Archive for septiembre, 2018

RECUÉRDEMELO TODOS LOS DÍAS DE MI VIDA

Eugenio pide a su amigo, Henri Tempier, recordarle a diario, de ser preciso, la necesidad de permanecer humilde ante la voluntad de Dios y no dejar que su posición como obispo se le suba a la cabeza y lo llene de orgullo.

es decir que en esa última fase de mi vida, me parece estar bien decidido, mediante el cúmulo  de gracias que voy a recibir, a conformarme a la voluntad de Dios de tal forma que no haya una fibra de mi ser que se aparte de ello.
Se lo digo sin rodeos, por ser mi director y también para que me lo recuerde si hiciera falta, todos los días de mi vida en calidad de mi admonitor; porque me conoce demasiado para no saber que la magnitud de la dignidad a la que voy a ser elevado, por indigno que sea, no cambiará nada dentro de mí ni en mis relaciones de confianza y sencillez religiosa con usted en primer lugar, y con todos los demás después, en las debidas proporciones. Suficiente sobre ese particular.

Carta a Henri Tempier, Octubre 10, 1832, EO VIII núm. 436

Deja un comentario

LA INMENSIDAD DE LA BONDAD DE DIOS QUE ME ACOMPAÑA DESDE MI INFANCIA

Justo algunos días antes de su consagración episcopal, Eugenio da una mirada a su relación con Dios y con cada Persona de la Trinidad, algo que había experimentado desde su infancia.

sin importar la impresión por la comunicación de su divino Espíritu al invocarlo, que como puede imaginarse, es asiduidad y persistencia.  Así, al considerar la inmensidad de la bondad de Dios que me acompaña desde mi infancia para realizar las diversas obras que me ha confiado en el curso de mi vida, al meditar sobre las obras interiores de la gracia, para exaltar mi agradecimiento y mi amor, o que reflexione sobre mis pecados, mis innumerables faltas, que conmoverían hasta las piedras y me indignan, siento siempre el trato con un Padre que está en el cielo, con Jesucristo su Hijo, nuestro Salvador a su derecha, quien es nuestro abogado y mediador, que no deja de interpelar por nosotros, con esa poderosa oración que tiene derecho a ser escuchada y que lo es siempre, en efecto, cuando no ponemos obstáculo alguno. La fuerza del Espíritu Santo concentra más mi voluntad sobre ese punto, y es el fruto que espero de mi retiro

Carta a Henri Tempier, Octubre 10, 1832, EO VIII núm. 436

¿Cómo podemos describir el patrón de nuestra relación con Dios?

Deja un comentario

ME ENCUENTRO A GUSTO EN LA PRESENCIA DE DIOS

Al compartir el espíritu de su retiro con el Padre Tempier, Eugenio nos permite ver su relación habitual con Dios

Le bastará saber que Dios está conmigo como de costumbre, se muestra tal cual es, infinitamente bueno, infinitamente misericordioso cada vez que me acerco a él; purifica mi corazón, ilumina mi débil inteligencia, excita y perfecciona mi voluntad; me encuentro a gusto en su presencia, sin importar la impresión que tenga por la comunicación de su divino Espíritu al invocarlo

Carta a Henri Tempier, Octubre 10, 1832, EO VIII núm. 436

¡Qué maravilloso sería si cada uno de nosotros pudiera decir lo mismo después de nuestro tiempo de oración y durante el día! Me encuentro a gusto en la presencia de Dios…

Deja un comentario

LA BENDICIÓN DE LA AMISTAD

Hacia el final de su retiro como futuro obispo, Eugenio escribió sobre el estado de su espíritu al P. Tempier, su compañero, director espiritual y admonitor.
Debate consigo mismo si sería una distracción escribirle durante su retiro, en vez de estar en oración:

Me he quedado unos momentos indeciso, mi querido amigo, sobre si debía permitirme interrumpir mi retiro para escribirle. He tomado la decisión de hacerlo, por el propósito que ya conoce: es bueno mortificarse a sí mismo, pero aún mejor no imponer a los demás sacrificios o privaciones no solicitadas. Sé con cuánta ansiedad debe esperar noticias mías; sería cruel dejarle así. Creo pues, hacer bien empleando unos momentos del tiempo libre de mi retiro para usted.

Debido a que su relación se basaba en su mutua entrega a Dios y su misión conjunta como discípulos, todo lo que compartían era en ese tenor.

Por otra parte, lo que tengamos que decirnos no podrá distraer mi espíritu. No es que no desee entrar en detalles sobre mi ejercicio espiritual, pero estamos a demasiada distancia, y en el espacio de una carta no se puede tratar un asunto como ese.
Le bastará saber que Dios está conmigo como de costumbre…

Carta a Henri Tempier, Octubre 10, 1832, EO VIII núm. 436

¡Que regalo tener una amistad a este nivel! Eugenio había escrito diez años antes:

Mi primer compañero, desde el primer día de nuestra unión, ha captado el espíritu que debía animarnos y comunicar a los demás; no se ha apartado un solo instante del camino que decidimos seguir; todo el mundo lo sabe en la Sociedad, y se cuenta con usted como conmigo.

