Archive for febrero, 2018

QUE HUMILDEMENTE Y SIN PERDER EL ESPÍRITU, DEJE UN SUEÑO QUE TAL VEZ NO LLEGARÁ NUNCA

La casa de formandos en Billens se componía de jóvenes con grandes sueños. Sin embargo, algunos de ellos no eran prácticos, por lo que Eugenio comenta al superior, P. Mille:

Le recomiendo disuadir al P. Ricard de su proyecto de viajar al extranjero. No es para él; que se contente en trabajar anticipadamente en la viña del Padre. Que humildemente y sin perder el espíritu, deje un sueño que tal vez no llegará nunca. Parece que el P. Tempier no debía haberle hablado de las veleidades en la cabeza del P. Touche. Ocúpese de sus estudios en Billens y que cada cual se esfuerce en adquirir las virtudes de su santo estado. Todos serán aptos para cualquier ministerio cuando la obediencia determine a cada uno su lugar

Carta a Jean Baptiste Mille, Septiembre 25, 1831, EO VIII núm. 404

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PERMANEZCA CERCA DE DIOS Y ACTÚE CON TODA CONFIANZA

El Padre Mille tenía 22 años de edad y había sido ordenado sacerdote quince meses antes de ser el superior del escolasticado Oblato en Suiza. Aunque era joven e inexperto, Eugenio no había tenido elección al darle dicha responsabilidad, que era una dura carga. Eugenio le escribe para animarlo:

si tiene la íntima convicción de que no somos nada, pero podemos mucho con la ayuda de Dios, al esperar la señal de obediencia que nos manifiesta la voluntad del Señor al que servimos, quien se ha comprometido a ayudarnos eficazmente con su gracia en los diversos trabajos que nos confía. Si renuncia por completo a sí mismo, a sus gustos, a los argumentos que su mente podría sugerirle, logrará cumplir como es debido, el delicado cargo que se le ha confiado.
Permanezca cerca de Dios, quien le ha llamado, reflexionando en la importancia de lo que se le ha encomendado y aprenda de quienes tienen más experiencia en ese campo.

Un buen consejo para todos, cuando nos sintamos agobiados por nuestro servicio.

Pero debe ocuparse de su cargo y repetirse con frecuencia que Dios, la Iglesia y la familia le pedirán cuentas «villicationis tuae» [ed. “Dame cuenta de su administración” Lc 16:2]
Después actúe con toda confianza y corrija suavemente, con experiencia, los pequeños errores que vaya descubriendo sobre la marcha.

Carta a Jean Baptiste Mille, Septiembre 25, 1831, EO VIII núm. 404

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NO SOMOS NADA, PERO PODEMOS MUCHO CON LA AYUDA DE DIOS

Algunas palabras de aliento de que Dios está con nosotros siempre que buscamos discernir Su voluntad:

si tiene la íntima convicción de que no somos nada, pero podemos mucho con la ayuda de Dios, al esperar la señal de obediencia que nos manifiesta la voluntad del Señor al que servimos, quien se ha comprometido a ayudarnos eficazmente con su gracia en los diversos trabajos que nos confía. Si renuncia por completo a sí mismo, a sus gustos, a los argumentos que su mente podría sugerirle, logrará cumplir como es debido, el delicado cargo que se le ha confiado.

Carta a Jean Baptiste Mille, Septiembre 25, 1831, EO VIII núm. 404

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LES VEÍA EN ÉL, AUNQUE ESTANDO AHORA A GRAN DISTANCIA, MUY CERCA UNOS DE OTROS

Eugenio pasó el verano en Suiza con los jóvenes que se preparaban para ser Misioneros. Siempre le entristecía dejar la comunidad y volver a Marsella, a la carga de ser Vicario General en los difíciles tiempos para la Iglesia.

