Archive for abril, 2018

LA CONEXIÓN AL ANCLA

El retiro de Eugenio acerca de la Regla le lleva a reflexionar en la observancia de la Regla misma.

Hay que fijarse bien en el N.B. del párrafo 1 del Capítulo  2. Ciertamente no dice: si alguno encuentra estas Reglas demasiado duras, se le dispensará, o se suavizarán en atención a su debilidad. ¡Por el contrario! 
La Regla insiste, explica su aparente rigor, lo motiva con razones definitivas y exige la ley, pues no caben concesiones con el deber: dice la Regla, si alguno fuera tentado a ver éstas y las futuras reglas como muy severas a la debilidad humana, le instamos a considerar:
1, que nuestro ministerio no tendrá nunca frutos, a menos que luchemos fervientemente por nuestro propio avance espiritual.
2, que nunca alcanzaremos la perfección a la que somos llamados, excepto por medio de la regularidad que ha sido reconocida como indispensable por todos los padres de la vida espiritual, y en especial por los santos fundadores de las órdenes religiosas.
3, puesto que las misiones y los ejercicios espirituales que les siguen nos fuerzan a pasar tres cuartos del año en el mundo, donde nos ocupamos principal y casi exclusivamente de la conversión de los pecadores, nos arriesgamos a estar en peligro de olvidar nuestras necesidades propias, de no volver a la regla de la disciplina estricta al menos en los breves intervalos de este arriesgado ministerio.

Notas de Retiro, Octubre 1831, EO XV núm. 163

Las Constituciones y Reglas son como el ancla unida a un barco por medio de una cadena o cuerda. El barco puede flotar y navegar, pero siempre debe ser sujetado cuando descansa. La Regla puede compararse a esa cadena o cuerda que une a los dos. Jesucristo es nuestra ancla. ¿Cuál es la cadena o cuerda que mantiene el barco de nuestras vidas conectado a Él, el Ancla?

Para los Oblatos, nuestras Constituciones y Reglas tienen esa función – ¿y para usted?

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EL GRAN SILENCIO

Qué tan bien regulados estamos: en el momento en que hay silencio (como cuando despertamos por la mañana) estamos programados para sintonizar el ruido y así comenzar el día. La meditación de Eugenio le lleva a escribir:

El silencio…, siendo el medio más adecuado para la perfección, le estimaremos siempre, y será lo más estrictamente observado a partir de la oración nocturna, etc.

Notas de Retiro, Octubre 1831, EO XV núm. 163

Si deseamos tener una relación con Dios, en ocasiones debemos estar en silencio para poder escucharnos mutuamente. El silencio no es solo la ausencia de ruido – se refiere a un silencio interior, un desapego mental, el eliminar las distracciones, para enfocarse a la presencia de Dios.

Una de mis mejores maestras al respecto fue una Directora de Preparatoria en Soweto, cuyo ocupado día solo le permitía 30 minutos dos veces al día para alejarse del trabajo y los compromisos familiares. Este era su “tiempo en silencio” – en un ruidoso taxi con música estruendosa, e incluso conversaciones más altas a su alrededor. Era capaz de desconectarse en medio del ruido, y en su silencio interior, notar la presencia de Dios y rezar. ¡Qué maestra!

Eugenio se refiere a lo que llamamos “el gran silencio” del estilo de vida de las comunidades monásticas, de la oración nocturna hasta la mañana.

¿Cuál es el tiempo del “gran silencio” para usted y para mí?

 

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HARÁN TODO EL ESFUERZO POSIBLE PARA CAMINAR EN LA PRESENCIA DE DIOS

Al continuar con la meditación de Eugenio sobre las Constituciones y Reglas, vemos su espiritualidad y las inspiraciones que le ayudaron a convertirse en santo. Comparte:

El segundo y tercer capítulos contienen principios que deben ser meditados. Solo de este modo llegaremos a comprender lo que debe ser un Oblato de María; unámoslos a los extractos de la primera parte y del prefacio de la Regla. La vida de los miembros de nuestra Sociedad debe ser por completo de continuo recogimiento (Art. 1, Acerca del Silencio, etc.).
Para lograrlo, antes que nada harán todo el esfuerzo posible para caminar siempre en la presencia de Dios y con frecuencia intentar decir pequeñas pero fervientes jaculatorias. (Art. 2, ibid.) …

Notas de Retiro, Octubre 1831, EO XV núm. 163

Eugenio y Jesús compartían una profunda amistad, y un amigo siempre desea estar en la presencia de su ser querido. Sus días estaban llenos de momentos de recogimiento, de pequeños estallidos de oración y expresiones de amor.

