Archive for marzo, 2020

HOY EN DÍA: CONCENTRARNOS EN VER LO QUE ES ESENCIAL

A través de la mirada del Salvador crucificado vemos el mundo rescatado por su sangre, con el deseo de que los hombres en quienes continúa su pasión conozcan también la fuerza de su resurrección (cf. Fil 3, 10).

CC&RR, Constitución 4

El P. Jetté reflexiona: “somos invitados a contemplar la cruz, el sufrimiento de Cristo no solo en nosotros, sino también en los demás. Nuestro deseo es ‘que los hombres en quienes continúa su pasión conozcan también la fuerza de su resurrección.

La primer homilía de Eugenio registrada en la iglesia de la Madeleine, pone en práctica este punto de vista:

Elévense hacia el cielo, donde debe estar su pensamiento, más nuestra ciudadanía está en los cielos (Fil 3, 20); que sus ojos traspasen de una vez los harapos que les cubren; hay dentro de ustedes un alma inmortal hecha a imagen de Dios que está destinada a poseerlo un día, un alma rescatada al precio de la sangre de Cristo, más preciosa a los ojos de Dios que todas las riquezas de la tierra y que todos los reinos del mundo, un alma de la que él es más celoso que del gobierno del universo entero.

Cristianos, conozcan su dignidad, les diré con san León, partícipes de la naturaleza divina

Notas para la primer instrucción en la Iglesia de la Madeleine, 1813,  EO XV núm. 114

Deja un comentario

HOY EN DÍA: VIVIR A JESÚS EL SALVADOR CRUCIFICADO EN LA FELICIDAD SOBRENATURAL

Originalmente publiqué lo que sigue en julio de 2016 y creo que tiene algo que decirnos hoy. Fue escrito por Enzo Teodori, quien murió tres meses después. Se refiere a la reflexión del P. Jetté que utilicé en la entrada del viernes de “San Eugenio Habla” (http://www.eugenedemazenod.net/esp/?p=3559). Esto es lo que escribí entonces.

Recibí esta reflexión de uno de los asociados laicos Oblatos que se encuentra gravemente enfermo en Italia. En esta poderosa y enternecedora reflexión comparte su comprensión vivida de la visión del Viernes Santo de San Eugenio, que es nuestra herencia como miembros de la Familia Mazenodiana – este es el significado de la oblación:

“Un pequeño eco a las impresionantes reflexiones del P.  Jetté que publicó en ‘Eugenio nos habla’ hoy, 6 de mayo.

La unidad con Jesús Crucificado y Salvador, da a uno una alegría sobrenatural que le inspira un fuerte deseo de dar felicidad a los demás y ponerse a su servicio.

Debido a mi enfermedad, me veo obligado a permanecer en casa muchas horas. Así que pensé enviar a mis conocidos más cercanos, vía whatsapp,  la Palabra del día con un pequeño comentario, para dar a la gente atareada un momento diario de “recreación.” Así que comencé con el “grupo” de hermanos y familia política y ahora lo reciben cerca de 80 personas, con reacciones muy edificantes. Otra sencilla experiencia: aunque no puedo comer, trato de cocinar lindos platillos para mi esposa y mis hijos.

Estas son dos sencillas experiencias, dos expresiones de la alegría sobrenatural que siento en unión con Jesús, el Salvador Crucificado. Paradójicamente, es una alegría alimentada por el dolor: a mayor dolor físico, pero sobre todo moral, más intensa la alegría y mayor el deseo de dar felicidad a los demás.

¿Cuál es la clave de la unidad con el Salvador Crucificado? La enfermedad ha derrumbado mi mundo, mis anhelos, mis planes; todo está perdido y la visión de la Providencia que les seguía, ha dado paso a la imagen del abandono. Contemplando y meditando sobre Jesús Crucificado, me di cuenta de que su acción le llevó a la  resurrección: encomendó su espíritu al Padre de forma  incondicional. Con ello, aunque en forma humana, se enfrentó a la voluntad del Padre. Su gran deseo de ser reconocido como el Salvador, que fue el motivo de su encarnación, deseo acordado con el Padre, se derrumbó en la cruz.  Se derrumbó desde la perspectiva humana, en la comprensión humana de la voluntad de Dios. Confiando en el derrumbamiento, en la percepción de abandono  (pero en cuanto a mi misión… habíamos acordado, Tú y Yo, mi Padre ?!), Jesús acepta por completo,  y humanamente, la perspectiva de Dios y ésa es la resurrección, ahí se encuentra la alegría integral, y ahí está el sobreponerse a los límites de los deseos humanos, incluso los más sagrados, como cuidar de nuestra familia.

