás pues se trata de un ministerio hecho para el bien de toda la Congregación y de su misión.

El Instituto ve este ejercicio como la fuente de todas las bendiciones que tienen que derramarse sobre el conjunto del santo ministerio de toda la sociedad.

Regla de 1818, Capítulo 3 § 6. Oficio divino

 El rezo del Oficio Divino, la Liturgia de las Horas, es un acto de la Iglesia y para el bien de toda ella, de la cual la comunidad de Misioneros es una célula.

Dos aclaraciones sobre el texto:

  • Uno de los fines de los Misioneros era compensar la desaparición de las órdenes religiosas, cuya fundación se basaba en el canto del Oficio Divino en varios momentos del día- de ahí su insistencia inicial. Como los Oblatos se encontraban más extendidos geográficamente y su ministerio varió en pequeños grupos o individualmente, tenía que mantenerse el espíritu de esta parte de la Regla en su oración individual: rezar el Breviario era un ministerio para el bienestar de la misión de toda la Congregación.
  • Eugenio usó la palabra “oblatos” para referirse a todos aquellos que habían profesado sus primeros votos y que todavía no eran sacerdotes (por ejemplo, escolásticos – seminaristas). Esto ocurrió 8 años antes de que todos los miembros de la Congregación adoptaran el nombre oficial de “Oblatos”.

Por la Liturgia de las Horas, oración de la Iglesia, Esposa de Cristo, glorificamos al Padre por sus maravillas y le pedimos que bendiga nuestra misión. Normalmente, cada comunidad celebra en común una parte del Oficio divino. Allí donde es posible, invita a los fieles a unirse a esta oración oficial de la Iglesia.

CC&RR, Constitución 33

 

«Toda verdadera oración es oración de la Iglesia; a través de toda oración es la misma Iglesia la que ora porque es el Espíritu Santo quien, viviendo en ella y en cada alma de manera única, “intercede por nosotros con gemidos inefables”         Edith Stein.

Esta entrada fue publicada en Regla y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *