{"id":5120,"date":"2026-03-02T00:00:49","date_gmt":"2026-03-01T23:00:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/?p=5120"},"modified":"2026-03-01T19:52:54","modified_gmt":"2026-03-01T18:52:54","slug":"finalmente-termine-la-tarea-pronunciando-la-ultima-palabra-de-mi-manuscrito-que-casi-se-convirtio-en-la-ultima-palabra-de-mi-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/?p=5120","title":{"rendered":"FINALMENTE, TERMIN\u00c9 LA TAREA, PRONUNCIANDO LA \u00daLTIMA PALABRA DE MI MANUSCRITO, QUE CASI SE CONVIRTI\u00d3 EN LA \u00daLTIMA PALABRA DE MI VIDA."},"content":{"rendered":"<h3>Siempre disfruto del sutil sentido del humor de Eugenio, que se refleja en esta descripci\u00f3n.<\/h3>\n<h3>Una vez aprobada la Regla, el original tuvo que quedarse en el Vaticano y Eugenio tuvo que hacer una copia. Vimos c\u00f3mo pas\u00f3 varios d\u00edas copiando \u00e9l mismo el texto. Pero el proceso no hab\u00eda terminado, ya que esta copia ten\u00eda que ser certificada oficialmente.<\/h3>\n<h3 style=\"padding-left: 120px;\"><strong><i>Fui a ver al padre Antonetti, subsecretario de la Canciller\u00eda para Obispos y Regulares, que iba a revisar conmigo mi enorme manuscrito. \u00a1Qui\u00e9n hubiera imaginado que este buen hombre tendr\u00eda la dedicaci\u00f3n de examinar cada palabra, de principio a fin! Sin embargo, eso fue lo que hizo. Hab\u00eda colocado de antemano una silla acolchada frente a una mesa para que yo pudiera sentarme c\u00f3modamente; se sent\u00f3 a mi lado y yo le\u00ed en voz alta.<\/i><\/strong><\/h3>\n<h3 style=\"text-align: right;\">Diario romano, 2 de marzo de 1826, EO XVIII<\/h3>\n<h3>Al escribirle al padre Temper sobre esto, \u00e9l dio una narraci\u00f3n m\u00e1s colorida:<\/h3>\n<h3 style=\"padding-left: 120px;\"><strong><i>A las nueve en punto, estaba en su puerta; mi pat\u00edbulo ya estaba listo y, para ejecutarme, el santo hombre hab\u00eda tomado precauciones de antemano; ya hab\u00eda rezado las v\u00edsperas. Usted entiende lo que eso significaba para m\u00ed. Hab\u00eda ca\u00eddo en manos del sacerdote m\u00e1s escrupuloso del mundo cristiano; le estoy agradecido por haberme atendido en un d\u00eda, pero su delicada conciencia hizo que tuviera que pagar usque ad ultimum quadrantem [ed. hasta el \u00faltimo cuarto]. Le hab\u00edan pedido que revisara el manuscrito y no me perdon\u00f3 ni una sola jota.<\/i><\/strong><\/h3>\n<h3 style=\"padding-left: 120px;\"><strong><i>Me quit\u00f3 mi copia mientras le\u00eda el original en voz alta; por muy r\u00e1pido que leyera, \u00e9l me segu\u00eda con la vista y con la nariz, ya que realmente no ve m\u00e1s all\u00e1 de su nariz, tanto f\u00edsica como moralmente. Suspendi\u00f3 mi tormento por un momento para tomar su caf\u00e9; insisti\u00f3 en que tomara una taza con \u00e9l, pero me mantuve firme para que no incurriera en ning\u00fan gasto por mi parte, salvo un vaso de agua, que se hab\u00eda vuelto indispensable para m\u00ed; La beb\u00ed gota a gota durante mi larga sesi\u00f3n, que dur\u00f3 m\u00e1s de cuatro horas, y durante la cual mi garganta perdi\u00f3 su elasticidad veinte veces, solo para recuperarla inmediatamente con un sorbo de agua oportuno. Finalmente, a la una y media, complet\u00e9 la tarea, pronunciando la \u00faltima palabra de mi manuscrito, que casi se convirti\u00f3 en la \u00faltima palabra de mi vida.<\/i><\/strong><\/h3>\n<h3 style=\"text-align: right;\">Carta al P. Tempier, 5 de marzo de 1826, EO VII n. 228<\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siempre disfruto del sutil sentido del humor de Eugenio, que se refleja en esta descripci\u00f3n. Una vez aprobada la Regla, el original tuvo que quedarse en el Vaticano y Eugenio tuvo que hacer una copia. 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