Archivo por meses: octubre 2019

LO  MENOS  QUE  PUEDO  HACER  ES  CONSOLARTE, SI  NO  CON  MI PRESENCIA, AL MENOS CON MIS PALABRAS

El papel de Eugenio como Superior General era mantener a quienes estaban a su cuidado enfocados en el espíritu de su vocación, a la luz del carisma recibido por él. Esto incluía mantener enfocados a quienes luchaban.

Esta carta va al Padre Hippolyte Courtès, responsable de la comunidad de Aix, quien era maltratado por el obispo local y las autoridades eclesiásticas.

 Todos los días esperaba una carta tuya, querido hijo, para escribirte. Siento que en tu posición, lo menos que puedo hacer es consolarte, animarte, si no con mi presencia, al menos con mis palabras. ¿Quién nos diría que después de veinticinco años de trabajo arduo y de entrega, quedaríamos como suplentes que esperan misericordia, qué digo, que sólo piden ser colgados? Eso no puede durar, pero hay que adoptar la máxima del difunto Sr. Emery: alargar la correa para que no se rompa, los hombres vienen y van. Es sabia esa máxima que mi antiguo maestro puso constantemente en práctica; por opuesta que sea a mi carácter, te animo a adoptarla, o mejor dicho, te felicito por seguirla. La Providencia desea que crezcamos en medio de las dificultades. Apenas empezábamos a respirar en un lado cuando nos aprietan de otro. Esperemos…

Es tiempo para que la comunidad se una en esperanza confiada: 

No te preocupes, a cada día lo que haya que hacer. Una vez más reúne a tu pequeña comunidad para encomendarle de mi parte rezar más, vencer al mal con el bien, alegrarse de ser humillados, renunciar a toda pretensión, no digo personal, pues supongo que no existe entre ustedes, y preferir la humildad a la gloria cuando Dios quiere llevarnos por ese camino. Que nadie se engañe, obrar de otra forma sería solo ilusión.

Carta a Hippolyte Courtès, Junio 8, 1836, EO VIII núm. 576

EN   CUANTO   UNO   DE   LOS   NUESTROS   ES   NOMBRADO   SUPERIOR   DE  UNA COMUNIDAD, SE VUELVE DUEÑO ABSOLUTO

Los responsables de las diferentes comunidades Oblatas eran todos muy jóvenes y llenos de celo e ideas innovadoras. Eugenio mantenía correspondencia regular con ellos para alentarles y guiarles. Sin embargo, condenaba cualquier abuso de poder cuando se tomaban decisiones sin consultar. 

Hay algo muy curioso: me sorprende ver que en cuanto uno de los nuestros es nombrado superior de una comunidad, se vuelve dueño absoluto, dispone de todo, lo compone todo a su modo, sin preocuparse en pedirme orientación ni de consultar a los consejeros que le da la Regla. De hecho, nuestros superiores locales se consideran mucho más independientes que el Superior General, que nunca actúa sin oír a quienes están a su lado…

Al insistir en la consulta con él, Eugenio no actuaba como un entrometido controlador, sino como Superior General. El matiz es importante, pues se conecta con el carisma dado a la Iglesia por el Espíritu Santo, del cual es custodio el Superior General. De ahí que todas las decisiones en relación a la vida comunitaria y la misión debieran hacerse a la luz del carisma.

No actúan así por pretensión, pero se dejan llevar por una especie de inercia, de costumbres que han visto, diría que casi institucionalizadas en otros sitios, y así echan raíces los abusos. Es hora de que todo se regularice, y al no hacerse como debería ser, me ocuparé personalmente.

Carta a Casimir Aubert, Mayo 18, 1836, EO VIII núm. 572

EL  “ESTAR”  EN  COMUNIDAD  SOBREPASA  AL  “HACER”  EN  LA  MISIÓN

El Santuario de Nuestra Señora de Laus se preparaba para la afluencia de la época de peregrinaciones del verano, manteniendo a los Oblatos sumamente ocupados en su ministerio pastoral a los peregrinos.

