INTENTEN TODO PARA CONTINUAR EL REINO DE CRISTO

“Lo intentan todo para suscitar o despertar la fe de aquellos a quienes son enviados, haciéndoles descubrir «quién es Cristo»”.  Constitución 7

El P. Michel Courvoisier escribe:

“Nil linquendum est inausum ut proferatur imperium Christi…”,  declara el texto del Prefacio de nuestras Constituciones y Reglas de 1826.  Como traducción literal sugiero: “No debemos descuidar nada, no dejar de intentar todo para continuar y extender el reino de Cristo”.  Este apotegma ha sostenido y sigue sosteniendo el impulso misionero de la Congregación”.

La vida de Eugenio se conformó de varias acciones osadas, de no escatimar esfuerzos por su Salvador.  Alejarse de los deseos dominantes de su madre y la alta sociedad de Aix; su ingreso al seminario en París tuvo una reacción en cadena de eventos osados.  No limitó su esfuerzo en defender los derechos de la Iglesia en la persecución de Napoleón (ni de ningún otro rey de Francia en años posteriores). No escatimó esfuerzos en entregarse al servicio de los presos y jóvenes en Aix y después en las aldeas de Provenza.

Se atrevió a invitar a otros a unírsele sin limitar su esfuerzo para llevarnos a evangelizar los pueblos rurales del sur de Francia.  Ante el Jansenismo que prevalecía en Francia, se atrevió a introducir la teología moral de San Alfonso, que subraya la misericordia y compasión.  Se atrevió a enviar misioneros a Canadá y las Islas Británicas e Irlanda en una época en que éramos tan pocos y no cubríamos la demanda en Francia.  Hasta el día de su muerte, no omitió esfuerzo en el alcance misionero de los Oblatos.  Como Obispo de Marsella, no limitó esfuerzos en evangelizar a su pueblo y llevarles a responder a las infinitas necesidades de los pobres en sus muchos aspectos”.

“Atreverse” en el Diccionario de Valores Oblatos (http://www.omiworld.org/en/dictionary/dictionary-of-oblate-values_vol-1_d/1037/daring/)

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INTENTAR TODO: NIL LINQUENDUM EST INAUSUM (C7)

“Lo intentan todo para suscitar o despertar la fe de aquellos a quienes son enviados, haciéndoles descubrir «quién es Cristo»”.   Constitución 7

¡Intentar todo!”  Estas palabras fueron escritas por Eugenio en la primera versión de lo que sería conocido como nuestro “Prefacio” y han estado gravadas en el corazón e imaginación de nuestros misioneros Oblatos por más de 200 años: “¡intentar todo!”.  Son el resumen de toda la vida de Eugenio e historia de su Familia Misionera, que hoy se encuentra en 65 países.

 La Iglesia ha mostrado su reconocimiento a través de las palabras de los Papas en nuestros Capítulos Generales.  Por ejemplo, el Papa Juan Pablo II:

 “Junto a todos ustedes, agradezco al Señor la tarea lograda por los Oblatos.  Su presencia en cada continente, y en especial en lugares distantes, les lleva a estar en contacto con mujeres y hombres de diferentes culturas y tradiciones, que es la señal de la universalidad de la Iglesia y de su preocupación por todos los pueblos.

[…] Además están interesados en las nuevas áreas de misión, particularmente en los medios de comunicación y el diálogo confiado con los contemporáneos, para establecer una sociedad más fraterna en una era de justicia y paz.  Realizan un esfuerzo valeroso para cubrir las necesidades nuevas, de urgencia pastoral, apostólica y misionera y para realizar la inculturación necesaria, un proceso de paciencia, que además les demanda escuchar a la gente,   “porque no debe comprometer en ningún modo las características y la integridad de la fe cristiana” (Redemptoris missio, n. 52).  La Iglesia agradece su disposición y preocupación por dar respuesta al llamado del Señor adonde sean enviados, y a estar al servicio de las iglesias locales”. […] Al Capítulo General XXXIII, Septiembre 24, 1998.