Nunca llegaré, mis querido hijos, al punto de valentía de ser insensible a la separación de una comunidad como la de ustedes. Felizmente no necesito esa virtud pagana que demuestra la ausencia de caridad y la completa carencia de corazón…

Uniéndose a ellos en la oraison, les expresa su amor paternal:

¡Oh cuánto les quiero! Lo siento al estar con y lejos de ustedes, siempre están en mi pensamiento y de verdad viven en mi corazón. Ayer y hoy me uní a sus ejercicios. Esta mañana me encontraba a los pies del divino Maestro en el oficio de sexta y el examen. Les veía en él, aunque estando ahora a gran distancia, muy cerca unos de otros

Carta al P. Mille, novicios y escolásticos en Billens, Sept. 17, 1831, EO VIII núm.  403

En la oraison podía estar en comunión con los Oblatos a través de la presencia unificadora de Jesús el Salvador

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LA CRUZ SIGUE SIENDO CAUSA DE DIVISIÓN

Yvon Beaudoin nos da el contexto de otro incidente anti-religioso: “El alcalde había solicitado cancelar la procesión en la fiesta de la Asunción. El Obispo   Fortuné la encabezó todo el tiempo. Un grupo de hombres atacaron a las jovencitas que guiaban la procesión y tomaron por un momento la Cruz, que fue valientemente defendida por los católicos que participaban en la procesión.”

… ¡Que buen pueblo el de Marsella! ¡No tiene igual ni por mucho! Ese atentado mereció el justo castigo recibido por los provocadores y si vuelven, habrá de ser mayor, pues es odioso que algunos bribones amparados por la impunidad insulten a la religión y afecten a la mayoría de 140.000 almas.

Carta a Henri Tempier, Agosto 24, 1831, EO VIII núm. 402

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17 FEBRERO 1826: LA IGLESIA RECONOCE QUE LA FUNDACIÓN DE EUGENIO ES UN CARISMA DE DIOS

Eugenio escribe desde Roma para compartir la buena nueva a los Oblatos:

Mis queridos hermanos: ayer tarde, 17 de febrero de 1826, el Sumo Pontífice León XII confirmó la decisión de la congregación de cardenales y aprobó específicamente el Instituto, las Reglas y las Constituciones de los Misioneros Oblatos de la Santísima e Inmaculada Virgen María…
La conclusión que tenemos que sacar, mis queridos amigos, mis hermanos buenos, es que debemos trabajar con renovado ardor y con una abnegación más radical todavía, para dar a Dios toda la gloria que esté en nuestras manos, y llevar la salvación a las pobres almas de nuestro prójimo por todos los medios a nuestro alcance; es adherirnos de corazón y de alma a nuestras Reglas y cumplir con la mayor exactitud cuanto nos prescriben…
En el nombre de Dios, seamos santos.

Eugenio de Mazenod, febrero 1826, E.O. VII, n. 226

Hoy:

“La llamada que nuestras Constituciones expresan es un don del Señor y, como todo don, debemos pedirlo con el deseo de transformarlo en acciones, con humildad y con sentido de responsabilidad. La oración es esencial para la interiorización de la Regla.

El día de nuestra oblación perpetua, cuando recibimos el texto de las Constituciones y Reglas, se nos dijeron estas palabras que contienen una promesa de vida: “¡Haz esto y vivirás!”. Y la Constitución 168 nos devuelve a este preciso momento al recordarnos que “Por su oblación, cada Oblato asume la responsabilidad del patrimonio común de la Congregación expresado en las Constituciones y Reglas y en nuestra tradición de familia”. El patrimonio común de la Congregación es una herencia que debemos recibir, custodiar y transmitir, junto a las tradiciones de nuestra Familia. Se exhorta a cada Oblato a dejarse guiar por estas normas con una fidelidad creativa a la herencia legada por San Eugeno de Mazenod”.

P. Louis Lougen OMI

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LA VIDA DIARIA DE LOS JÓVENES ESTUDIANTES Y FUTUROS OBLATOS

Aunque no se trata de un pensamiento espiritual profundo, vemos un poco de la narrativa de Eugenio a su amigo Henri Tempier sobre la vida diaria en el seminario en Billens.