Ya llega la fiesta de Pentecostés, recomienda en mi nombre a toda la comunidad redoblar la vigilancia para que la concurrencia de tantos visitantes no sea una especie de disipación, que no sería edificante en quienes no sólo se espera ver llenos de celo, sino también muy sencillos y devotos…

Eugenio les recuerda del principio que constantemente insistía para la vida de los Oblatos: “ser” para “hacer.”

La fuente de toda actividad, la meta de todo ministerio y la fortaleza para perseverar provenía solo de su vida comunitaria como religiosos.  La “regularidad”, fiel observancia de la Regla de Vida era el “ser” de los Oblatos, de donde los peregrinos obtendrían abundantes gracias.

Te suplico hacer de ese propósito una firme recomendación. Que se demuestre que el religioso, obligado a dedicarse a un ministerio exterior, encuentra en el hábito de la regularidad adquirida en la comunidad, una sobreabundancia de gracias y una ayuda que no desmiente ni engaña lo que esperan los fieles, que se exige a él más que a cualquier otro en lo sobrenatural de su trabajo obligado

Carta a Jean Baptiste Mille, Mayo 18, 1836, EO VIII núm. 571

“SER” para “HACER” resume el Evangelio para todos, no solo para los Oblatos.

ESE  DESBORDAMIENTO  DEL  QUE  QUERÍA  QUE  PARTICIPARAN  LOS NUESTROS

El Padre Casimir Aubert compartía su progreso con Eugenio, su padre espiritual, quien respondió:

Los detalles que compartes sobre tu interior me son muy agradables. He agradecido a Dios de corazón por la felicidad que te concede; tus proyectos me parecen bien…

Los talentos recibidos deben ser compartidos con los demás. El Evangelio es un ejemplo de ello.

Sin embargo, tu aptitud para las ciencias es un don de Dios y pienso que no debes desperdiciarlo. Ponerlo en segundo lugar, sí; enterrarlo sin utilizarlo, no; te aconsejo también no centrar en ti la relación con Dios, para que puedas saborear su dulzura. Haz uso generoso de tus riquezas, compártelas con los demás. Atráelos, empújalos si hace falta, con la fuerza que te dan la luz y la gracia que has recibido. Y no sólo debes actuar con tus escasos novicios, sino con todos los que te rodean, especialmente con aquellos que he puesto bajo tu dirección. Sabía que serías fiel y contaba sin duda con ese desbordamiento  del que quería participaran los nuestros. 

Carta a Casimir Aubert, Enero 3, 1836, EO VIII núm. 554

Cualquier talento que Casimir Aubert tuviera, debía compartirlo con quienes habían sido encomendados a su cuidado: “¡No cobren nada…a ustedes tampoco les costó nada!” (Mateo 10:8)

COMPRENDÍ TODO LO QUE EL ESPÍRITU DE DIOS TE INSPIRÓ EN ESA OCASIÓN

El Padre Casimir Aubert era Maestro de Novicios en el Santuario de Notre Dame du Laus. Debido a su juventud, Eugenio mantenía un ojo paternal sobre él y su ministerio con los novicios. Dos de los jóvenes de quienes había sido responsable de formar habían hecho su oblación perpetua unos días antes.

¡Que carta tan consoladora mi querido hijo, la que acabo de recibir de ti! Fui en espíritu a su santuario y comprendido todo lo que el espíritu de Dios te inspiró en esa ocasión. Justo era que ofrecieses tú mismo al Señor a quienes preparaste con tanto trabajo. Bendito sea Dios por la confianza que te da su buena disposición.

Carta a Casimir Aubert, Enero 3, 1836, EO VIII núm. 554

NO TENGO TIEMPO NI PARA RESPIRAR

Encontramos a Eugenio en todo el apogeo de sus actividades tras los años en que no pudo trabajar en la Diócesis de Marsella debido a su conflicto con el gobierno: 

Por Dios querido hijo, no me reproches nunca el retraso de mis cartas y la lentitud de mi correspondencia; no puede ser de otra forma. Mi vida es un purgatorio continuo, no tengo tiempo ni para respirar. Recientemente envié a L’Osier una carta comenzada seis veces, que permaneció quince días sobre mi mesa.

