{"id":2100,"date":"2014-05-20T05:00:42","date_gmt":"2014-05-20T03:00:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/?p=2100"},"modified":"2014-05-14T13:29:13","modified_gmt":"2014-05-14T11:29:13","slug":"quien-es-san-eugenio-un-noble-en-exilio-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/?p=2100","title":{"rendered":"\u00bfQUI\u00c9N ES SAN EUGENIO? UN NOBLE EN EXILIO"},"content":{"rendered":"<p>1791 \u2013 1802. Once a\u00f1os de emigraci\u00f3n: Niza, Tur\u00edn, Venecia, N\u00e1poles, y Palermo.<\/p>\n<blockquote>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>Habiendo sido decretada por los revolucionarios la captura de mi padre, al regreso de su diputaci\u00f3n en los Estados Generales, dej\u00f3 Francia y fue a Niza, de donde envi\u00f3 a su hermano para que me llevara junto a \u00e9l\u2026<\/strong><\/h5>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>Era preciso que cundiera el espanto ante la amenaza que se hab\u00eda hecho de deshacerse de los hijos de los nobles, para que mi madre consintiera dejarme emprender ese viaje sin estar a\u00fan del todo repuesto de una indisposici\u00f3n que me hab\u00eda molestado mucho\u2026<\/strong><\/h5>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>Yo no ten\u00eda a\u00fan nueve a\u00f1os. Todo lo que pude hacer fue guardar el secreto como hubiera podido hacer una persona mayor. Se me hab\u00eda recomendado y fue fielmente mantenido.<\/strong><\/h5>\n<\/blockquote>\n<p><strong>VENECIA<\/strong><\/p>\n<blockquote>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>Un d\u00eda yo me divert\u00eda en la ventana que daba a la casa de la familia Zinelli. Don Bartolo apareci\u00f3 enfrente y dirigi\u00e9ndome la palabra dijo: \u201cSe\u00f1or Eugenio \u00bfno le da pena perder el tiempo divirti\u00e9ndose as\u00ed en la ventana? \u2013Ay, se\u00f1or, repuse, es bien a pesar m\u00edo, pero \u00bfqu\u00e9 puedo hacer? Sabe usted que soy extranjero y no tengo un libro a mi disposici\u00f3n\u201d. Ah\u00ed es donde \u00e9l quer\u00eda llegar. \u201cQue por eso no quede, querido hijo, me est\u00e1 viendo aqu\u00ed precisamente en mi biblioteca, donde hay muchos libros latinos, italianos e incluso franceses, si usted quiere.<\/strong><\/h5>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>&#8211; No deseo otra cosa\u201d, le repliqu\u00e9. Al instante Don Bartolo suelta la tabla que sosten\u00eda las hojas de la ventana, puso un libro encima y me lo pas\u00f3 a trav\u00e9s de la calleja que nos separaba. El libro pronto fue le\u00eddo, pues yo le\u00eda siempre con avidez; al d\u00eda siguiente mi padre me aconsej\u00f3 que fuera a devolverlo y dar las gracias a D. Bartolo. Todo esto estaba previsto.<\/strong><\/h5>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>D. Bartolo me acogi\u00f3 con la mayor bondad; me hizo recorrer su biblioteca, y de ah\u00ed pas\u00e9 a su gabinete donde estudiaba en torno a una mesa grande con su hermano, D. Pietro, que todav\u00eda no era m\u00e1s que di\u00e1cono. \u201cTodos nuestros libros est\u00e1n a su disposici\u00f3n\u201d, me dijo D. Bartolo. Y luego a\u00f1adi\u00f3: \u201cAqu\u00ed es donde estudiamos mi hermano y yo: ah\u00ed ve el lugar de otro de mis hermanos a quien el Se\u00f1or llam\u00f3 a s\u00ed; si le agrada a usted sucederle, no tiene m\u00e1s que decirlo; con mucho gusto le haremos continuar sus clases, que sin duda no ha acabado\u2026<\/strong><\/h5>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>A partir de entonces, todos los d\u00edas durante casi cuatro a\u00f1os iba despu\u00e9s de la misa junto a esos maestros ben\u00e9volos que me hac\u00edan trabajar<\/strong><\/h5>\n<\/blockquote>\n<p><strong>NAPOLES<\/strong><\/p>\n<blockquote>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>Mi estad\u00eda en N\u00e1poles, prosigue la relaci\u00f3n, fue para m\u00ed un a\u00f1o abrumador de la m\u00e1s triste monoton\u00eda\u2026<\/strong><\/h5>\n<\/blockquote>\n<p><strong>PALERMO<\/strong><\/p>\n<blockquote>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>La Providencia que siempre vel\u00f3 por m\u00ed desde la m\u00e1s tierna infancia, me abri\u00f3 las puertas de una familia siciliana, donde fui admitido desde el comienzo como hijo de la familia. Es la familia del duque de Cannizzaro. Su mujer, princesa de Larderia, era una santa. Me tomaron los dos gran afecto y parece que se sintieron contentos de dar a sus dos hijos que eran aproximadamente de mi edad, aunque un poco m\u00e1s j\u00f3venes, un compa\u00f1ero que pudiera ser su amigo y les diera ejemplo de buena conducta, cosa muy rara, una especie de fen\u00f3meno en un pa\u00eds como el suyo. A partir de entonces hasta mi regreso a Francia, form\u00e9 parte de la familia: mi cubierto estaba siempre puesto en su mesa; los acompa\u00f1aba siempre al campo en verano, y todo en la casa estaba a mi servicio como al servicio de los propios hijos, que se consideraban mis hermanos. Realmente yo lo era por el afecto<\/strong><\/h5>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>DIARIO DE EMIGRACI\u00d3N EN ITALIA , (1791-1802), E.O. XVI<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1791 \u2013 1802. 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