{"id":5115,"date":"2026-02-24T07:28:34","date_gmt":"2026-02-24T06:28:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/?p=5115"},"modified":"2026-02-24T07:28:34","modified_gmt":"2026-02-24T06:28:34","slug":"aquel-a-quien-dios-ha-utilizado-para-redactar-la-regla-desaparece-hoy-es-cierto-que-el-no-fue-mas-que-el-instrumento-mecanico-que-el-espiritu-de-dios-utilizo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/?p=5115","title":{"rendered":"AQUEL A QUIEN DIOS HA UTILIZADO PARA REDACTAR LA REGLA DESAPARECE; HOY ES CIERTO QUE \u00c9L NO FUE M\u00c1S QUE EL INSTRUMENTO MEC\u00c1NICO QUE EL ESP\u00cdRITU DE DIOS UTILIZ\u00d3"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"padding-left: 120px;\"><strong><i>\u00abTe alabamos, oh Dios: te reconocemos como Se\u00f1or\u00bb&#8230; Mi querido amigo, mis queridos hermanos, el 17 de febrero de 1826, ayer por la tarde, el Soberano Pont\u00edfice Le\u00f3n XII&#8230; aprob\u00f3 espec\u00edficamente el Instituto, las Reglas y las Constituciones de los Misioneros Oblatos de la Sant\u00edsima e Inmaculada Virgen Mar\u00eda&#8230;<\/i><\/strong><\/h3>\n<h3>El reconocimiento por parte de la Iglesia de la mano de Dios en el proceso de redacci\u00f3n de la Regla (y de los Cap\u00edtulos Generales Oblatos que rezan para ser inspirados por el Esp\u00edritu Santo) subraya lo sagrado de nuestra vocaci\u00f3n de vivir seg\u00fan estas Reglas.<\/h3>\n<h3 style=\"padding-left: 120px;\"><strong><i>Aquel a quien Dios ha utilizado para redactarlas desaparece; hoy es cierto que no fue m\u00e1s que el instrumento mec\u00e1nico que el Esp\u00edritu de Dios puso en juego para mostrar el camino que quer\u00eda que siguieran aquellos a quienes hab\u00eda predestinado y preordenado para la obra de su misericordia, llam\u00e1ndolos a formar y mantener nuestra pobre, peque\u00f1a y modesta Sociedad.<\/i><\/strong><\/h3>\n<h3>Este peque\u00f1o grupo de 22 oblatos ten\u00eda ahora el mismo estatus en la Iglesia que las grandes \u00f3rdenes de dominicos, franciscanos, etc. La Congregaci\u00f3n Oblata, como madre de todos sus miembros, ten\u00eda su lugar en el plan de salvaci\u00f3n de Dios. Nos corresponde a nosotros asegurarnos de que produzca una enorme familia misionera que abarque a todos los que trabajan por la salvaci\u00f3n de los dem\u00e1s.<\/h3>\n<h3 style=\"padding-left: 120px;\"><strong><i>Por muy insignificantes que seamos, por d\u00e9biles y pocos que seamos, tenemos una existencia en la Iglesia no menor que la de los cuerpos m\u00e1s c\u00e9lebres, las sociedades m\u00e1s santas. As\u00ed es como estamos constituidos. Ahora mismo puedo decirles en voz baja lo que les dir\u00e9 en voz alta cuando se entregue el informe: conozcan su dignidad, procuren no deshonrar nunca a su Madre, que acaba de ser entronizada y reconocida como Reina en la casa del Esposo, cuya gracia la har\u00e1 lo suficientemente fecunda como para engendrar un gran n\u00famero de hijos, si somos fieles y no le provocamos una vergonzosa esterilidad con nuestras prevaricaciones.<\/i><\/strong><\/h3>\n<h3>Por \u00faltimo, el imperativo de Eugenio, que ha sido reconocido oficialmente en su canonizaci\u00f3n y en los oblatos y colaboradores misioneros que han sido beatificados. Aqu\u00ed, en esta breve frase, est\u00e1 el objetivo y la meta de las Constituciones y Reglas y su mandato de aplicarlo a todas las personas a las que atendemos:<\/h3>\n<h3 style=\"padding-left: 120px;\"><strong><i>En nombre de Dios, seamos santos.<\/i><\/strong><\/h3>\n<h3 style=\"text-align: right;\">Carta al P. Tempier, 18 de febrero de 1826, EO VII n. 226.<\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abTe alabamos, oh Dios: te reconocemos como Se\u00f1or\u00bb&#8230; Mi querido amigo, mis queridos hermanos, el 17 de febrero de 1826, ayer por la tarde, el Soberano Pont\u00edfice Le\u00f3n XII&#8230; aprob\u00f3 espec\u00edficamente el Instituto, las Reglas y las Constituciones de los &hellip; <a href=\"https:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/?p=5115\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-5115","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-uncategorized"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5115","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5115"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5115\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5115"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5115"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5115"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}