Archive for agosto, 2017

SOMOS SIMPLES SIERVOS DE LO QUE HEMOS RECIBIDO Y VIVIDO

La caridad para con el prójimo forma también la parte esencial de nuestro espíritu. La practicamos primero entre nosotros amándonos como hermanos …

Como familia misionera, todo lo que hacemos y decimos es un reflejo y fruto de la calidad de nuestra vida comunitaria.

y para con los demás hombres, considerándonos solo como servidores del Padre de familia encargados de socorrer, de ayudar y de conducir a sus hijos con el trabajo más asiduo, en medio de las tribulaciones y de las persecuciones de todo género, sin pretender otra recompensa que la que el Señor prometió a los servidores fieles que cumplen dignamente su misión.

Carta a Hippolyte Guibert, Julio 29, 1830, EO VII núm. 350

“¿Acaso da gracias al siervo porque hizo lo que se le había mandado? Pienso que no. 10 Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: “Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos.’ “.  Lc 17:9-11

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NO BUSQUES LA CULPA, SINO EL REMEDIO

La caridad para con el prójimo forma también la parte esencial de nuestro espíritu. La practicamos primero entre nosotros amándonos como hermanos,

Eugenio explica cómo expresar este amor fraterno. Antes que nada, trabajando para mantener el espíritu de unidad entre nosotros:

considerando a nuestra Sociedad solo como la familia más unida que existe en la tierra,

Una forma práctica de lograrlo:

alegrándonos de las virtudes, de los talentos y de las demás cualidades que poseen nuestros hermanos como si las poseyéramos nosotros mismos,
aguantando con mansedumbre los pequeños defectos que algunos no han superado todavía y cubriéndolos con el manto de la más sincera caridad, etc.;

Carta a Hippolyte Guibert, Julio 29, 1830, EO VII núm. 350

¡Qué triste cuando nos enfocamos en encontrar fallas en el otro sin ver antes lo bueno! Henry Ford nos da un buen consejo: “No busques la culpa, sino el remedio.”

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LA OBLACIÓN Y VIVIR UN ENGAÑO

“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón… y ama a tu prójimo como a ti mismo” son las palabras de Jesús. Eugenio las hizo propias (y nuestras) al utilizar la palabra “oblación” – nuestra vocación es de entrega total a Dios en la caridad y al servicio mutuo:

La caridad para con el prójimo forma también la parte esencial de nuestro espíritu.

Sin embargo, añade una condición:

La practicamos primero entre nosotros amándonos como hermanos

Si no podemos vivir en caridad entre nosotros, no tenemos nada que ofrecer al mundo, excepto una mentira: “haz lo que te pido, pero no imites lo que me ves hacer en mi vida personal y comunitaria.”

“Si alguno dice: «Yo amo a Dios», pero odia a su hermano, es mentiroso, pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?”   I Juan 4:20.

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LA CARIDAD MANTIENE TODO UNIDO

Después de sus enérgicas palabras en cuanto al deber de vivir a través del espíritu de la Regla de Vida, Eugenio recalcó que el cemento que mantiene unido al cuerpo Oblato es la caridad:

La caridad es el eje sobre el que gira toda nuestra existencia.

La caridad comienza con Dios y nuestro llamado es dar todo a Dios en amorosa oblación.

La que debemos tener para con Dios nos ha hecho renunciar al mundo y nos ha consagrado a su gloria por toda clase de sacrificios, incluso el de nuestra vida.

La forma en que los Oblatos expresamos este amor por Dios es por nuestra consagración a la vida religiosa a través de los votos:

Para ser dignos de ese Dios a quien nos hemos consagrado, hicimos voto de renunciar a nosotros mismos por la obediencia, a las riquezas por la pobreza y a los placeres por la castidad.

Luego Eugenio señala que es en realidad el vivir la práctica de renunciación de uno mismo a través de la obediencia lo que deja mucho que desear.

No tengo queja sobre este último punto, tengo poco que decir sobre el segundo, pero el primero no es comprendido por ciertos individuos. De ahí los desórdenes que tuve que deplorar. Que no dejen de meditar sobre este punto tan importante: no somos religiosos de observarlo tan mal como lo hemos hecho hasta ahora.

Carta a Hippolyte Guibert, Julio 29, 1830, EO VII núm. 350

Es la caridad por la obediencia, en oblación de uno mismo a Dios por el prójimo, lo que nos hace verdaderos religiosos.

Esto no atañe solo a los religiosos. ¿Qué nos dice como miembros laicos de la Familia  Mazenodiana? Todos los que están unidos por el carisma son llamados a la oblación, en cualquier tipo de vida que llevemos. La caridad de la oblación es el pivote de toda relación y acción… El cemento que mantiene unida nuestra espiritualidad Mazenodiana.