Carta a Henri Tempier, Agosto 15, 1822, EO VI núm. 86

Esa relación tan cercana se centró en Dios y perduró por 45 años, hasta la muerte de Eugenio. ¡Qué bendición!

Deja un comentario

LOS SÍMBOLOS CON LOS QUE IRÁ Y PREDICARÁ LA BUENA NUEVA DE SALVACIÓN AL PUEBLO

Al finalizar su retiro, Eugenio medita acerca de los símbolos que recibiría en su consagración.

El báculo, bastón pastoral, se me da como signo de poder espiritual,  para perseguir al vicio con una severidad mezclada de dulzura; para juzgar con equidad, alentando las virtudes de unos y reprimiendo los desvíos de otros.
El anillo colocado en mi dedo es como un sello de la fe que debo profesar y de la fidelidad que debo guardar a la Iglesia, santa Esposa de Jesucristo.
                     
El libro del santo Evangelio me es confiado, para que conforme a mi vocación, o mejor dicho, a la misión que se me ha confiado, vaya y predique la buena noticia de la salvación al pueblo del que estoy encargado.
                     
Se coloca en mi cabeza la mitra, como un casco de salvación, para que mi rostro decorado con este adorno y mi cabeza armada con el poder de los dos Testamentos, me haga terrible y formidable a los adversarios de la verdad, y con la ayuda de la gracia, los combata siempre con tanta fuerza como éxito.
                     
Por último, mis manos cubiertas con guantes, imagen de la pureza del hombre nuevo que bajó del cielo, para que los dones, las oblaciones y sacrificios que han ofrecerse por mi medio, sean favorablemente aceptados y gratos a Dios, y yo atraiga sobre mí y sobre la Iglesia las más abundantes bendiciones, por la virtud de Nuestro Señor Jesucristo, que habiendo tomado la forma del pecado, se ofreció por nosotros a su Padre celestial.
                     
¿Cómo he podido llegar al final de estas líneas? ¿cómo no se me ha caído la pluma mil veces de la mano? Dios mío, ¿quién podrá algún día adquirir simplemente las virtudes que sería preciso poseer para responder dignamente a los designios de la Iglesia?

Diario de Retiro antes de ser consagrado obispo, Octubre 7-14, 1832, EO XV núm. 166

Deja un comentario

EL POBRE PUEBLO RUDO E IGNORANTE, AL QUE LLEGARÁ MI CUIDADO

La consagración episcopal llevaría a Eugenio a una relación particular con la Iglesia:

No, que no me domine nunca el espíritu parcial, el espíritu de orgullo y de terquedad; siempre sencillo en mi fe, siempre unido en la doctrina y hasta en la opinión y enseñanza a la Iglesia y a su Jefe visible, el Vicario de Jesucristo.

Luego aparece su corazón Oblato: la importancia de siempre estar cerca de su gente. Como obispo titular (“auxiliar”), no tendría diócesis, pero se dedicaría a amar a quienquiera fuera encomendado a su cuidado.

Pobre pueblo rudo e ignorante, queridos hijos, objeto del mayor cuidado en mi ministerio sacerdotal, la Iglesia les encomienda a mí ahora como pontífice. ¡Ah!, no serán olvidados, serán siempre la parte más preciosa, no digo de mi grey pues no la tendré, pero a la que mi cuidado llegará en todas partes adonde pueda ser llamado a ejercer mi ministerio.

Diario de Retiro antes de ser consagrado obispo, Octubre 7-14, 1832, EO XV núm. 166

Deja un comentario

LO MEJOR ES ABANDONARME A DIOS

Basta de reflexión sobre el pasado. Lo mejor es abandonarme a Dios, para dedicarme en especial a considerar lo que va a operarse en mí por virtud del Altísimo, y las obligaciones que voy a contraer al recibir la plenitud del sacerdocio de Jesucristo.

Así, el futuro obispo pasa el resto del retiro meditando en las oraciones del rito de consagración y lo que resaltan acerca del significado de ser obispo. Sucesor de los apóstoles:

Realmente yo, ceniza y polvo como soy, seré elevado entre los Príncipes del Pueblo de Dios, pues seré agregado al Colegio apostólico, revestido del carácter que fueron ellos, voy a sucederles y a participar en una porción de su poder: … a participar de la solicitud de las Iglesias, a comunicar a mi vez al Espíritu Santo, cooperando a perpetuar el sacerdocio en la Iglesia de Jesucristo, para juzgar, interpretar, consagrar, ordenar, ofrecer, bautizar y confirmar

Postrado durante el canto de la Letanía de los Santos:

Y yo ¿me excedo al concentrarme en el pensamiento de mi nada, postrándome rostro a tierra, al llamar al Señor, implorando su misericordia, su gracia todopoderosa, la ayuda de su diestra, al invocar con fervor, con las manos unidas, los ojos llorosos, a la Santísima Virgen mi Madre, a los santos Ángeles, a mis santos Patronos, a todos los santos del paraíso y a todos los justos de la tierra, e incluso a las santas almas del Purgatorio, pues estoy convencido de que, aunque no puedan merecer, pueden obtener su intercesión?…
¡Oh Dios Santísimo, dame la gracia para entrar en este gran misterio …

Diario de Retiro antes de ser consagrado obispo, Octubre 7-14, 1832, EO XV núm. 166

Deja un comentario

EL SENTIMIENTO QUE DOMINA EN MI ALMA: UNA CONFIANZA SIN LÍMITES EN LA BONDAD DE MI DIOS

Al leer las reflexiones del retiro de Eugenio, escucho constantes ecos de su experiencia del Viernes Santo,  en cuanto a su quebrantamiento y su conciencia del amor restaurador de Dios. Fue una convicción que siempre tuvo y base de todo su ministerio: llevar a otros a esta misma experiencia de ser amado por y de amar a Dios, a pesar de sus pecados.

