“Dondequiera que los lleve su ministerio, tratan de promover una devoción auténtica a la Virgen Inmaculada, que prefigura la victoria definitiva de Dios sobre el mal”. C10
Después de una larga vida como hijo de María, en su cumpleaños 72 escribió en su testamento:
“Para este fin, invoco la intercesión de la Santísima e Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, atreviéndome a recordarle con toda humildad, pero con consuelo, de la devoción filial de toda mi vida y del deseo que siempre he tenido de darla a conocer y hacerla amada, y de extender su devoción por doquiera a través del ministerio de quienes la Iglesia me ha otorgado como hijos, que han tenido el mismo deseo que yo… “.
Testamento de Eugenio de Mazenod, Agosto 1°, 1854, EO XV núm. 191
Quienes la “Iglesia ha otorgado a Eugenio como hijos”, somos la Familia Carismática Oblata actual, que sigue dando a conocer a María y hacerla amada, como la primera Cooperadora del Salvador.
“María Inmaculada es la patrona de la Congregación. Dócil al Espíritu, se consagró enteramente, como sierva humilde, a la persona y a la obra del Salvador. En la Virgen que recibe a Cristo para darlo al mundo del que es única esperanza, los Oblatos reconocen el modelo de la fe de la Iglesia y de la suya propia. La tienen siempre por Madre. Viven sus alegrías y sufrimientos de misioneros en íntima unión con ella, Madre de misericordia. Dondequiera que los lleve su ministerio, tratan de promover una devoción auténtica a la Virgen Inmaculada, que prefigura la victoria definitiva de Dios sobre el mal”. C10