La enfermedad es vivir el abandono, el colapso en forma continua, desarrollado a través del tiempo. La confianza debe ser renovada a diario y varias veces al día. La gracia que proviene de confiar incondicionalmente tiene sentido, incluso si no se comprende, como la acción de la Providencia. Te hace comprender, aun cuando no ves cómo, que el Padre está implementando un plan de amor en tu alma, en tu cuerpo y en tu historia.

Mientras más intenso es el dolor, más te convence el Espíritu de que Dios está construyendo, esbozando una obra maestra. Si el dolor es relativamente leve, te hace pensar que Dios trabaja en un borrador, en un boceto; pero cuando el dolor es realmente fuerte, te hace pensar que Dios dibuja la Capilla Sistina en tu vida. Y las obras maestras como sabes, necesitan años y años de arduo trabajo….

Así que pienso que el P. Jetté ha expresado muy hábilmente que  la unidad con Jesús el Salvador Crucificado, es lo que da a uno la alegría sobrenatural que inspira un fuerte deseo de dar felicidad a los demás, de ponerte a su servicio”.

¡Qué gracia leer esto y poder compartirlo de nuevo! Que todos los lectores de esta reflexión se unan en gratitud en oración por este hijo de San Eugenio y su joven familia. Que descanse en paz e interceda por nosotros en nuestro tiempo de necesidad.

Deja un comentario

LA VISIÓN DE NUESTRA FUNDACIÓN HOY EN DÍA: CONTEMPLAR AL MUNDO CON LA MIRADA DEL SALVADOR

Al reflexionar sobre esta constitución fundamental de nuestra espiritualidad, el antiguo Superior General Oblato, Fernando Jetté escribió que : “expresa la purificación y transformación que ocurre en nuestra perspectiva, al estar en contacto con el misterio de la cruz:

A través de la mirada del Salvador crucificado vemos el mundo rescatado por su sangre, con el deseo de que los hombres en quienes continúa su pasión conozcan también la fuerza de su resurrección (cf. Fil 3, 10).

CC&RR, Constitución 4

«Nuestra perspectiva del mundo se convierte en la de Jesús, el Salvador crucificado. Fue la perspectiva del Fundador  tras su  ‘conversión’,  como se vio a sí mismo y al mundo en  términos de la sangre de Cristo. Las expresiones: ‘almas por la sangre de Cristo’, ‘que le costaron su sangre’, vuelven una y otra vez en sus escritos

Más adelante, en la Regla 12, encontraremos la expresión complementaria: ‘amar al prójimo como Jesús los ama’. De hecho, el espíritu apostólico  Oblato consiste en contemplar al mundo con la mirada de Cristo, amarlo con el corazón de Cristo, y trabajar de todo corazón con Cristo en la obra de su redención.” (F. Jetté, The Apostolic Man, pp. 58-59)

Cuando esto se escribió en 1992, el concepto y el perfil de la familia Mazenodian no habían surgido claramente. Hoy diríamos «De hecho, el espíritu apostólico de la familia Mazenodian consiste en contemplar el mundo con los ojos de Cristo, amarlo con el corazón de Cristo y trabajar de todo corazón con Cristo en la obra de su redención».

Deja un comentario

HOY: UNA INVITACIÓN A VER LOS EVENTOS A TRAVÉS DE LOS OJOS DEL SALVADOR CRUCIFICADO Y RESUCITADO

La cruz de Jesús ocupa el centro de nuestra misión. Como el Apóstol Pablo, predicamos «a Jesucristo, y éste crucificado» (1 Cor 2, 2). Si llevamos «en el cuerpo la muerte de Jesús», es con la esperanza «de que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo» (2 Cor 4, 10). A través de la mirada del Salvador crucificado vemos el mundo rescatado por su sangre, con el deseo de que los hombres en quienes continúa su pasión conozcan también la fuerza de su resurrección (cf. Fil 3, 10).  CC&RR, Constitución 4

La conversión de Eugenio sucedió al darse cuenta de que su actitud y comportamiento en el pasado lo llevaba a la muerte, al pecado mortal. Se realizó el cambio en él al abrir los ojos y reconocer que llevaba la muerte de Jesús en su vida. Tuvo un cambio radical, y al aceptar su nueva vida, fue “con la esperanza de que también la vida de Jesús” se manifestara en su cuerpo. Mantener los efectos de esta nueva vida requiere un esfuerzo constante, de lo contrario, estamos en peligro de la “gracia barata” que hizo famosa Bonhoeffer.