“El llamamiento y la presencia del Señor en medio de los Oblatos hoy los unen en la caridad y la obediencia, haciéndoles revivir la unidad de los Apóstoles con Él, y la común misión de su Espíritu.”  CC&RR, Constitución 3

 

 

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AQUELLOS QUE NO LO HAN CAPTADO SON ENTRE NOSOTROS COMO MIEMBROS DISLOCADOS DEL CUERPO

Hay que imbuirse de nuestro espíritu y vivir únicamente por él …
Aquéllos que no lo han captado por no haber hecho un buen noviciado, son entre nosotros como miembros dislocados. Hace sufrir todo el cuerpo y ellos mismos no están a gusto. Es indispensable que se pongan en su sitio.

Carta a Hippolyte Guibert, Julio 29, 1830, EO VII núm. 350

¿Qué hace a un Oblato serlo? ¿Qué hace a un miembro de la Familia Mazenodiana un verdadero miembro de ella? No se trata del trabajo que hacemos, sin importar qué tan exitoso o de ayuda sea para los pobres y necesitados. Es vivir a través del espíritu que nos dio San Eugenio, consagrado en las Constituciones y Reglas, que nos convertimos verdaderamente en quienes debemos ser. De no ser así, nos arriesgamos a ser una asociación relajada de “sacerdotes solitarios” o un club de “trabajadores caritativos” – dislocados de lo que el Salvador desea que seamos.

Por su oblación, cada Oblato asume la responsabilidad del patrimonio común de la Congregación expresado en las Constituciones y Reglas y en nuestra tradición de familia. Se le exhorta a dejarse guiar por estas normas con una fidelidad creativa a la herencia legada por San Eugenio de Mazenod. CC&RR, Constitución 168

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HAY QUE IMBUIRSE DE NUESTRO ESPÍRITU Y VIVIR ÚNICAMENTE POR ÉL

Hay que imbuirse de nuestro espíritu y vivir únicamente por él …
Así como en una sociedad hay un hábito común y Reglas comunes, es preciso que haya un espíritu común que vivifique ese cuerpo particular.

Carta a Hippolyte Guibert, Julio 29, 1830, EO VII núm. 350

Eugenio insistía constantemente en la fidelidad al espíritu que Dios nos prodigó.

Mi primer compañero, desde el primer día de nuestra unión, ha captado el espíritu que debía animarnos y que debíamos comunicar a los demás; no se ha apartado un solo instante del camino que habíamos decidido seguir; todo el mundo lo sabe en la Sociedad, y cuentan con usted como conmigo.

Carta a Henri Tempier, Agosto 15, 1822, EO VI núm. 86

Cf. http://www.eugenedemazenod.net/esp/?p=1579

Este espíritu es la inspiración particular del Evangelio que Dios dio a Eugenio “un Viernes Santo”, que se convertiría en el núcleo y dinamismo de todos los aspectos de su vida y la nuestra. Es el espíritu expresado en y que nos enseña nuestra Regla de vida.

Las Constituciones y Reglas indican a cada Oblato el modo de caminar siguiendo las huellas de Jesucristo. Se inspiran en el carisma que vivieron el Fundador y sus primeros compañeros; además han recibido la aprobación oficial de la Iglesia. Permiten así que cada uno evalúe la calidad de su respuesta al llamamiento recibido y llegue a ser santo.    CC&RR, Constitución 163

 

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UN ESPÍRITU COMÚN QUE VIVIFIQUE ESE CUERPO  PARTICULAR

Hay que imbuirse de nuestro espíritu y vivir únicamente por él. No necesita explicación.

¿Qué hace al Oblato quien es, diferenciándolo de cualquier otro religioso en la Iglesia? ¿Cuáles son las características que distinguen a un miembro de la Familia Mazenodiana de los de cualquier otro grupo o familia eclesial? Es el espíritu de la familia expresado en nuestra Regla de Vida y seguido por más de 200 años.

Así como en una sociedad hay un hábito común y Reglas comunes, es preciso que haya un espíritu común que vivifique ese cuerpo particular. El espíritu del Benedictino no es el espíritu del Jesuita. El nuestro también nos es propio.

Carta a Hippolyte Guibert, Julio 29, 1830, EO VII núm. 350

“El 17 de febrero de 1826, el Papa León XII, aprobó oficialmente la nueva Congregación y sus Constituciones. El Prefacio que el Fundador redactó para las Constituciones es para nosotros una expresión privilegiada de su carisma y un vínculo de unidad en la Congregación. He aquí el texto, que los Oblatos han considerado siempre como su Regla de vida”.  Prólogo del Prefacio y Constituciones y Reglas de los Oblatos.

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ESPERO QUE CADA UNO HAYA RECORDADO QUE LE ES RIGUROSAMENTE OBLIGATORIO OBSERVAR ESTRICTAMENTE NUESTRA REGLA

Estoy todavía apenado, mi querido amigo, por lo que he visto en N.D. de Laus.