Se dice que Santa Teresa de Lisieux decía no sentirse feliz si no estaba ante la presencia de Jesús al menos cada tres minutos. Dorothy Day, siguiendo el ejemplo de Teresa, dijo: “Era su destino mostrar al mundo actual que la santidad es asequible a todos, que todos son llamados y que hay una forma sencilla de que todos la sigan”. Eugenio conoció “la forma sencilla” y desea que todos hagamos lo mismo.

 

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PERMÍTANLES ALENTAR A LOS PENITENTES CON SU CALIDEZ Y MOSTRAR UN CORAZÓN COMPRENSIVO

Eugenio enfatiza las poderosas palabras a todos los que ejercen el ministerio como instrumentos de la misericordia de Dios. Se refiere principalmente a los confesores, aunque seguramente aplica además a cualquiera que trate con otras personas como oyente, consejero, mentor… al ejercer la “caridad inagotable”.

Después de reconocer la importancia de este ministerio, añade:  Por tanto, un misionero nunca rechazará la petición de quienes busquen confesarse, ya sea durante el período de las misiones o fuera de ellas.  (Art. 2).
No permitan que nadie encuentre excusa para eludir este servicio.  Por el contrario, permitan a cada uno ofrecerse generosamente a realizar tal ministerio y hagan lo posible para llevar al tribunal de penitencia a cualquiera que parezca inclinado a resistirse al llamado de la gracia.  En efecto, debido a la compasión misericordiosa, todos estén atentos a las palabras del Evangelio: “Hacedlos entrar”, debe intentarlo y serle posible doblegar a quienes se muestren obstinadamente renuentes. Existen muchos ejemplos de conversiones realizadas de esta forma y aún más: Para el resto, permitan a los misioneros estar siempre prestos a recibir a los pecadores con caridad inagotable. Permítanles alentar a los penitentes con su calidez y mostrar un corazón comprensivo. En una palabra, permítanles tratarlos como ellos mismos desearan ser tratados, si se encontraran en la misma penosa situación.  (Art. 3 y 12, ibid).

Notas de Retiro, Octubre 1831, EO XV núm. 163

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LOS INFORTUNADOS PRISIONEROS TIENEN UN LEGÍTIMO RECLAMO HACIA NOSOTROS

Eugenio se recuerda a él mismo al meditar sobre la Regla Oblata:

De nuevo: No debemos olvidar nunca que uno de los fines principales de nuestro Instituto es ayudar a las almas más desamparadas. Es por ello, que los infortunados prisioneros tienen un legítimo reclamo a la caridad de la Sociedad. (Art. 1, En cuanto al ministerio en la prisión).

Notas de Retiro, Octubre 1831, EO XV núm. 163

Desde sus primeros días, los Oblatos han realizado ministerio en las prisiones y se ha extendido hasta la actualidad. Al escribir esta nota, me dio gusto saber que en Zambia se ha encomendado al cuidado de los Oblatos todo el ministerio en las prisiones: el cuidado pastoral de los prisioneros mismos, de sus familias y de los prisioneros al volver a la sociedad.  Una enorme responsabilidad, fortalecida por la intercesión de San Eugenio y todos los Oblatos en el cielo que realizaron este ministerio durante su vida.

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HAGAMOS EVIDENTE QUE LO QUE PREDICAMOS HA PENTRADO EN NOSOTROS Y QUE HEMOS COMENZADO A PRACTICARLO, ANTES DE INTENTAR INSTRUIR A LOS DEMÁS

Eugenio subraya otro pasaje de la Regla a la que considera importante hacer referencia constantemente:

… sin embargo, no lo lograremos (la conversión de las almas a través de la predicación), a menos que renunciemos a nuestra gloria personal y reprimamos en lo profundo de nuestros corazones las vanas alabanzas de la gente; en una palabra, que como el Apóstol prediquemos a Jesucristo y Él crucificado … no con un discurso pretencioso, sino en la demostración del Espíritu, es decir, que hagamos evidente que lo que predicamos ha penetrado en nosotros y que hemos comenzado a practicarlo, antes de intentar instruir a los demás (Art. 5, ibid.).

Notas de Retiro, Octubre 1831, EO XV núm. 163

Un importante recordatorio de que la gente ve justo a través de nuestras palabras, si  somos auténticos en nuestro testimonio y convicción.

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LA INTEGRIDAD PERSONAL, EL EJEMPLO COMO BASE DE TODO EL MINISTERIO

En sus reflexiones de retiro utilizando las Constituciones y Reglas de los Oblatos, Eugenio copió como recordatorio algunos pasajes de la Regla que deseaba tener frente a sí constantemente en el futuro. Sigue volviendo a la calidad ejemplar del Oblato.

