EL CIELO SE PUEBLA CON LOS NUESTROS

 La semana santa y las fiestas, cuidar a nuestros enfermos, la preocupación por ellos, la pena por su pérdida, todo ha sucedido, mi querido P. Mille, mientras esperaba escribirte…
Temo que en el Calvario olvidaran informarte sobre la muerte de nuestro santo Padre Paris en la noche de la resurrección, después de un cruel y prolongado sufrimiento.

El Padre Henri Paris había sido sacerdote Oblato por 13 años, en los que fue profesor del seminario mayor en Marsella, que estaba bajo la dirección de los Oblatos, con el P. Tempier como superior.  A pesar de sus quejas a Eugenio de que «no se había unido a los Oblatos para ser profesor», enseñaba Escrituras y Teología. Fundó una congregación de hermanas religiosas en Marsella: «Congregación de la Víctimas del Sagrado Corazón.» Tras la muerte de él la congregación no sobrevivió mucho tiempo. (Ver https://www.omiworld.org/es/lemma/paris-balthasar-joseph-henri-es/)

Como era usual, siempre que fallecía un Oblato, Eugenio mencionaba su convicción de que su dedicación les había ganado la recompensa eterna. 

“El cielo se puebla con los nuestros. Es una idea consoladora ver morir como predestinados a quienes nos son arrebatados… a quienes han ido a tomar posesión de la gloria, como recompensa prometida a los que perseveran hasta el fin”.

Carta a Jean Baptiste Mille, Abril 16, 1841, EO IX núm. 728

Al recordar a nuestros seres queridos fallecidos, recordemos sus palabras: “El cielo se puebla con nuestros seres amados.»

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