Están todos bien. Y de hecho sólo falta el vino, pues no es común para los habitantes y se bebe de vez en cuando en las visitas. En cuanto a lo demás, está bien. A diario comen sopa dos veces, un buen trozo de carne, un plato de col con tocino dulce muy agradable al gusto, al que se añade muy frecuentemente salchichas del país. Otras veces se les da un plato de nabos a la crema y queso para postre. Por la noche, con frecuencia cenan ternera. Por la mañana y por la tarde la sopa está hecha de queso derretido y suficiente pan. Por lo que ve, no es para quejarse.
Profesores y estudiantes trabajan bien, cumpliendo cada cual con su deber. Tienen clases de teología dogmática y moral, de filosofía, de elocuencia sagrada, de matemáticas, de literatura, clases de historia y geografía, sin contar el canto y las ceremonias. Imposible hacer lugar al alemán; el tiempo se hace corto. Las ocupaciones fueron bien repartidas, no desaprovechando un momento del día

Carta a Henri Tempier, Agosto 22, 1831, EO VIII núm. 401

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SÓLO ME MUESTRAN ESTIÉRCOL

Al escribir a Tempier desde Billens y la granja que era ahora propiedad de los Oblatos como seminario, Eugenio se muestra frustrado por la falta de éxito

No entiendo el lío que han hecho con las vacas; vendieron las lecheras para comprar algunas más jóvenes que producen muy poco. Sospecho que Mille fue engañado por el granjero que sólo mira sus intereses, que no son siempre los nuestros. Mientras tanto, todos los animales comprados que pertenecen en común al amo y al granjero y que deberían pagarse conjuntamente, se pagaron con nuestro dinero, aumentando la deuda del granjero, sin darle mayores facilidades para pagarla. Aún así, no podían dejar de comprar vacas, pues se debe consumir el heno, casi única producción de estas regiones. Desearía ver resultados en la mantequilla y queso para vender y sólo me muestran estiércol. En resumen, estoy muy descontento, sin saber a quien responsabilizar

Carta a Henri Tempier, Agosto 22, 1831, EO VIII núm. 401

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PIDAN PARA QUE POR MI PARTE NO HAYA OBSTÁCULO PARA CUMPLIR LA VOLUNTAD DE DIOS

Eugenio viajó a Billens en agosto, para verificar el progreso de los estudios de la comunidad.

Nos sentimos felices todos al volvernos a ver después de un año de ausencia, conversando hasta después de las once…

Aún preocupado sobre el futuro de los Oblatos en el ambiente hostil en Francia, esperaba establecer una comunidad misionera en Suiza.

En el camino conocí a un excelente Valaisiano que, de decidirme, podría ser útil al hacer algo en su país.
Pida a las santas Capuchinas pedir para que por mi parte no haya obstáculo para cumplir la voluntad de Dios y para que nadie se oponga al bien que deba lograrse por esa vía, aunque veo grandes dificultades cada vez que se trata de establecer algo en algún país extranjero

Carta a Henri Tempier, Agosto 19, 1831, EO VIII núm. 400

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CUIDAR DE NO SACRIFICAR NUNCA LOS PRINCIPIOS

El Vicario Capitular de Aix había ordenado que los sacerdotes celebraran una Misa solemne de Acción de Gracias en el aniversario de la Revolución de Julio de 1830 (“los tres días gloriosos”). ¡Al haber sufrido la persecución de la Iglesia de parte del gobierno tras dicha revolución, Eugenio estaba indignado! Felicita al Padre Courtès por haberse rehusado a tal celebración.

Apruebo su decisión. La posición es difícil, pero con sangre fría y reflexión sorteará los escollos, aunque hay que cuidar no sacrificar nunca los principios. Por ejemplo, habría que haberse opuesto, prefiriendo el cierre de la iglesia que cantar una misa de acción de gracias por uno de los mayores crímenes cometidos desde que el mundo existe, cuyas consecuencias inmediatas han trastornado a Europa y al mundo entero. Hubiese sido una mala acción, un pecado, un enorme escándalo, un sacrilegio, una profanación, una monstruosidad. No me sorprende que el clero de Aix se haya negado a esa injusta orden, pues no se está obligado a obedecer cuando los superiores ordenan un pecado.

Carta a Hippolyte Courtès, Julio 27, 1831, EO VIII núm. 398

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