Carta a Casimir Aubert, Diciembre 16, 1835, EOVIII núm. 552

Yvon Beaudoin nos explica sus actividades: “El Obispo Fortuné de Mazenod se encontraba enfermo en noviembre y el Obispo Eugenio de Mazenod debió “hacer las visitas pastorales a los pueblos principales de los cantones de la diócesis, tres ordenaciones, ser anfitrión de varias ceremonias, sin mencionar asistir a las reuniones de Consejo y participar en la administración ordinaria de los asuntos religiosos.” (REY, I. 672). El Obispo de Icosia también se preparaba para ir a París para el juramento. Una carta de París le había informado que el Consejo de Estado daba al fin su aprobación al decreto propuesto, que declararía que su nombramiento  al Obispado de Icosia había sido recibido oficialmente en el Reino.”

LA SALVACIÓN DE LAS ALMAS ES NUESTRA VOCACIÓN ESPECIAL

Eugenio escribe a su amigo de largo tiempo, Forbin Janson, quien era también Obispo y había tenido problemas con el gobierno y su diócesis.

Somos ante todo hombres de la Iglesia.

Eugenio le recuerda permanecer enfocado en lo esencial en medio de las dificultades. Lo esencial era: el amor por la Iglesia como Pueblo de Dios y la dedicación para asegurar la felicidad eterna de ese pueblo. 

La salvación de las almas es nuestra vocación especial. Es la tarea que debemos realizar con toda nuestra fuerza; los accidentes que Dios permite no deben detener nuestro avance; solo debemos retroceder ante lo que es pecado; todo lo demás debe ser superado, rebasado, a causa de la excelencia del fin y, hay que decirlo, en razón del deber…

Carta al Obispo Forbin Janson, Diciembre 11, 1835, EO XV núm. 180

Una invitación para nosotros, como Familia Mazenodiana, a enfocarnos en lo que realmente importa: Dios y el bienestar del Pueblo de Dios.

EL  RECUERDO  DE  LA  COMUNICACIÓN  ÍNTIMA  CON  LA  GRACIA   ES  UNA FUERZA DE APOYO

Al encontrarnos en períodos de oscuridad, nuestra luz y fortaleza proviene de recordar nuestras experiencias con Dios.

Lo que me dices de cómo trabaja la gracia en ti me produce la mayor alegría; ¡así es como Dios actúa con sus hijos de buena voluntad! La profunda impresión en tu alma no solo servirá para tu progreso en los días de fervor en que el rocío del cielo cae de modo sensible para tu consuelo y estímulo, sino además para los tiempos de prueba y oscuridad, suponiendo que el Señor te los envíe, como hace a veces con quien ama mucho. Es entonces que el recuerdo de la comunicación íntima con la gracia nos anima; se vive, por así decirlo, de su fuerza…

Carta a Casimir Aubert, Noviembre 10, 1835 EO VIII núm. 551

CON  LO  QUE  NO  PUEDO  LIDIAR  ES  TENER  EN  MIS  MANOS  LA  SUERTE DE  UN  HOMBRE  A  QUIEN  TENGO  AFECTO  Y  PODER  ACEPTAR HUNDIRLO EN LA DESGRACIA 

Dos semanas después, Eugenio se sigue oponiendo a la sugerencia de despedir al sirviente, pues le causaría pena y desdicha. 

