{"id":1923,"date":"2013-10-16T05:00:24","date_gmt":"2013-10-16T03:00:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/?p=1923"},"modified":"2013-10-16T03:05:02","modified_gmt":"2013-10-16T01:05:02","slug":"la-valentia-no-es-la-ausencia-de-temor-sino-el-triunfo-sobre-el","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/?p=1923","title":{"rendered":"LA VALENT\u00cdA NO ES LA AUSENCIA DE TEMOR, SINO EL TRIUNFO SOBRE \u00c9L"},"content":{"rendered":"<p>Continuando con la narraci\u00f3n del diario de Eugenio durante sus estudios en Tur\u00edn, leemos:<\/p>\n<blockquote>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>En el intervalo entre su primera comuni\u00f3n y su confirmaci\u00f3n, es decir, entre el Jueves Santo y la Trinidad [3 de junio] de 1792, Eugenio dio otra prueba de la delicadeza de sus sentimientos y de la firmeza de su car\u00e1cter. Es digno de nota a causa de su edad. El ni\u00f1o ten\u00eda de nacimiento un lobanillo en el \u00e1ngulo del ojo izquierdo. Sus padres, temiendo que si el lobanillo crec\u00eda quedara desfigurado, decidieron hac\u00e9rselo extirpar por un h\u00e1bil operador como era el doctor Pinchinati, primer cirujano del rey. No fue dif\u00edcil obtener el consentimiento del ni\u00f1o, demasiado razonable para resistir al deseo de su familia. Se fij\u00f3 el d\u00eda y su madre deb\u00eda llegar de Niza la v\u00edspera para asistir a esa dolorosa operaci\u00f3n. Eugenio quiso ahorrarle la pena de verle sufrir. Pidi\u00f3 con insistencia al R.P. Rector que tuviera a bien permitirle se adelantase la operaci\u00f3n para que su madre la encontrara ya realizada al llegar. El R. P. Rector, encantado por esa delicadeza de sentimiento, se lo concedi\u00f3 con mucho gusto.<\/strong><\/h5>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>Todos los preparativos se hicieron en las dependencias del P. Rector que deseaba asistir a la operaci\u00f3n. Llega el primer cirujano del rey, acompa\u00f1ado de sus alumnos, se felicita al ni\u00f1o por su valor, el cual mostraba una decisi\u00f3n que a todos ten\u00eda encantados. All\u00ed era donde Dios le aguardaba para darle una peque\u00f1a humillaci\u00f3n que quiz\u00e1s \u00e9l se hab\u00eda merecido por contar demasiado con sus fuerzas. Cuando se hab\u00edan desplegado sobre la mesa todos los instrumentos encerrados en el estuche del doctor, cuando el ni\u00f1o vio lanceta, bistur\u00ed, tijeras ganchudas, pinzas, hilas, etc., crey\u00f3 que se le iba a atravesar la cabeza y su valor le abandon\u00f3: hubo que recoger todo ese instrumental de suplicio y el operador se retir\u00f3 con sus alumnos.<\/strong><\/h5>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>Eugenio entr\u00f3 muy confundido en su cuarto, y por un impulso de fervor se arrodill\u00f3 para invocar a Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, a quien probablemente no hab\u00eda rezado antes. Le o\u00edmos contar que se dirigi\u00f3 al Esp\u00edritu Santo con gran confianza. Esa plegaria ferviente agrad\u00f3 al Se\u00f1or, pues al punto el ni\u00f1o se levant\u00f3 con nuevo coraje y entrando en la habitaci\u00f3n del P. rector, le pidi\u00f3 que llamara al doctor pues estaba resuelto a sufrir la operaci\u00f3n por dolorosa que pudiera ser. El P. rector, admirado de ese cambio, hizo llamar al Sr. Pinchinati, quien se dispuso enseguida a iniciar la operaci\u00f3n. Esta fue muy larga y muy dolorosa y hasta espantosa por la cantidad de sangre que sali\u00f3 de la vena que hubo que cortar para extraer el lobanillo. Este no pudo ser extirpado m\u00e1s que apretando varias veces la materia grasienta que conten\u00eda y cort\u00e1ndola cada vez con tijeras curvas, lo que prolong\u00f3 mucho la operaci\u00f3n. La fuerza sobrenatural que Eugenio hab\u00eda obtenido del Esp\u00edritu Santo con la oraci\u00f3n no se mostr\u00f3 solo en la resoluci\u00f3n de sufrir la operaci\u00f3n, sino en el valor que lo sostuvo todo el tiempo: no lanz\u00f3 un grito ni dej\u00f3 o\u00edr una queja. Su madre lleg\u00f3 la tarde misma y qued\u00f3 conmovida, como se puede imaginar, por la atenci\u00f3n de su hijo que hab\u00eda querido ahorrarle la pena de verle sufrir.<\/strong><\/h5>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Diario del Exilio en Italia, EO XVI p\u00e1g. 30<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cAprend\u00ed que la valent\u00eda no es la ausencia de temor, sino el triunfo sobre \u00e9l. El hombre valiente no es quien no tiene temor, sino el que lo conquista.\u201d \u00a0 \u00a0Nelson Mandela<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Continuando con la narraci\u00f3n del diario de Eugenio durante sus estudios en Tur\u00edn, leemos: En el intervalo entre su primera comuni\u00f3n y su confirmaci\u00f3n, es decir, entre el Jueves Santo y la Trinidad [3 de junio] de 1792, Eugenio dio &hellip; <a href=\"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/?p=1923\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[24],"tags":[37,39],"class_list":["post-1923","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diario","tag-enfermedad","tag-oracion"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1923","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1923"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1923\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1923"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1923"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1923"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}