LAS CRUCES DE LOS FALLECIDOS SERÍAN ENTREGADAS A NUEVOS OBLATOS

No tendrán otro signo distintivo más que el que es propio de su ministerio, es decir, un crucifijo que llevarán siempre, suspendido de su cuello, pendiente sobre su vientre, fijado con el cinturón y el cordón al que estará unido.

Regla de 1818, Segunda Parte, Capítulo Uno. Otras observaciones principales

El mayor tesoro de un Oblato es la Cruz que recibimos el día de nuestro compromiso de por vida, la oblación perpetua. Eugenio dio instrucciones precisas acerca del destino de la Cruz a la muerte de los Oblatos:

… Deben pasar a nuevos oblatos, quienes sacarán buen partido de esa herencia. Deseo proceder con mucha  justicia en esa distribución.

Carta a  Hippolyte Courtès, Marzo 8,  1830, EO VII núm. 343

Actualmente,  “nuestro único signo distintivo es la Cruz Oblata” (C63), el único signo distintivo para Eugenio:

La Cruz oblata, recibida el día de la profesión perpetua, nos recordará constantemente el amor del Salvador que desea atraer hacia sí a todos los hombres y nos envía como cooperadores suyos

CC&RR, Constitución 63

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