Archive for diciembre, 2013

PAUSA POR NAVIDAD

San Eugenio nos hablara de nuevo el lunes 06 de enero.

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 ¡Feliz Navidad!

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ES IMPOSIBLE CRECER SIN TENER UNA RELACIÓN CON MARÍA

Después de un año como seminarista en San Sulpicio en París, Eugenio reflexiona en su diario sobre el lugar de María en su espiritualidad:

Pero la devoción a la Santísima Virgen debe superar a todas las demás, porque esa gloriosa Madre de Dios la llama la Iglesia, nuestra vida y nuestra esperanza. Es moralmente imposible que una alma pueda hacer algún progreso en los caminos de la perfección si está desprovista de esa tierna y sincera devoción para la Santísima Madre de Dios.

 Consejos Generales para alcanzar la perfección, notas tomadas en 1809, EO XIV n.39.

 

“La Mirada de María no se extiende sólo sobre nosotros. Al pie de la Cruz, cuando Jesús le encomendó al apóstol Juan y con él a todos nosotros, en las palabras: ‘Mujer, he ahí a tu hijo’, la mirada de María estaba fija en Jesús. María nos dice lo que dijo en la boda de Canaán: ‘Haz todo lo que él te diga’. María señala a Jesús, nos pide dar testimonio de Jesús, constantemente nos guía a su Hijo Jesús, pues sólo en Él encontramos la salvación. Solamente Él puede cambiar el agua de nuestra soledad, dificultades y pecado en el vino del encuentro, la alegría y el perdón. Sólo Él.”    Papa Francisco

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JESÚS, QUE VIVES EN MARÍA, VEN Y VIVE EN MÍ

Respecto a la formación espiritual de Eugenio, Lubowicki escribe:

Juan Santiago Olier, fundador del seminario, ha elaborado una espiritualidad en la que ponía de relieve que el sacerdote es alter Christus, y por tanto alguien que sigue a Cristo en todo, incluso en su relación con María. Uno de los principales motivos que llevó al Sr. Olier a la devoción mariana fue «el deseo de entrar en los sentimientos de Nuestro Señor para con su santa Madre». Por eso los sulpicianos procuraban que cada uno de los sacerdotes formados por ellos pudiera decir: «No vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí» (Ga 2, 20). María era presentada como el modelo de esa actitud, puesto que Cristo habitó en ella en el sentido más pleno de la palabra. En la espiritualidad del seminario, «honrar a María» significaba, pues, contemplar en ella la vida de Jesús y tratar de que Jesús habitara en nosotros como habitaba en María. La mejor expresión de esta espiritualidad mariana cristocéntrica parece darse en la oración O Jesu, vivens in Maria, que se rezaba después de la meditación. Se puede decir que las ideas que contiene constituyen la esencia de la espiritualidad mariana sulpiciana, en la cual fue formado Eugenio.

Casimir Lubowicki, “María” en el Diccionario de valores oblatos, http://www.omiworld.org/dictionary.asp?v=11&vol=1&let=M

Eugenio quiso que los Oblatos dijeran esta oración todos los días, convirtiéndose en una parte de nuestra tradición espiritual:

Oh Jesús, que vives en María:
ven a vivir en nosotros, tus siervos,
con tu Espíritu de santidad,
con la plenitud de tus dones,
con la perfección de tus caminos,
con la realidad de tus virtudes,
con la comunión de tus misterios.
Domina en nosotros sobre todo poder enemigo,
por tu Espíritu Santo, para gloria del Padre. Amén.

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ESTUDIANDO QUIÉN ES MARÍA

En relación a los estudios de Eugenio en el seminario, Lubowicki escribe (http://www.omiworld.org/dictionary.asp?v=11&vol=1&let=M):

“Conservamos 1373 páginas de notas de Eugenio relativas a los cursos de S. Escritura, de dogma, de moral y de derecho canónico. El nombre de María aparece en el tratado del Nuevo Testamento y en el de los pecados. De las 125 páginas que atañen al N. Testamento, unas 10 se consagran a ella. María es presentada como íntimamente unida a su Hijo. Las virtudes que la distinguen son la humildad, la fe sin sombra de duda y su actitud meditativa al conservar en su corazón todo lo que oía y veía de su Hijo. A pesar de su admiración por la Virgen, el profesor llama a María y a José «personas oscuras» y «pobres».

En el tratado de los pecados, el profesor se pregunta si María estuvo exenta de todo pecado. Aunque da a conocer la opinión de L. Bailly, según la cual «la santa Virgen pecó […] en Adán», el profesor explica que María «nunca fue tocada por el pecado original». Cuando Eugenio oye decir que genios como San Bernardo o el abad Ruperto eran contrarios a la Inmaculada Concepción, comenta:

«¿Qué hay que concluir? Que no han captado el sentido de la tradición y que se han engañado.”

