DESCUBRIENDO LA PRESENCIA DE DIOS EN EL SUFRIMIENTO

El 31 de octubre Eugenio respondió a la carta de apoyo que le enviara su comunidad en Aix.

Llena de citas bíblicas, indica qué tan adentrado estaba Eugenio en las Escrituras y que su práctica diaria de leer y estudiarlas había permeado su pensamiento.

Os reconozco mis buenos y queridos hermanos, en la carta que me habéis escrito con fecha del 23. Pues bien, seré digno de vosotros. Es por Dios por quien sufrimos, no nos dejemos abatir: «Sufro estas cosas, pero no me avergüenzo» (ed. 2 Tim. 1,12). El demonio triunfaría de nuestra debilidad, ya que las almas rescatadas por Nuestro Señor, quedarían abandonadas. Sigamos pues trabajando, como buenos soldados de Jesucristo: » Sufre penalidades conmigo, como buen soldado de Cristo Jesús (2 Tim. 2,3) ¿Qué importa después de todo, que algunos individuos se hayan levantado contra nosotros? El apóstol S. Pablo fue tratado peor que nosotros; porque no sólo fue abandonado por Dimas, sino que encontró un Alejandro que le hizo mucho mal, y todos cuantos se encontraban en Asia se apartaron de él: “pues Dimas me ha abandonado, habiendo amado este mundo presente…, Alejandro, el calderero, me hizo mucho daño; el Señor le retribuirá conforme a sus hechos… todos los que están en Asia me han vuelto la espalda». (2 Tim. 4,10,14; 1,15). Y cuando tuvo que defender su causa ante el Emperador, nadie le ayudó, sino que todos le abandonaron: «En mi primera defensa nadie estuvo a mi lado, sino que todos me abandonaron.» (2 Tim. 4,16). Pero no perdió el ánimo por eso y con la poderosa ayuda de Dios, acabó lo que su ministerio le prescribía y fue librado de la boca del león: «Pero el Señor estuvo conmigo y me fortaleció, a fin de que por mí se cumpliera cabalmente la proclamación del mensaje y que todos los gentiles oyeran. Y fui librado de la boca del león.» (2 Tim. 4.17). Sería en efecto, una locura querer hacer el bien y no sentir contradicciones: «Y en verdad, todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús, serán perseguidos.» (2 Tim. 3,12). S. Pablo las sintió en todas partes y no fue menos ayudado por el Sefior. Tengamos la firme confianza que ocurrirá otro tanto con nosotros: «persecuciones, sufrimientos, como los que me acaecieron en Antioquía, en Iconio y en Listra. ¡Qué persecuciones sufrí! Y de todas ellas me libró el Señor. (2 Tim .3,11).

Carta a Henri Tempier y Emmanuel Maunier, el 31 de octubre 1817, E.O. VI n. 25

La cancelación del Concordat significaba también que la llegada del Arzobispo a Aix se demoraría por dos años más. Cuando eventualmente el Arzobispo se instaló en Aix, en 1819, la relación con Eugenio y los Misioneros era cordial y apreciaba la labor que realizaban en su diócesis. Más adelante tendremos oportunidad de comentar respecto a su relación, que también atravesó por algunas dificultades.

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