{"id":1398,"date":"2012-10-25T05:00:51","date_gmt":"2012-10-25T03:00:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/?p=1398"},"modified":"2012-10-25T03:23:05","modified_gmt":"2012-10-25T01:23:05","slug":"la-sal-da-sabor-pero-tambien-irrita","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.eugenedemazenod.net\/esp\/?p=1398","title":{"rendered":"LA SAL DA SABOR, PERO TAMBI\u00c9N IRRITA"},"content":{"rendered":"<p>No todo era miel sobre hojuelas en la misi\u00f3n de Aix en 1820. De vez en vez en los textos anteriores, nos hemos enterado de la relaci\u00f3n tormentosa entre Eugenio y algunos sacerdotes de la ciudad. Sus reacciones y mala voluntad no siempre ayudaban a allanar la situaci\u00f3n. En esta parte de la historia, vemos alterada la \u201cdignidad\u201d de los Can\u00f3nigos de la Catedral y la mezquina reacci\u00f3n que sigui\u00f3.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es el motivo de reproducir estos incidentes? Por un lado, debido a que nos dan una idea de la situaci\u00f3n por la que atraves\u00f3 Eugenio y nos ayudan a comprenderle mejor. Por otro lado, los Can\u00f3nigos del Cap\u00edtulo de la Catedral eran buenos sacerdotes, pero vemos c\u00f3mo les cegaban los eventos que molestaban su dignidad eclesi\u00e1stica. Tal vez sea una invitaci\u00f3n a que tratemos de evitar que la \u201cdignidad\u201d de nuestro ego nos impida ver todo lo bueno que sucede a nuestro alrededor.<\/p>\n<p>La predicaci\u00f3n de Eugenio atra\u00eda multitudes a la Catedral y no hab\u00eda suficiente lugar para todos. Gran parte del centro de la iglesia estaba ocupado por los sitiales de los Can\u00f3nigos, separados de los dem\u00e1s por una contrapuerta de madera. Estos sacerdotes de alto rango, en su mayor\u00eda arist\u00f3cratas, ocupaban tanto espacio que no hab\u00eda suficiente para los dem\u00e1s. Eugenio no les simpatizaba pues no viv\u00eda acorde a su noble origen y su estilo de vida y ministerio a los m\u00e1s abandonados era en s\u00ed una cr\u00edtica a la forma en que ellos viv\u00edan. El T\u00edo Fortun\u00e9 le comenta al padre de Eugenio:<\/p>\n<p><em>El Obispo, quien es sumamente amable con \u00e9l, incluso le ha autorizado hacer algo que nunca antes se hab\u00eda hecho y que seguramente atraer\u00e1 a Eugenio la molestia de los venerables can\u00f3nigos, quienes insisten siempre en el respeto de sus derechos. Para poder contar con mayor espacio para quienes no se pod\u00edan acomodar en bancas y hab\u00edan de utilizar sillas, el Obispo, sin consultar al Cap\u00edtulo, autoriz\u00f3 a Eugenio retirar el cancel, puertas y rejillas que separan el coro de la nave central. En cuanto recibi\u00f3 el permiso del Arzobispo, sin p\u00e9rdida de tiempo se dio a la tarea, temiendo que alguien pudiera convencer al prelado de dar macha atr\u00e1s. Envi\u00f3 por un gran n\u00famero de ayudantes, quienes trabajaron de forma tan diligente, que todo fue retirado en dos horas. Te habr\u00edas desternillado de risa al ver a tu hijo, el P. Deblieu y los dem\u00e1s misioneros derrumbando la separaci\u00f3n y llevando en hombros el escombro.<\/em><\/p>\n<p>De acuerdo a la predicci\u00f3n de Fortun\u00e9, los can\u00f3nigos se indignaron de que su coro hubiera sido invadido por simples laicos, pero estuvieron a\u00fan m\u00e1s furiosos de no haber sido consultados respecto a la remoci\u00f3n de las rejillas, que salvaguardaba la privacidad de sus oraciones. Desafortunadamente tomaron represalias mezquinas en primera instancia, pero odiosas despu\u00e9s<\/p>\n<p><em>Para la renovaci\u00f3n solemne de las promesas bautismales, una celebraci\u00f3n tan inspiradora en la que el Fundador habl\u00f3 de forma tan maravillosa y conmovedora que no hubo quien no derramara l\u00e1grimas, el can\u00f3nigo sacrist\u00e1n present\u00f3 vestimenta llana y cotidiana. El P. Tempier present\u00f3 de inmediato una queja al Arzobispo, quien en ese momento se encontraba en la iglesia de Madeleine, desde donde el prelado envi\u00f3 \u00f3rdenes al sacrist\u00e1n de proporcionar sin demora la mejor vestimenta. Al d\u00eda siguiente, los Padres Rey y Florens fueron groseros adrede con el Padre Deblieu, quien les trat\u00f3 en la misma forma. As\u00ed, como podemos ver, las mismas viejas t\u00e1cticas se siguen usando contra nuestros misioneros.<\/em><\/p>\n<p><em>En esa ocasi\u00f3n en particular, todo se limit\u00f3 al molesto incidente de la vestimenta, seguido por una ri\u00f1a privada entre Deblieu y los dos superiores del cap\u00edtulo, Rey y Florens, quienes desde el incidente con Jauffret, hab\u00edan sido igualmente hostiles hacia el Padre de Mazenod.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Leflon 2, p\u00e1g. 124-125<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u201cLa sal sazona, purifica, conserva. Pero alguien deber\u00eda recordarnos que la sal tambi\u00e9n irrita. La cristiandad real y viviente fricciona al mundo en forma equivocada.\u201d<\/em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Vance Havner<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No todo era miel sobre hojuelas en la misi\u00f3n de Aix en 1820. 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