{"id":1922,"date":"2013-10-15T05:00:47","date_gmt":"2013-10-15T03:00:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/?p=1922"},"modified":"2013-10-11T15:14:00","modified_gmt":"2013-10-11T13:14:00","slug":"en-compania-de-la-realeza","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/?p=1922","title":{"rendered":"EN COMPA\u00d1\u00cdA DE LA REALEZA"},"content":{"rendered":"<blockquote>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>Fue por aquella \u00e9poca cuando el duque de Angulema y el duque de Berry [hijo del futuro Carlos X], refugiados en Tur\u00edn junto al rey, su abuelo, fueron a visitar el colegio de los Nobles, acompa\u00f1ados por el Sr. duque de Sorrento, su gobernador. Eugenio les fue presentado, y los pr\u00edncipes fueron invitados a entrar en su cuartito por ser el m\u00e1s limpio de todo el dormitorio. El duque de Berry quiso medir su talla acerc\u00e1ndose a Eugenio que, aunque con cuatro a\u00f1os menos, era m\u00e1s alto que \u00e9l, lo que el pr\u00edncipe hizo notar con exclamaci\u00f3n.<\/strong><\/h5>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Diario del Exilio en Italia, EO XVI p\u00e1gs. 29-30<\/em><\/p>\n<p>\u00a0Ambos duques eran hijos del futuro rey Carlos X de Francia. Eugenio habr\u00eda de continuar en contacto con el duque de Berry en Palermo. Eugenio ten\u00eda 17 a\u00f1os entonces:<\/p>\n<blockquote>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>A esta relaci\u00f3n amistosa con los Ventimiglia debo el honor y el placer de haber pasado a una especie de familiaridad, respetuosa por mi parte, con el infortunado duque de Berry casi todas las tardes de su estancia en Palermo. El pr\u00edncipe, para liberarse de la etiqueta de la jornada, llegaba todas las tardes a tomar el t\u00e9 en casa de la princesa de Ventimiglia, acompa\u00f1ado por el caballero de Sourdis, su edec\u00e1n. Yo era el \u00fanico admitido en esa sociedad selecta con el pr\u00edncipe de Ventimiglia y la condesa su suegra: la Se\u00f1ora de V\u00e9rac no hab\u00eda llegado todav\u00eda a Palermo. \u00cdbamos a veces en grupo a dar un paseo por los alrededores de la ciudad. El s\u00e1bado el duque me daba riendo invitaci\u00f3n para su reuni\u00f3n del d\u00eda siguiente. Era la recepci\u00f3n oficial que daba los domingos a toda la colonia francesa. Hab\u00eda ido a Palermo para pedir la mano de una de las princesas hijas del rey de N\u00e1poles.\u00a0<\/strong><\/h5>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>Temo que lo que podr\u00eda decir a\u00fan, seg\u00fan las notas que me quedan sobre mi estad\u00eda en Sicilia, no ofrezca ya inter\u00e9s tras el relato que acabo de hacer de mis relaciones con el presunto heredero del trono de Francia, ese infortunado duque de Berry ca\u00eddo bajo el hierro parricida de los conjurados que esperaban al asesinarlo, al hundir el pu\u00f1al en su coraz\u00f3n, extinguir con \u00e9l toda su raza.\u00a0<\/strong><\/h5>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>Por qu\u00e9 no contar, en efecto, que una hermosa ma\u00f1ana, el 7 de julio, yendo a la Arenella para pasar el d\u00eda en el castillo del pr\u00edncipe de Ventimiglia, encontr\u00e9 a ese pr\u00edncipe dirigi\u00e9ndose al mar, donde su barco lo esperaba. Me inst\u00f3 a que lo acompa\u00f1ara para realizar juntos una partida de nataci\u00f3n. Llegado a alta mar, \u00e9l se tir\u00f3 al agua antes que yo. Yo me lanc\u00e9 despu\u00e9s de \u00e9l, pero, sea porque mi pie resbal\u00f3, sea por alguna otra torpeza, ca\u00ed en plancha en vez de cortar el agua como se tiene que hacer. El hecho fue que me disloqu\u00e9 un hombro, sin darme cuenta. Sent\u00eda, s\u00ed, un dolor muy vivo que me imped\u00eda mover el brazo para nadar, pero lo atribu\u00eda a un calambre violento. S\u00f3lo me desenga\u00f1\u00e9 cuando, al llegar a la gruta a la que nos dirig\u00edamos y al salir del agua, fue el pr\u00edncipe quien grit\u00f3: \u201cSe ha dislocado el hombro\u201d. Sonre\u00ed, recuerdo, de la aventura, al fijar los ojos en aquel miembro dislocado. El esfuerzo que hab\u00eda tenido que hacer, hab\u00eda agravado sin duda la luxaci\u00f3n: mi brazo estaba del todo volteado. Hubo que tomar muchas precauciones para vestirme. Tuvieron que conformarse con cubrirme la parte lesionada, y el barco del pr\u00edncipe me llev\u00f3 hasta la puerta de la ciudad llamada de la Marina, donde mont\u00e9 en coche para ir, no a mi casa, pues mi padre y mis t\u00edos se habr\u00edan asustado demasiado al verme en aquel estado, sino a mi casa de adopci\u00f3n, la casa de los Cannizzaro, donde se me prodigaron inmediatamente todos los auxilios. No mand\u00e9 aviso a mis parientes hasta despu\u00e9s de la dolorosa y larga operaci\u00f3n que tuve que soportar para que los especialistas me pusieran en su lugar el miembro dislocado. Llamaron al primer cirujano de la ciudad. Tras un trabajo de casi media hora que le hizo sudar la gota gorda y que me causaba un malestar tan fuerte que habr\u00eda gritado de dolor si hubiera sido m\u00e1s delicado, el h\u00e1bil quirurgo hab\u00eda llevado el hueso dislocado hasta la abertura de la cavidad donde ten\u00eda que entrar, pero confes\u00f3 que no ten\u00eda fuerzas para cumplir \u00e9l solo la operaci\u00f3n. Mandaron r\u00e1pidamente a buscar a un joven aprendiz del hospital vecino. Lo hab\u00edan elegido bien, era un coloso: con solo un golpe de su mano fuerte hizo encajar el hueso en su cavidad y ya no sent\u00ed m\u00e1s dolor. Me curaron, y llev\u00e9 el brazo en cabestrillo bastante tiempo; esto no impidi\u00f3 que me resintiera por m\u00e1s de treinta a\u00f1os apenas mi brazo se cansaba un poco<\/strong><\/h5>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Diario del Exilio en Italia, EO XVI p\u00e1gs. 86-88<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cEn el pasado, la gente nac\u00eda en la realeza. Hoy en d\u00eda, la realeza proviene de lo que haces.\u201d Gianni Versace<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fue por aquella \u00e9poca cuando el duque de Angulema y el duque de Berry [hijo del futuro Carlos X], refugiados en Tur\u00edn junto al rey, su abuelo, fueron a visitar el colegio de los Nobles, acompa\u00f1ados por el Sr. duque &hellip; <a href=\"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/?p=1922\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[24],"tags":[],"class_list":["post-1922","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diario"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1922","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1922"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1922\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1922"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1922"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1922"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}