Y por sobre todo, las misiones. Las Constituciones lo repiten una y otra vez y con razón, pues las misiones son el primero y principal fin del Instituto.  Así que no creo necesario insistir en este punto: Puesto que las misiones son uno de los fines principales del Instituto, todos se esforzarán principalmente en realizar bien esta tarea. (Art. 1, párrafo 1, En cuanto a las Misiones).
Hay que leerlo todo, pero pongan atención en el pasaje: Por encima de todo, todos los miembros del Instituto tendrán la intención de no dar ni la menor muestra de mal ejemplo y se comportarán de forma tal que siempre sean venerados por la gente… (Art. 25, párrafo 1, En cuanto a las Misiones).
Eso no es todo: Puesto que el propósito del Instituto no es solo predicar misiones, sino además reemplazar, hasta donde nuestros escasos recursos lo permitan, a las órdenes religiosas y reparar los males que han caído sobre el clero, todos deben ser persuadidos de que es más fácil lograr este propósito a través del ejemplo, más que por las palabras. Por ello, debemos convencernos de que es indispensable practicar todas las virtudes, y estar familiarizados con cualquiera de ellas. (Art. I, Predicación).
Firmemente establecidos en la base de las virtudes, todos los miembros del Instituto se dedicarán a realizar cualquier buena obra que les indique la obediencia. (Art. 2, ibid.). 

Notas de Retiro, Octubre 1831, EO XV núm. 163

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SANANDO LAS HERIDAS OCASIONADAS POR EL VACÍO

En su meditación respecto a la Regla de Vida Oblata, Eugenio reflexionaba cómo los Misioneros habían respondido quince años antes, a una Iglesia devastada. A través de su ministerio esperaban sanar y compensar el vacío ocasionado por la destrucción de las órdenes religiosas.
Cuanto más avanzo, más me siento confundido, asombrado y encantado por nuestro excelso destino. 

Dios mío, danos la gracia para comprender el significado de este tercer artículo del fin de la Sociedad, que se ha leído muy a menudo, sin reflexión:  El fin de esta Sociedad es además restituir, tanto como sea posible, las muchas instituciones desaparecidas desde la revolución en Francia (Art. 3).
Recordar a todas las Órdenes religiosas que la Revolución destruyó en Francia. Recordar los diferentes ministerios que ejercían, las virtudes que practicaban, unos en el secreto de la casa de Dios, en contemplación y oración, otros al servicio del prójimo a través de sus tareas sostenidas por el mayor celo, llegando a las propias conclusiones de este Artículo 3 y su revelación de tan importante segundo propósito de nuestro instituto.

Notas de Retiro, Octubre 1831, EO XV núm. 163

Dos siglos después, la Iglesia experimenta muchas heridas y vacíos. ¿Cuál es mi respuesta a la invitación de San Eugenio?

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ESTOY CONFUNDIDO, SORPRENDIDO Y EMBELESADO POR NUESTRO EXCELSO DESTINO

Todo está ahí: buscar imitar las virtudes y ejemplo de nuestro Salvador Jesucristo. Si tan solo uno pudiera grabar estas palabras en su corazón, escribirlas en todas partes, para tenerlas siempre ante sus ojos.
Cuanto más avanzo, más me siento confundido, asombrado y encantado por nuestro excelso destino.

Notas de Retiro, Octubre 1831, EO XV núm. 163

¿Qué hay respecto a mi identidad como discípulo?  ¿Cuál es mi reacción?

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GRABEN ESTAS PALABRAS EN SUS CORAZONES, ESCRÍBANLAS POR TODAS PARTES, PARA TENERLAS SIEMPRE FRENTE A SUS OJOS

“El resto del maravilloso párrafo citado arriba y sobre el cual no se puede meditar demasiado, es sencillamente el desarrollo de lo que se expresa en un solo renglón en el Artículo 1: fin de la Sociedad.  En él se dice: El fin del Instituto de la pequeña Sociedad de los Misioneros Oblatos de la Santísima e Inmaculada Virgen María, …es … formar una asociación de sacerdotes seculares … viviendo juntos y BUSCANDO IMITAR LAS VIRTUDES Y EJEMPLO DE NUESTRO SALVADOR JESUCRISTO, consagrándose principalmente a la evangelización de los pobres.
Todo está ahí: buscar imitar las virtudes y ejemplo de nuestro Salvador Jesucristo. Si tan solo uno pudiera grabar estas palabras en su corazón, escribirlas en todas partes, para tenerlas siempre ante sus ojos.

Notas de Retiro, Octubre 1831, EO XV núm. 163

El enfoque específico de Eugenio en las “virtudes y ejemplo” fue “Fui enviado a evangelizar a los pobres.” Como miembros de la familia de su carisma, recibimos el mismo punto focal: ¿cómo llevamos la Buena Nueva de salvación a quienes más necesitan escucharla?

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