{"id":1402,"date":"2012-10-27T05:00:54","date_gmt":"2012-10-27T03:00:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/?p=1402"},"modified":"2012-10-27T00:06:37","modified_gmt":"2012-10-26T22:06:37","slug":"una-explosion-de-emocion-provenzal","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/?p=1402","title":{"rendered":"UNA EXPLOSI\u00d3N DE EMOCI\u00d3N PROVENZAL"},"content":{"rendered":"<p>En esta ciudad del sur de Francia, las emociones estaban a flor de piel y no tardaba mucho en incitar a la multitud \u2013 en especial si la causa de su ira afectaba a alguien a quien amaban y respetaban. Eugenio hab\u00eda mostrado generosidad en su ministerio a la clase pobre y avanzado mucho para asegurar su bienestar. Cualquier ataque a su persona provocar\u00eda una fuerte reacci\u00f3n y fue exactamente lo que sucedi\u00f3 con la actitud arrogante de los can\u00f3nigos. Eugenio y los Misioneros estaban cerca de la gente y la gente se sent\u00edan cercanos a ellos, como narra Leflon:<\/p>\n<p><em>Los can\u00f3nigos sin embargo, no ten\u00edan intenci\u00f3n de dar por terminada la situaci\u00f3n. Demandaron en forma p\u00fablica sus prerrogativas, aludiendo a los derechos de su alto rango que hab\u00edan sido burlados, decidiendo prohibir al Fundador predicar el serm\u00f3n final en la ceremonia de clausura de la misi\u00f3n predicada en Saint Sauveur por los Misioneros de Provenza. La catedral en ese momento se encontraba abarrotada con hombres y mujeres que acababan de participar en la procesi\u00f3n honrando la Cruz y entonaban himnos mientras esperaban el serm\u00f3n del Padre de Mazenod. En vez del orador que esperaban, de pronto apareci\u00f3 en el p\u00falpito el Padre Honorat, pastor de la catedral, y para sorpresa de todos, anunci\u00f3 que puesto que los servicios hab\u00edan concluido, no habr\u00eda serm\u00f3n y todos habr\u00edan de salir del lugar en forma inmediata y en silencio. Sorprendidos al principio por el anuncio y acusando en forma correcta al Cap\u00edtulo de este insulto al Padre de Mazenod, la gente comenz\u00f3 a hacer protestas violentas. Unidos y con gestos de c\u00f3lera, que fue en aumento, mostraron su indignaci\u00f3n aun al punto de amenazar con da\u00f1o f\u00edsico. Atemorizados por esta violenta reacci\u00f3n, los pobres can\u00f3nigos huyeron a la sacrist\u00eda, desde donde tomaron un pasadizo secreto que les llev\u00f3 al palacio del Obispo.<\/em><\/p>\n<p><em>Uno de los can\u00f3nigos, el Padre Rey, ya fuera por ser m\u00e1s valiente u osado que los dem\u00e1s, cometi\u00f3 el infortunado error de tratar de hablar a la muchedumbre, en vez de retirarse prudentemente, como hicieron sus colegas. Subiendo a una silla, invit\u00f3 a los fieles a un\u00edrsele en el Padre Nuestro y Ave Mar\u00eda, esperando continuar con una exhortaci\u00f3n a restaurar la calma. En vez de acallar a la multitud, que no le dejaba hablar, ahogando su voz con denuncias iracundas, Rey s\u00f3lo logr\u00f3 incrementar su exasperaci\u00f3n y a cambio hubo de esfumarse bajo el riesgo de ser agredido. Tuvo dificultad para escapar al refugio donde le hab\u00edan precedido sus colegas. Algunos de los hombres, incapaces de alcanzarle antes de llegar a la sacrist\u00eda, corrieron al palacio del obispo, con la intenci\u00f3n de apedrear las ventanas e incluso derribar las puertas.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Leflon 2, p\u00e1g. 125 \u2013 126<\/p>\n<p>Eugenio describi\u00f3 el incidente al Arzobispo:<\/p>\n<blockquote>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>Este arreglo no gust\u00f3. Sin prevenirme, el Sr. Rey quiso obligar al pueblo a retirarse despu\u00e9s de la bendici\u00f3n con que conclu\u00eda el oficio de los can\u00f3nigos. El Sr. Beylet orden\u00f3 al Sr. P\u00e1rroco anunciara desde el p\u00falpito que la misi\u00f3n hab\u00eda terminado y que no hab\u00eda m\u00e1s que decir. El pueblo no se mov\u00eda, en espera de lo que yo hab\u00eda anunciado pocas horas antes. El Sr. Rey se permiti\u00f3 reprenderle; murmuraron bastante fuerte; quiso entonces hacer rezar un Pater y un Ave para expiar lo que consideraba un esc\u00e1ndalo; no respondieron o, por decirlo mejor, gran n\u00famero de personas le dieron se\u00f1ales inequ\u00edvocas de reprobaci\u00f3n. En esto lleg\u00f3 el P. Deblieu para hacer cantar los c\u00e1nticos. En cuanto el pueblo vio aparecer un misionero, aplaudi\u00f3 gritando: \u201c\u00a1Viva los misioneros!