Hoy en día Eugenio nos pide:  intenten todo para darle a conocer en todo lo que hacen, en sus palabras y acciones de amor hacia los demás.

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LOS OBLATOS HERMANOS COMO EVANGELIZADORES: TESTIMONIO E INTERCAMBIO DE TALENTO

R7c Los Oblatos hermanos participan del único sacerdocio de Cristo. Están llamados a colaborar a su manera en la reconciliación de todos los seres en Él (cf. Col 1, 20). Por su consagración religiosa dan testimonio de una vida enteramente inspirada en el Evangelio.

Los Hermanos participan en la tarea misionera de construir la Iglesia por doquier, en especial en las áreas donde se proclama la Palabra por vez primera. Enviados por la Iglesia, su ministerio de evangelización se constituye por su servicio técnico, profesional o pastoral, al igual que el testimonio de su vida.

Los Hermanos aportaron sus muchas habilidades a la misión de los Oblatos, especialmente en la enseñanza: “de 1850-1853, los hermanos enseñaron en Canadá e Inglaterra. Entre 1841 a 1861, al menos veinticinco hermanos enseñaron catecismo en Francia, Vico y  Sri Lanka.

Los hermanos ya eran una parte importante de la Congregación después de 1841, por lo que el Obispo de Mazenod distribuyó a los más posibles en las casas en Francia y los incluyó en cada contingente misionero. Por otro lado, el número de hermanos que se integraron a la Congregación aumentó cada vez más al aceptar misiones en el extranjero.  En la época del fallecimiento del Fundador, de cuatrocientos catorce Oblatos, ochenta y siete eran hermanos, un total del 20%.

En el apéndice de la Regla de 1853 respecto a las misiones en el extranjero, el Obispo de Mazenod… abrió un nuevo campo de apostolado para ellos, al pedir que en todas las misiones el sacerdote nunca estuviera solo, y le acompañara al menos un hermano.  Añadió que los Oblatos debían centrar su atención en enseñar a los jóvenes”.

(S. Rebordinos, https://www.omiworld.org/lemma/brothers/ )

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DE ASISTENTES A MISIONEROS

“Los Oblatos, sacerdotes y Hermanos, tienen responsabilidades complementarias en la obra de la evangelización”.  Constitución 7

Desde el inicio, los Oblatos tenían una misión y todos participaban en ella, según sus aptitudes.  Al principio los Hermanos apoyaban la misión a través de la oración común y de asegurar el funcionamiento de las estructuras de la comunidad, para que los sacerdotes pudieran dedicarse por completo a la predicación y al ministerio sacramental.  Más adelante participaron en la evangelización de forma más directa.

Surgió el problema de que algunos sacerdotes los trataban como trabajadores domésticos y Eugenio tuvo que trabajar mucho en corregir la situación, según leemos en su Diario:

“Carta del Padre Vincens acerca de su noviciado y lo que debe otorgar a los Hermanos Coadjutores, que ya no deben ser considerados domésticos asalariados. Tienen derecho a todo lo realizado por los religiosos.  Además, su trabajo debe moderarse con ejercicios piadosos y todo lo prescrito por la Regla”.

Diario de Eugenio de Mazenod, Diciembre 8, 1842, EO XXI

El Padre Jetté comenta:

“Una breve vista histórica puede ayudarnos a comprender mejor esta distinción en la vida Oblata. Al inicio, el deseo de Eugenio de Mazenod era establecer una Sociedad de sacerdotes que dedicaran sus vidas a evangelizar a los pobres, en especial predicando misiones y celebrando los sacramentos (Reconciliación y la Eucaristía). Eran llamados “misioneros” u “hombres apostólicos”. Pronto se les unieron los laicos: deseando consagrarse a Dios en la vida religiosa Oblata y colaborar, según su preparación y aptitudes, en la actividad misionera de dichos “hombres apostólicos”.