¡El futuro fundador de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada ciertamente tenía convicciones firmes! Hoy en día, continuamos su convicción en nuestra Regla de Vida:

“Y dondequiera que los lleve su ministerio, tratan de promover una devoción auténtica a la Virgen Inmaculada, que prefigura la victoria definitiva de Dios sobre el mal.”

CC&RR, Constitución 10

 

“Pero María atesoraba todas estas cosas, reflexionando sobre ellas en su corazón. 20 Y los pastores se volvieron, glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, tal como se les había dicho.”      Evangelio de Lucas 2:19-20.

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ENCOMENDANDO SUS ESTUDIOS A MARÍA

Eugenio escribió una dedicatoria en la primera página de sus notas de estudio en el seminario:

A mayor gloria de Dios y de la Virgen Inmaculada. Bajo los auspicios de esta Virgen concebida sin pecado…para que éstos y antes que éstos la Madre Inmaculada me asistan en el difícil curso de los estudios
(Ad maiorem Dei Laudem et gloriam, necnon Beatae Virginis Immaculatae. Sub auspiciis eiusdem Virginis sine labe originali conceptae […] ut isti et prae istis Mater Immaculata praesto mihi sint in difficili studiorum curriculo.)

 Traité de la pénitence, Ms. Oblate General Archives, DM-III 8a

 Así como María reflexionó y aprendió de la presencia de Jesús en su vida, Eugenio quiso también tener la misma actitud en sus estudios como seminarista.

 

“La fe de María como trayecto. El Consejo dice que María ‘avanzó en su peregrinaje de la fe’. De esta forma nos precede en el peregrinaje, nos acompaña y sostiene.… Dedicó toda su vida a seguir a su Hijo: Él – Jesús – es el camino, Él es el sendero! Para avanzar en la fe y en el peregrinaje espiritual que es la fe, no hay como seguir a Jesús; escucharle y ser guiado por Sus palabras; ver cómo actúa y seguir Sus huellas; tener Sus mismos sentimientos.” Papa Francisco

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APRENDIENDO DE MARÍA, COMO VIVIR EN UNIÓN CON JESÚS

Durante los años que Eugenio pasó en el seminario, retorna a menudo el tema de María estando unida a Jesús, y debido a ello, ser un modelo de su propia unión con Jesús. La mañana de Navidad escribe a su madre:

Ah! mi querida mamá cree que esta noche no he estado con usted? Y cuanto meditando sobre la santa Madre de nuestro Dios, que acaba de ser colmada de consuelo al dar al mundo a su Salvador, y al mismo tiempo que debía sentir tan vivamente la pobreza, la indigencia y la miseria en la que veía a su divino Maestro humillado por amor a los hombres, ¿cómo no me hubiesen acercado esos tiernos sentimientos a usted? Oh sí, mi buena madre, hemos pasado juntos la noche al pie de los altares, que me representaban la cuna de Belén; juntos hemos ofrecido nuestros dones a nuestro Salvador, y le hemos pedido nazca en nuestros corazones y fortalezca todo cuanto es débil, etc.
Ay! de sobra conoce mi corazón, ya que ha sido formado del suyo, así que debe usted estar bien convencida que el sentimiento de la naturaleza sigue vivo y se hace sentir tanto como en el suyo.

Carta a su madre, Diciembre 25, 1809, EO XIV núm. 37

 

“María se convirtió en la maestra de la oración para los cristianos, un encuentro con Dios, elemento central e indispensable para que el trabajo de los Pastores y de los fieles tuviera siempre su comienzo y motivación interna en el Señor.”    Papa Juan Pablo II

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LA PRESENCIA DE MARÍA EN LA VIDA DEL SEMINARISTA

A días de haber llegado al seminario para iniciar sus estudios al sacerdocio, Eugenio escribió a su abuela:

De momento solo puedo hablar de la vida que llevamos durante el retiro, que desgraciadamente toca a su fin. Lo terminamos mañana con una fiesta encantadora, propia para el seminario, la fiesta de la vida interior de la Santísima Virgen, es decir la fiesta de todas las virtudes y de las mayores maravillas del Todopoderoso. Qué deliciosa fiesta! Y cómo me voy a alegrar con la Santísima Virgen de todas las grandes cosas que Dios ha hecho en ella! Oh qué abogada ante Dios! Seámosle afectos, es la gloria de vuestro sexo. Hacemos profesión de no querer ir a su hijo sino por ella, y lo esperamos todo de su poderosa intercesión. 