\u201d. El P. Deblieu anunci\u00f3 que la misi\u00f3n terminar\u00eda con el serm\u00f3n de clausura y que iban a comenzar los cantos mientras llegaba yo. Ese anuncio provoc\u00f3 nuevos transportes de alegr\u00eda, que \u00e9l apacigu\u00f3 entonando los c\u00e1nticos. Llego yo sin estar enterado de nada; entro a la iglesia, en la que encuentro la calma perfectamente restablecida. Me dispongo a subir al p\u00falpito, cuando me previenen que el Sr. Beylet ha prohibido que predique. Acudo al p\u00e1rroco para saber si esta noticia extra\u00f1a es cierta; el Sr. Honorat me manifiesta que el Sr. Vicario general le ha encargado expresamente notificarme que me estaba prohibido predicar. Tembl\u00e9 ante las consecuencias de una contradicci\u00f3n tan intempestiva; pero, creyendo ante Dios que era m\u00e1s perfecto obedecer, subo sobre una silla para preparar a esa muchedumbre para la noticia que tanto tem\u00eda darle.<\/strong><\/h5>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>Por mucho que aquilat\u00e9 los t\u00e9rminos, la indignaci\u00f3n estall\u00f3. Se echaron sobre m\u00ed gritando. Me libero; pero no me abandonan. Cuando sal\u00ed de la iglesia, los gritos se multiplican, mientras todos se abalanzan para abrazarme; unos hombres me levantan gritando: \u201c\u00a1Viva el Padre de Mazenod, viva los misioneros!\u201d. La muchedumbre aumenta continuamente, y con grandes dificultades logr\u00e9 encaminarme a nuestra casa, acompa\u00f1ado siempre por esa multitud que llen\u00f3 nuestra iglesia, nuestra casa y la plaza de las Carmelitas. Desgraciadamente la indignaci\u00f3n contra los autores del desorden que se hab\u00eda producido se mezclaba con los gritos afectuosos para con nosotros. En medio de todo ese tumulto, logr\u00e9 hacerme o\u00edr desde la escalinata de nuestra iglesia. Rogu\u00e9 a ese pueblo que se calmara, que respetara a la autoridad y se quedara en paz. Se lo ped\u00ed como una prueba de su afecto para conmigo. Aparentemente les conmovieron mis palabras, y prometieron retirarse, mientras profer\u00edan de nuevo los gritos: \u201c\u00a1Vivan los misioneros, etc.!\u201d Los m\u00e1s sol\u00edcitos hab\u00edan entrado en la casa, que no se vaci\u00f3, a pesar de mi insistencia, hasta bien entrada la noche.<\/strong><\/h5>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Carta al Arzobispo de Bausset de Aix, 1\u00b0 de Mayo, 1820, E.O. XIII n. 28<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bf<em>Si fueras arrestado por ser cristiano, habr\u00eda suficiente evidencia para condenarte?<\/em> David Otis Fuller<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En esta ciudad del sur de Francia, las emociones estaban a flor de piel y no tardaba mucho en incitar a la multitud \u2013 en especial si la causa de su ira afectaba a alguien a quien amaban y respetaban. &hellip; <a href=\"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/?p=1402\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[78,62,92],"class_list":["post-1402","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cartas","tag-cerca-de-la-gente","tag-misiones-populares","tag-oposicion"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1402","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1402"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1402\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1402"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1402"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1402"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}