Nuestra terminología ha cambiado desde entonces y hasta ahora: actualmente los términos “misionero” y “hombre apostólico” se aplica por igual a los Hermanos y a los sacerdotes.

“El Hombre Apostólico”,  pp. 47 -48

Con los años, muchos de nuestros asociados laicos también han sentido el llamado a pasar de ser asistentes de los Oblatos a ser misioneros con nosotros.

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LOS OBLATOS HERMANOS SON ESENCIALES EN NUESTRA MISIÓN

“Los Oblatos, sacerdotes y Hermanos, tienen responsabilidades complementarias en la obra de la evangelización”.  Constitución 7

Originalmente, los Misioneros habían sido fundados como una sociedad de sacerdotes para evangelizar a través de la predicación y los sacramentos.  Dos años después, al convertirnos en religiosos con votos, la vida religiosa fue una parte esencial de nuestra vocación, abriendo la puerta a hombres que desearan la vida religiosa de los Oblatos, sin ser sacerdotes.

Los Hermanos consolidaban la vida religiosa de la comunidad, pues eran los miembros permanentes que no iban a las misiones de predicación.  Al principio, participaban en la misión Oblata atendiendo las necesidades materiales de la casa y de la comunidad, permitiendo que los sacerdotes se enfocaran en la predicación y las actividades sacramentales. Algunos sacerdotes Oblatos que se enfocaban al ministerio clerical, que los Hermanos no podían realizar, se sentían tentados a ver a los Hermanos como sirvientes domésticos.  Eugenio impidió tales presunciones, estando convencido de la importancia de los Hermanos.

“¿No mencionaste en alguna ocasión un candidato para los Hermanos?  Pasé la noticia al noviciado y envié al Hermano Ferrand a Córcega, dejándonos solo con el Hermano Roux.  Son una clase especial, aunque vital, y cuando lleguen con nosotros es importante darles una buena formación”.

Carta de Eugenio a Bruno Guigues, Mayo 3, 1835, EO VIII núm. 514

“Hasta ahora solo he podido enviar a Ajaccio a Guibert, Telmon y al Hermano Ferrand, sin quien me comenta Guibert no habría podido abrir su seminario, de tanta utilidad para ellos. ¡No debatamos acerca de los buenos Hermanos después de ello!  Admitiré al Hermano Roux para su oblación final y depende del resto de ustedes traernos algunos más”.

Carta de Eugenio a Bruno Guigues, Mayo 27, 1835, EO VIII núm. 516

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INFLEXIBLE EN SUS PRINCIPIOS, AL TIEMPO QUE CUIDA DEL BIENESTAR DE LAS  PERSONAS

Su acción debe manifestar también un verdadero deseo de unidad con todos aquellos que se reconocen discípulos de Cristo para que, según su oración, el mundo crea que el Padre le ha enviado (cf. Jn 17, 21).  (Constitución 6) 

Eugenio de Mazenod solo conocía las ideas teológicas de su época y en el siglo XIX no se conocía el concepto de ecumenismo.  Yvon Beaudoin comenta sobre:  “El Obispo de Mazenod como teólogo. Al respecto, el Padre Rey escribió con exactitud que el obispo de Marsella era ‘inflexible en sus principios, inquebrantable en sus convicciones religiosas’.  Su primera profunda convicción era que la “única veneración verdadera”, “la única religión verdadera”, “la verdadera cristiandad” y Verdad se encuentra solamente en la Iglesia Católica… Tras juzgar con gran severidad la herejía y equivocación en la que viven los Protestantes, es sorprendente encontrar aquí y allá en los escritos del Obispo de Mazenod juicios mucho más moderados y positivos.