A decir verdad, no me hace falta él ni otro a mi servicio. Con lo que no puedo lidiar es tener en mis manos la suerte de un hombre a quien tengo afecto y aceptar hundirlo en la desgracia. Supongamos que cualquier otra persona estuviera en esa posición y diría lo mismo, sintiendo la misma angustia. Así me hizo Dios, y digo bien que Dios me ha hecho así, pues si recorriese toda mi vida, encontraría muchos rasgos que se refieren precisamente a los sentimientos que tengo hoy en día. A los nueve años, casi muero de dolor al saber de la muerte de una hija de mi criada, solo porque tal pena entristecía a mi criada, aun cuando yo estaba en Turín y ella en Aix. Si no se daña al hombre, cederé sin dificultad.

Carta a Henri Tempier, Octubre 17, 1835, EO VIII núm. 550

Tres años después, Eugenio tuvo que ceder y despedirlo, en enero de 1839. En su diario leemos: 

 “Despedida de mi sirviente Pascal Testamire. Esta vez tuve que dejarlo ir para siempre, a pesar de cuánto lo siento por él. Su terrible carácter perturbaba a todos y me costó mucho en estos tres años.”

ORAISON: ORANDO CON LA FAMILIA MAZENODIANA

 

El Domingo Mundial de las Misiones del 1975 fue la fecha en la cual Pablo VI beatificó a San Eugenio de Mazenod, reconociendo las obras de Dios en Eugenio y en el carisma y la espiritualidad que el dejó a su familia religiosa misioner

Con San Eugenio, quien dedicó su vida a traer la salvación de Jesucristo a todos los pueblos, les invitamos a separar un tiempo en este día para entrar en comunión de oración con toda la Familia Mazenodiana.

 

 

 

 

Textos que puedan ser de ayuda.

Marcos 6: 34 – 37

Al desembarcar, Jesús vio toda aquella gente, y sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas sin pastor. Y se puso a enseñarles largamente. Se había hecho tarde. Los discípulos se le acercaron y le dijeron: “Estamos en un lugar despoblado y ya se ha hecho tarde; despide a la gente para que vayan a las aldeas y a los pueblos más cercanos y se compren algo de comer.” Jesús les contestó: “Denles ustedes de comer.”

Eugenio, a la edad de 26, respondió a la invitación a darle de comer a los más abandonados con el Evangelio:

Lo que el Señor quiere de mí es renunciar a un mundo en el que es casi imposible salvarse, dada la apostasía reinante, que me entregue más especialmente a su servicio con el fin de reavivar la fe que se extingue entre los pobres. En una palabra, que me disponga a cumplir toda orden que me dé para su gloria y para la salvación de las almas que ha rescatado con su preciosa sangre.

El Papa Palo Vi en su homilía de beatificación (19 de octubre 1975):

Primero, diremos a los hijos del Padre de Mazenod, a los miembros de su familia…sean muy orgullosos, ¡exulten de gozo! ¡Tenía una pasión por Jesucristo y amó incondicionalmente a la Iglesia! Luego de la Revolución Francesa, la Providencia haría de él un pionero de renovación pastoral…                                                                                                                                                                            Desde el 1841, los Oblatos de María embarcaron a los cinco continentes y fueron a los confines de las tierras inhabitadas. Nuestro predecesor, Pío XI, diría de ellos: “¡Son especialistas en misiones difíciles!”  ¡Y el Padre de Mazenod quería que ellos fueran religiosos perfectos! Este Pastor y Fundador, un testigo autentico del Espíritu Santo, envía a todos los bautizados, a todos los apóstoles de hoy un recordatorio imperativo: ¡Déjense invadir por el fuego del Pentecostés y conocerán el entusiasmo misionero!

1 Juan 1: 1-2

Aquí tienen lo que era desde el principio, lo que hemos oído, y lo hemos visto con nuestros ojos, y palpado con nuestras manos, -me refiero a la Palabra que es vida. Porque la vida se dio a conocer, hemos visto la Vida eterna y hablamos de ella, y se la anunciamos, -aquella que estaba con el Padre y que se nos dio a conocer.

[Como recurso adicional, recomendamos esta reflexión en el sitio de Internet de OMIWORLD:

https://www.omiworld.org/es/2019/09/29/el-misionero-oblato-hombre-de-accion-y-contemplacion/]