Así, este es el sentimiento que domina en mi alma, una confianza sin límites en la bondad de mi Dios. Soy pecador, un gran pecador. Después de 21 años de ministerio, precedidos de tres años de preparación, después de haber trabajado más que muchos otros,  personalmente y mediante un gran número de cooperadores que he puesto en acción; después de haber logrado éxito en varias empresas concebidas y realizadas por amor a Dios y a la Iglesia, me reconozco sin virtudes y sin méritos, y a pesar de ello, no dudo de la bondad de Dios, contando siempre con su misericordia, esperando volverme mejor, es decir que, con ayuda sobrenatural y la asistencia habitual de la gracia, desempeñaré mejor mis tareas, correspondiendo a los designios de mi Padre celestial y de su Hijo Jesucristo, mi amabilísimo Salvador, y del Espíritu Santo, que se cierne sobre mi alma para rehacerla dentro de pocos días. Amén, Amén, Amén.

Diario de Retiro antes de ser consagrado obispo, Octubre 7-14, 1832, EO XV núm. 166

Deja un comentario

ME HAS LLEVADO COMO DE LA MANO DESDE MI MÁS TIERNA INFANCIA

El retiro de Eugenio le lleva a ver su inminente espiscopado con incomodidad, aunque con una apacible confianza en Dios.

Y con todo, en este estado de cosas, he sido llamado de pronto a recibir la plenitud del sacerdocio, a ser elevado a la dignidad episcopal. ¡Dios mío! Si no me hubieras acostumbrado a tu infinita misericordia, si no hubieras inspirado en mi corazón una dulce confianza, habría razones para retroceder con temor.

Con sentimientos conmovedores, recuerda el amoroso cuidado de Dios por él a través de su vida y se encomienda a realizar la voluntad de Dios.

Pero no, eres mi Padre, me has llevado como de la mano desde mi más tierna infancia. Todo lo que has hecho por mí en el curso de mi vida está muy presente en mi memoria y aún hoy siento vivamente sus efectos, como para no contar con tu infinita bondad, para no abandonarme en tu regazo paterno, con toda la resolución de hacer esta vez y para siempre lo que me pidas, aunque me cueste la vida. Dichoso de dedicar los pocos días que me resten en la tierra a cumplir tu santa Voluntad, tanto en la adversidad como en la prosperidad, aprobado o censurado por el mundo, entre consuelos o abrumado por las penas. Ignoro lo que me espera en el nuevo ministerio por iniciar.
En todo caso, no me habrá de suceder nada que no hayas querido, y mi dicha y alegría será siempre hacer tu Voluntad.

Diario de Retiro antes de ser consagrado obispo, Octubre 7-14, 1832, EO XV núm. 166

Con infinita confianza en Dios, que nunca le abandonó, continuará encontrando su felicidad y alegría en siempre cumplir la voluntad de Dios para él.

Deja un comentario

HEME AQUÍ, A LOS 50 AÑOS, CON LAS MANOS VACÍAS

La meditación en el retiro de Eugenio le llevó a reflexionar en su administración, utilizando la parábola de los talentos. Aunque lo había hecho bien y con eficiencia, Eugenio siente tristeza por no haber logrado tanta gracia como debía. 

Ciertamente he hecho muchas cosas, superado grandes obstáculos, vencido dificultades y de ello ha resultado un bien, un gran bien. Sí, no lo puedo negar, pero en detrimento mío. Yo era más bueno, o mejor dicho, incomparablemente menos malo al comienzo de mi ministerio, cuando aún no había hecho casi nada, que ahora que he hecho mucho. ¿Qué concluir de este razonamiento? Que no solo soy un servidor inútil, sino infiel, que es posible que no haya hecho lo que debía hacer, pues ciertamente la primera condición del trabajo que me encomendó el padre de familia fue que al realizar su obra, aportara a mi propia santificación, a la que solo se llega en nuestro santo estado, avanzando en la perfección. Heme aquí, a los 50 años con las manos vacías, pues no he sabido enriquecerme administrando tesoros, haciéndolos valer para el padre de familia como debiera haber sido, pues, repito, si me observo atentamente, me encuentro hoy más pobre que el primer día de mi administración, “villicationis meae”. [ed. Mi rendición de cuentas]. 

Diario de Retiro antes de ser consagrado obispo, Octubre 7-14, 1832, EO XV núm. 166

Deja un comentario