NO COMPRENDEN HASTA QUÉ PUNTO SOY SU PADRE

Como Superior General, Eugenio debía lidiar con las debilidades y problemas de sus Oblatos. Siempre se vio como el padre de ellos y le dolía no ser visto así.

“Carta del P. Bermond. Mi carta provocó una respuesta que me prueba falta mucho para poder  enviarlo a Canadá. No es que no sea un chico valiente, pero toma las cosas demasiado personalmente, malinterpreta la conducta de sus superiores hacia él, se ofende por ella y no sabe olvidar. Sigue recordando los informes que me habían dado de él. Todos los que se quejan de algo endurecen su corazón y desconfían de mis sentimientos, lo que es un grave error para ellos. No comprenden hasta qué punto soy su padre. Hace falta más que imperfecciones para cambiar el sentimiento que Dios me ha dado por todos los que se han consagrado a Él en la congregación. Y Bermond en particular me hace muy poca justicia al escribir que las nubes sobre Laus han debilitado el afecto que siento por él.” [ed los Oblatos se habían visto forzados a dejar el santuario Notre Dame du Laus, ocasionando un gran sufrimiento a Eugenio]

Diario de Eugenio de Mazenod, Octubre 4, 1842, EO XXI

La relación del Padre Bermond y Eugenio fue difícil en los siguientes años y a pesar de sus defectos, el P. Bermond realizó un buen trabajo misionero en Canadá.  “Ciertamente Dios se vale de todos nosotros, ¡aun con nuestros defectos!

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