“La gracia barata es la gracia que nos concedemos nosotros mismos. La gracia barata es predicar el perdón sin necesitar del arrepentimiento, el bautismo sin la disciplina de la iglesia, la Comunión sin confesión…La gracia barata es la gracia sin discipulado, la gracia sin la cruz, la gracia sin Jesucristo vivo y encarnado”.    Dietrich Bonhoeffer

Deja un comentario

CELEBRÉ EN NOTRE-DAME DE LA GARDE PARA PONER A TODOS BAJO LA PROTECCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

Mientras dispensaban ayuda a quienes tanto sufrían, Eugenio y su tío, el Obispo Fortuné, lograron enfocar la atención de la gente de Marsella en oración concentrada. La población tenía una devoción especial al pequeño santuario de Notre Dame de la Garde en la colina que dominaba la ciudad. En especial la gente amaba la estatua de la “Buena Madre” que representaba a María “cuidando” a la ciudad y al mar.

Eugenio escribió:

Haremos súplicas solemnes. Mañana bajarán a la Virgen de la Guardia para ser expuesta en la Catedral durante tres días. Haremos después una procesión general con el Santísimo, como podrás verlo en la pastoral que te enviaré.

Carta a Casimir Aubert, Marzo 10, 1835, EO VIII núm. 508

 

Algunos días después escribe una carta a su madre y le describe el evento:

En este momento tenemos a la vista algo encantador. Es una explosión de devoción a la Santísima Virgen, que no solo se ha manifestado durante el trayecto de la montaña a la catedral, sino que prosigue en forma continua.

Carta a su madre, Marzo 1835, EO XV  núm. 176

Dos años después hubo otro brote de la epidemia:

El día de la Asunción oficié pontificalmente en la catedral mañana y tarde.  Asistí a la procesión general y por la tarde di la bendición.  El domingo en la octava, celebré Misa en Notre-Dame de la Garde para ponerme a mí, a los nuestros y a toda la diócesis bajo la protección de la santísima Virgen.

Diario de Eugenio de Mazenod, anotación sin fecha, Agosto 1837, EO XVIII

La misma devoción se repitió en la epidemia de 1854 en Marsella.

Deja un comentario

HOY QUEREMOS AYUDARNOS PARA CENTRARSE EN LA CRUZ Y RESURRECCIÓN

La cruz de Jesús ocupa el centro de nuestra misión. Como el Apóstol Pablo, predicamos «a Jesucristo, y éste crucificado» (1 Cor 2, 2). Si llevamos «en el cuerpo la muerte de Jesús», es con la esperanza «de que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo» (2 Cor 4, 10). A través de la mirada del Salvador crucificado vemos el mundo rescatado por su sangre, con el deseo de que los hombres en quienes continúa su pasión conozcan también la fuerza de su resurrección (cf. Fil 3, 10).

CC&RR, Constitución 4

Detail of an icon written by Lauretta Agolli

Para el joven Eugenio, su encuentro con la Cruz fue un peldaño hacia la nueva vida – hacia la resurrección. Algunos de nosotros fuimos criados para mantener nuestra mirada al pie de la Cruz, reflexionando en nuestro infortunio y en cuánto sufrió Jesús por nosotros. Es verdad que nunca podremos meditar lo suficiente sobre el precio que Jesús tuvo que pagar para rescatarnos de nuestra  desdicha.

Sin embargo lo hizo, murió para rescatarnos de nuestra adversidad y llevarnos a la plenitud de vida en la resurrección. “Si llevamos “en el cuerpo la muerte de Jesús”, es con la esperanza “de que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo”.

Deja un comentario

EN LA INCERTIDUMBRE Y DOLOR DE ESTOS DÍAS, SAINT EUGENE DE MAZENOD NOS AYUDA A ENFOCARNOS

En la oscuridad y la inseguridad que estamos viviendo, recordamos a un joven de 25 años en Aix en Provence cuya vida era insegura porque no tenía un sentido claro de dirección.

He buscado la felicidad lejos de Dios y por demasiado tiempo, para mi desgracia..

Mientras luchaba por encontrar el significado de lo que estaba sucediendo, entendió la presencia de Dios de una manera nueva un Viernes Santo, mirando la Cruz, y se dio cuenta del único enfoque que podría tener un sentido duradero para el resto de su vida. Mientras miraba la Cruz, aprendió a enfocarse de la oscuridad a la luz.

Detail of an icon written by Lauretta Agolli

Jamás mi alma quedó más satisfecha, jamás sintió más felicidad; y es que en medio de aquel torrente de lágrimas, a pesar de mi dolor, o más bien a través de mi dolor, mi alma se lanzaba hacia su fin, hacia Dios, su único bien, cuya pérdida sentía vivamente

El solo recuerdo me llena el corazón de dulce satisfacción. He buscado la felicidad lejos de Dios y no he encontrado más dolor y pesadumbre.

