Archivo por meses: enero 2018

¡SOY SU PADRE Y QUÉ PADRE!

Lo saben, ¡soy su Padre, y qué Padre! Por consiguiente, no puedo contentarme con la parte que se le da al superior.

Eugenio había tenido un sentido de paternidad espiritual desde que fundó a los Oblatos. Lo menciona a los escolásticos, con quienes había pasado algunas semanas muy especiales en Billens y vemos el aspecto espiritual de su amor paternal, dirigido no a las personas, sino a Dios y al servicio de la Iglesia.

Si pudieran escuchar cuando hablo de ustedes, o leer lo que escribo, comprenderían lo que son para mí, pero ya lo saben y deben tener en cuenta mis sentimientos ante Dios. Sus virtudes y desvelo por la gloria de Dios y al servicio de la Iglesia, serán mi gloria y mi consuelo en medio de la asamblea de los santos; mientras tanto, gozo en el secreto de mi corazón bendiciéndoles y encomendándome cada vez más a sus oraciones y recuerdo.
Adiós, cada vez más, mis queridos hijos

Carta a Jean Baptiste Mille y los estudiantes en Billens, Enero 24 1831, EO VIII núm. 383

¡QUÉ FELIZ SERÍA DE CONTINUARLO CON USTEDES!

Eugenio sigue recordando el primer día en comunidad, en su carta a los jóvenes escolásticos

La mesa que adornaba nuestro comedor la formaban dos tablas colocadas sobre dos viejos toneles. Nunca hemos tenido la dicha de ser tan pobres desde que hicimos votos de serlo.

En esa época aún no habían hecho votos como religiosos. Los votos fueron un par de años después, al buscar vivir en un “estado de perfección”.

 Sin embargo, era el preludio del estado perfecto en el que vivimos tan imperfectamente. Menciono esta clase de indigencia muy voluntaria a propósito,  pues hubiera sido fácil eliminarla, trayendo lo que hiciera falta de la casa de mi madre y deducir que Dios nos dirigía desde entonces, sin pensar aún en los consejos evangélicos que profesaríamos más adelante. Practicándolos es como hemos conocido su valor.

Eugenio rememora la alegría de ese suceso, deseando poder revivirlo con los futuros Oblatos.

Les aseguro no perdíamos nada de nuestra alegría; por el contrario, como ese nuevo modo de vivir contrastaba tanto con el que acabábamos de dejar, nos reíamos con ganas a menudo. Debía este buen recuerdo al santo aniversario de nuestro primer día en común. ¡Que feliz sería de continuarlo con ustedes!

Carta a Jean Baptiste Mille, Enero 24, 1831, EO VIII núm. 383

“¡Qué feliz sería de continuarlo con ustedes!” Actualmente nos sigue recordando vivir el entusiasmo del inicio de la vocación en torno al carisma y espiritualidad que nos legó.

MAÑANA CELEBRO EL ANIVERSARIO DEL DÍA, EN QUE HACE 16 AÑOS, DEJÉ LA CASA MATERNA PARA IR A VIVIR EN LA MISIÓN

En medio de la persecución religiosa y las desilusiones y pérdidas que había sufrido por dos años, Eugenio recuerda uno de los eventos más importantes de nuestra vida Oblata: ¡el día en que comenzó la aventura Oblata con gran sencillez y pobreza y con gran júbilo por haber descubierto lo que Dios deseaba de ellos!

Mañana celebro el aniversario del día en que, hace 16 años, dejé la casa materna para ir a vivir en la misión. El P. Tempier había tomado posesión de ella unos días antes. Nuestro alojamiento no era tan magnífico como el Castillo de Billens y por carentes que estén de cosas, más lo estábamos nosotros. Mi cama de tijera estaba en el pequeño pasillo que lleva a la biblioteca, que entonces era una sala grande que servía de dormitorio al P. Tempier y al otro, quien ya no está entre nosotros (P. Icard). Era también nuestra sala de comunidad. Una lámpara era todo nuestro alumbrado y al acostarnos, la colocábamos en el umbral de la puerta para que nos sirviera a los tres.

Carta a Jean Baptiste Mille, Enero 24, 1831, EO VIII núm. 383