En dos ocasiones se refiere a los Protestantes como ‘nuestros hermanos equivocados’ y dos veces como nuestros ‘hermanos separados’.   Por otra parte, comenta que en el protentastismo hay  ‘almas elegidas en las que se manifiesta la labor del Espíritu Santo y la abundancia de gracia’, personas que se acercan a la Iglesia Católica por  ‘las mayores razones’ y ‘buscan la verdad con una disposición extraordinaria’”.  (Vie Oblate Life p.520)

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RELACIONES INTER-RELIGIOSAS: AMAR LO QUE DIOS AMA

“Por amor a la Iglesia… están unidos a los hombres que sin conocer a Cristo como Señor, se dedican a promover los valores del Reino”. (Constitución 6)

Al inicio, los Oblatos fueron fundados para re-cristianizar a quienes habían tenido problemas con su fe como resultado de la Revolución Francesa.  Cuando Francia conquistó Argelia en 1830, Eugenio vio a posibilidades inmensas para la misión.  Argelia había sido católica alguna vez bajo figuras como San Agustín de Hipona. Tuvo éxito al tratar de enviar Oblatos para evangelizar a los árabes entre 1830-1832. Tuvo éxito en 1849-1850, pero tuvo que dejar la misión y devolver a los Oblatos, pues no tenían permitido evangelizar a los árabes.

En 1842 Eugenio y un grupo de obispos viajaron a Argelia por los restos de San Agustín que se encontraban en el lugar.  En su diario reflexiona sobre las oraciones de los musulmanes.  Al leer este texto, no olvidemos que el punto de vista de Eugenio corresponde a su época, en la que no había salvación fuera de la Iglesia Católica.

“Alabo su respeto por el lugar donde oran; ¡Dios estaría complacido si los cristianos los imitaran en eso! Mi corazón se encoge al pensar que estos pobres infieles no conocen al Dios al que honran a través de su culto. Creo que hay un profundo sentimiento religioso en respuesta a sus demostraciones.  También aprecio su silencio, postración e invocaciones suplicantes; ¿pero qué hay en sus corazones distorsionados?

            ¿Puede alguien complacer a Dios al rechazar a su hijo Jesucristo, nuestro              

            Salvador? ¡Pobre gente, es para sentir pena por ellos!

Diario de Eugenio de Mazenod, Noviembre 1842.

En la época de Eugenio no se tenía en mente el concepto de diálogo inter-religioso.  Sin embargo, en la actualidad, nos guiamos por lo que dice la Constitución 6: “esperando la llegada del reino de Dios, nos unimos a todos los que, sin reconocer a Cristo como Señor, aman lo que Él ama”.

(Constitución 6). (Nota de traducción, traducido del texto en inglés; no tomado del texto existente en español, para coincidir con la idea del autor del blog)

Como Oblatos, nuestro testimonio al estar en las comunidades musulmanas en muchas partes del mundo, es de diálogo y respeto a nuestros valores comunes al vivir la relación con Dios.

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UN GENUINO DESEO POR LA UNIDAD

“Su acción debe manifestar también un verdadero deseo de unidad con todos aquellos que se reconocen discípulos de Cristo para que, según su oración, el mundo crea que el Padre le ha enviado (cf. Jn 17, 21). (Constitución 6)

En la época de Eugenio, no existía el concepto de ecumenismo como lo conocemos hoy. Trescientos años después de la Reforma Protestante, el antagonismo entre la “Iglesia verdadera” y quienes habían protestado y se “habían alejado”, seguía muy latente y se reflejaba en el vocabulario de la época, y por tanto, en los escritos de Eugenio.  Sin embargo, en el centro de ello, encontramos que el corazón de Eugenio anhelaba su retorno a la Iglesia Católica Romana. En las misiones Oblatas y en la diócesis de Marsella encontramos muchas referencias a este suceso.  El Obispo dirigió una carta pastoral a su diócesis, pidiéndoles pedir por “el retorno de Inglaterra a la unidad católica”:

“En nuestra diócesis, donde la comunicación con todo el mundo trae a diario personas de todas las religiones, las casi incesantes renuncias a manos de nuestros sacerdotes se basan constantemente en los mayores motivos, según atestiguamos. Estos valerosos actos nos revelan cada vez las almas de élite en las que trabaja el Espíritu Santo y donde se manifiesta la abundancia de gracia.  La santidad de sus vidas da testimonio de la atracción divina a la que estas almas obedecen”.