Al menos compense el tiempo perdido redoblando mi amor por él. Que todas mis acciones, pensamientos, vayan dirigidas a este fin. ¡Qué ocupación más gloriosa que hacer todo y por todo únicamente por Dios, amarle sobre todas las cosas, y amarle más por cuanto he tardado en amarle.

Diario de Retiro, Diciembre 1814, EO XV núm.130

» El solo recuerdo me llena el corazón de dulce satisfacción»: una invitación a recordar los «momentos de Dios» en nuestras vidas y permitir que nos ayuden a reenfocarnos en lo que cuenta.

Deja un comentario

ANIVERSARIO   DE   MI    BAUTISMO…  CON   UN    PROFUNDO   SENTIMIENTO DE AGRADECIMIENTO, DE ARREPENTIMIENTO Y DE CONFIANZA

A lo largo de su vida, Eugenio siempre consideró al día de su bautismo como el más importante. (cf http://www.eugenedemazenod.net/esp/?p=159)

Día del aniversario de mi bautismo.  Antes de salir de San Martín a Marsella, celebré misa con un profundo sentimiento de agradecimiento, de arrepentimiento y de confianza, y me atrevo a creer, con sincera voluntad, las hermosas oraciones del misal de Vienne:
Bendito seas Dios, que en tu gran misericordia nos has hecho renacer a una esperanza viva, a una herencia incorruptible; concédenos desear siempre, como los niños recién nacidos la leche pura de la palabra, para que por ella crezcamos en la salvación.
 Dios, gracias a tu amor inestimable, somos llamados tus hijos y lo somos; concédenos por este sacrificio, a quienes hemos recibido en el bautismo el Espíritu de adopción de los hijos,  alcanzar en herencia la bendición prometida.
 Renovamos ahora en tu altar la fe profesada en nuestro bautismo,  renunciando a Satanás y decidiéndonos a cumplir la ley de Cristo.  Concédenos a quienes hemos recibido la vida inmortal que nos has prometido, crecer sin mancha en la vida a la que nos hemos comprometido…

Diario de Eugenio de Mazenod, Agosto 2, 1837, EO XVIII

Una invitación a que reflexionemos en el significado de nuestro bautismo ¿Podemos hacer nuestra la oración de Eugenio?

Deja un comentario

LA FORTALEZA DE MI TEMPERAMENTO ME HA PERMITIDO AUN SOSTENERME

El día de su cumpleaños 56 Eugenio miró a sus años de vida, enfocándose en los 26 años de servicio sacerdotal, considerándolos parte de un trayecto que había comenzado con gran impulso y ahora veía como pequeños pasos.

Cuando empecé mi ministerio iba al galope, y la rapidez de mi marcha tal vez impedía ver los peligros en mi camino. Si bien recuerdo, apenas pensaba en ellos, tal vez por temeridad o por preocupación, pero les temía poco;
Hoy, que voy paso a pasito, es diferente; cuento uno a uno los tropiezos, las zarzas me enganchan por todas partes, las espinas me hieren en lo más vivo, el frío me congela, el calor me sofoca, las enfermedades me debilitan, los achaques me abruman,
en lo moral entiendo, pues en cuanto a mi cuerpo, ha sufrido como consecuencia del excesivo trabajo realizado desde hace 26 años que soy sacerdote; la fortaleza de mi temperamento me ha permitido aún sostenerme, llegando hoy a los cincuenta y seis años.

Diario de Eugenio de Mazenod, Agosto 1°, 1837, EO XVIII

Un pensamiento pesimista, tal vez ocasionado por su accidente en el carruaje, pero que difícilmente reflejaba el paso acelerado que sería característico de los siguientes 24 años de su ministerio lleno de energía como Obispo de Marsella.

Deja un comentario

SIN  LA  AYUDA  DE  ARRIBA, EL  MISMO  DÍA  DEL  ANIVERSARIO  DE  MI NACIMIENTO PUDO SER EL ÚLTIMO DE MI VIDA

En su cumpleaños 56, Eugenio se encontraba pasando algunos días en la casa de verano de su hermana en St. Martin de Pallières. Al salir de paseo en un carruaje, nos cuenta:

Mi cuñado y yo nos volcamos al regresar a San Martín.  Me golpeé en la cabeza, pero el sombrero amortiguó el golpe. Por sobre todo, di gracias a nuestros ángeles custodios al salir del coche volcado.  Sin la ayuda de Arriba, el mismo día del aniversario de mi nacimiento pudo ser el último de mi vida. Estoy seguro de que en el mismo instante de la caída, más de un amigo de Dios rezaba por mí.
Hace tiempo que vivo gracias a las oraciones de los santos; espero me ayudarán  a lograr mi salvación, que cada día me parece más difícil…

Diario de Eugenio de Mazenod, Agosto 1°, 1837, EO XVIII

Deja un comentario