Durante su visita a la comunidad Oblata en Laus, Eugenio había descubierto que el joven Padre  Guibert tenía dificultad en mantener el correcto espíritu Oblato en ella. Era joven y aprendía a ser superior de la comunidad, tratando de restablecer una mejor observancia de la Regla, pero había encontrado resistencia debido a su salud y presión del puesto, haciendo concesiones con mucha generosidad.

Quiera Dios que mis exhortaciones hayan producido el efecto que tengo derecho a esperar. Espero que cada uno haya recordado que le es rigurosamente obligatorio observar estrictamente nuestra Regla. ¿Dónde iríamos si solo se fuese fiel en las casas que puedo vigilar yo mismo? Hecho esto, no se habrá logrado aún el fin que nos proponemos, hay que imbuirse de nuestro espíritu y vivir únicamente por él.  No necesita explicación.

Carta a Hippolyte Guibert, Julio 29, 1830, EO VII núm. 350

A lo largo de su vida, Eugenio insistió en la prioridad de vivir todos los aspectos de la vida Oblata de acuerdo a los preceptos de la Regla de Vida. En ella se expresó el espíritu proveniente de Dios sobre cómo vivir, orar y evangelizar como Misionero Oblato de María Inmaculada, mismo que comparte hoy en día la familia Mazenodiana completa.

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DEMASIADAS CONCESIONES NOS LLEVAN A OLVIDAR LA REGLA

En su trayecto a Suiza, Eugenio hizo una escala en Notre Dame du Laus, en visita canónica.

Hippolyte Guibert había sido nombrado superior de la comunidad un año antes, a los 26 años de edad. Había tenido algunas personas difíciles en la comunidad, quienes no siempre seguían la Regla de Vida Oblata, dándoles concesiones.

Eugenio compartió su reacción de insatisfacción ante la situación con su confidente, Henri Tempier:

… Incontestablemente el P. Guibert tiene el espíritu de nuestra vocación mejor que nadie de su casa; pudo pecar por la forma, pero en el fondo tiene razón.
Carta a Henri Tempier, Julio 11, 1830, EO VII núm. 347

Eugenio pasó algunos días en ND du Laus en su trayecto a Suiza y hubo de rectificar la situación, pues la conformidad a la Regla era esencial para la vida y el éxito en el ministerio de los misioneros:

Disponiendo solo de tres días para emplear en esa comunidad, tuve que actuar con una mezcla de suavidad y firmeza.
Carta a Henri Tempier, Julio 26, 1830, EO VII núm. 349

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TU MUY AFECTUOSO HIJO

Eugenio se ausentó de Marsella casi siete meses por cuestiones de salud. Por órdenes médicas explícitas y del Padre Tempier, hizo un viaje a Suiza el 6 de julio, que fue también una oportunidad para ayudar a su hermana, Eugenia de Boisgelin, para distraer su mente del dolor que le causó la muerte de su hija Nathalie. (REY p 486)

Esta carta nos muestra la naturaleza afectuosa y de preocupación de Eugenio por su familia.

Querida madre, puesto que no puedes venir y me veo obligado a posponer mi viaje a Aix, te escribo dos palabras para expresar cuánto lamento no verte cuando deseaba abrazarte. En dos ocasiones he pasado 24 horas en St. Joseph, mi refugio habitual cuando deseo tener tranquilidad. No hay forma de que pueda escribir siquiera una carta en Marsella… Mi plan es siempre ir a Aix para las elecciones, es decir el 22 de este mes. Podremos regresar juntos para preparar el viaje a Freiburg, que haré solamente porque mi hermana lo necesita en verdad. Siempre es más angelical e imposible ser más virtuosa, pero necesita alejarse de sus penas. El viaje servirá ese propósito. 
Si no le disgustara tanto la leche, confiaría que el alimento le ganara algo de peso; pero no desea probarla. Tal vez la lecha en Suiza le disguste menos.
¿Y tú, cómo te fue con los baños termales? Parecería que fuera a propósito que fueras importunada cuando deseabas tomarlos de forma adecuada. ¡Dios quiera que el cuidado que prodigaste a mi tío [ed. Su primo Francois Roze-Joannis] no te haya agotado, echando por tierra el beneficio de las aguas curativas! Espero el paciente se encuentre mejor y me alegrará saber que tus dolores han disminuido un poco.
… Adiós, muy querida y buena madre. Te envío en un beso todo mi corazón. Da mis recuerdos a mi tío. Saludo a mi hermano y quedo como tu muy afectuoso hijo. Todo va bien en la casa del obispo.
Eugenio
Carta a su madre, Junio 15, 1830, Archivo General OMI, Roma, AGR FB I-9

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