Carta Pastoral, Diciembre 21, 1845

El amor de Eugenio por Cristo Salvador, le llevaba a desear una total unidad en Jesucristo con los cristianos de otras denominaciones.  Actualmente somos llamados a desarrollar y profundizar  “un verdadero deseo de unidad”. (C6)

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LA ADMIRACIÓN DEL OBISPO EUGENIO POR LA FIDELIDAD DE LOS CATÓLICOS ORIENTALES QUE SUFREN Y SON PERSEGUIDOS  

 “Por amor a la Iglesia en las Iglesias locales donde trabajamos, coordinamos nuestra actividad misionera con la pastoral de conjunto y colaboramos fraternalmente con los demás obreros del Evangelio”.   (Constitución 6)

En sus muchos domos Bizantinos, el Obispo Eugenio muestra en la Catedral de Marsella, su entendimiento del vínculo entre el Oriente y la ciudad puerto, fundada hace cerca de 2600 años por colonizadores griegos.  En tiempos de Eugenio había una constante interacción entre el Este y el Oeste, debido a su posición marítima.  Las víctimas de guerra y persecusión del Medio Oriente se refugiaban en la ciudad, donde se asentaban.  Había una comunidad de católicos griegos y de católicos maronitas, de quien se sentía responsable pastoralmente, asegurándose de que hubiera iglesias y sacerdotes a su cargo.

En este contexto, Yvon Beaudoin escribió: “además de sus tareas pastorales, el Obispo era responsable de muchas otras preocupaciones que requerían paciencia y virtud, como la hospitalidad, la compasión y ayuda mutua para los católicos cuya fidelidad a la fe verdadera y valor ante los siglos de incomprensión, lucha y persecución admiraba”.

Hoy en día, ante la difícil situación de los países en el Medio Oriente, recordemos la preocupación de Eugenio por los refugiados y el sufrimiento en los países de donde provenían.  Que el espíritu “fraternal con los demás obreros del Evangelio” (Constitución 6), nos lleve a una oración ferviente y a la acción por la paz y a ayudar.

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EL PAPA SIENTE LA ANGUSTIA DE TODA LA IGLESIA

Por amor a la Iglesia, los Oblatos…  aceptan lealmente, con fe esclarecida, la enseñanza y las orientaciones de los sucesores de Pedro y de los Apóstoles” (Constitución 6)

En la carta a la gente de su diócesis, el Obispo Eugenio les presentó la del Papa Pío IX a la Iglesia Universal, en la que solicitaba ayuda para las víctimas de la terrible hambruna en Irlanda y nos da un vistazo interesante de la comprensión de Eugenio del Papa y el sufrimiento vinculado a su responsabilidad.  Comienza parafraseando el texto de San Pablo “… la preocupación diaria que supone la atención a todas las iglesias” (2 Corintios 11:28), continuando:

“Elegido por el Cielo como representante del Pastor Supremo de las almas en todo el mundo, ve a la Iglesia combativa, obligada a soportar los terribles ataques que se incrementan y a resistir duras batallas.
Siente la angustia de la Novia de Jesucristo, cuyo corazón se cimbra ante todos los golpes que le dirigen, desgarrada por todas las heridas recibidas”.

Carta Circular del Obispo Eugenio a la gente de Marsella, Junio 12, 1847, EO III Circular núm. 3

Al referirse al sufrimiento de la Iglesia como Novia de Cristo, Eugenio hace eco a las palabras escritas anteriormente, en el Prefacio de 1818:

“La Iglesia… ha sido en nuestros días atrozmente devastada. Esta querida Esposa del Hijo de Dios llora aterrorizada…”

En nuestros días, la Iglesia sigue siendo “atrozmente devastada”. ¿Como respondemos en unión al Papa León al sufrimiento de nuestra Iglesia, Cuerpo de Cristo, que  “soporta los terribles ataques que se incrementan y a resistir duras batallas”?

 

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