Carta a su abuela, Octubre 18, 1810, EO XIV núm. 29

 Su devoción por María nunca se separó de Jesús. Ella era el maravilloso instrumento que daba testimonio de las maravillas que Dios obró en ella y en la humanidad, a través de la encarnación. Con su ejemplo e intercesión, siempre lo dirigió a Jesús.

 

“Mujer, ahí tienes a tu hijo.” (Juan 19, 25-27) “Las palabras pronunciadas por Jesús significan que la maternidad de quien llevó a Cristo encuentra una ‘nueva’ continuación en la Iglesia y es a través de la Iglesia, simbolizada y representada por Juan.”    Papa Juan Pablo II, Redemptoris Mater, 24

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MARÍA SIEMPRE VISTA EN LA PERSPECTIVA DE LA SALVACIÓN

Lubowicki escribe: “Con 17 años, Eugenio llega a Palermo donde permanece por cuatro años. Allí es donde adquiere convicciones acerca de la Inmaculada Concepción y el aspecto cristocéntrico del culto mariano. Cuando se trate de la Inmaculada en el seminario, se acordará de Palermo. En el margen de su cuaderno de notas acerca del dogma, en la página de los testimonios de la tradición enumerados por el profesor, el seminarista añade:

Los arzobispos de Palermo y todas las autoridades de esa gran ciudad renuevan cada año el juramento de derramar hasta la última gota de su sangre por mantener esta verdad

Traité des péchés, p. 3., Ms.: Oblate General Archives, DM-III 4.

El otro recuerdo se refiere a la fiesta llamada «El triunfo de la Redención». En su Diario de emigración llena dos páginas la descripción de la procesión en la que, entre los personajes del Nuevo Testamento, María está siempre presente al lado de Cristo o en relación con él. Parece que Eugenio estaba acostumbrado a verla en la perspectiva de la Salvación.”

Casimir Lubowicki, “ María” en el Diccionario de valores oblatos, http://www.omiworld.org/dictionary.asp?v=11&vol=1&let=M

 

“Nunca damos más honor a Jesús que cuando honramos a Su Madre, y la honramos simple y sencillamente para honrarlo en forma más perfecta. Vamos a ella sólo como una senda que lleva al objetivo que buscamos – Jesús, su Hijo.” San Louis Marie de Montfort

 

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MIRARÉ A LA IMAGEN DE MARÍA IMPLORANDO SU BENDICIÓN MATERNAL

Miraré también a la imagen de María, implorando humildemente su bendición maternal

Regla de vida de Eugenio siendo adolescente, citada en Rey I pág. 26

El que estas palabras de Eugenio no fueran un capricho pasajero, es respaldado por el cariño que el joven tenía por el Padre Bartolo en Venecia, y su compromiso de apegarse estrictamente a esta regla de vida. El biógrafo Rey escribió que al reverso de la primera página de esta regla, Eugenio escribió las siguientes líneas:

Esta regla de vida es más importante para mí que todo el oro del mundo. Fue escrita para mí en Venecia por mi venerado y querido maestro espiritual, Don Bartolo Zinelli, quien murió en Roma en olor a santidad. Se le han atribuido incluso varios milagros y se ha escrito su biografía, que es una serie interminable de prácticas de virtudes. Puedo dar gran testimonio de ello y reconozco que debo a este santo sacerdote, después de Dios, el poco bien que hay en mí… contaba con doce años cuando mi santo y querido maestro escribió esta regla de vida para mí.

REY, I, pág. 25.

 

“Un héroe es alguien que da su vida por algo mayor que sí mismo.” Joseph Campbell

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EL COMPROMISO DE UN JOVEN

“¿Cómo no hemos pensado en ello antes?” De acuerdo a esta exclamación, recordamos que a lo largo de toda su vida, Eugenio había sido devoto de María. El texto por escrito más antiguo proviene de sus años de adolescencia, cuando se encontraba en Venecia. Su mentor, el Padre Bartolo Zinelli, le había asistido al elaborar una regla de vida para él mismo. Tenemos sólo una parte de ella, en la que le encontramos pidiendo la ayuda de María en todo lo que hiciera. Lubowicki, citando a Rey, comenta que esta regla le llevaba a encomendarse a María en todas sus acciones. Jesús había puesto toda su confianza en María y se suponía que Eugenio siguiera este ejemplo, en unión con los sentimientos de su adorable corazón. Esta regla no se trata de una devoción carente de calidez. Leemos en ella:

Mi ejercicio matutino consistirá en lo siguiente. Antes de salir de mi habitación, me inclinaré en una rodilla hacia la iglesia, pidiendo la bendición de Jesús, diciéndole: Jesús, Hijo de David, no me marcharé sin tu bendición. Miraré también a la imagen de María implorando humildemente su bendición maternal, con estas palabras de San Estanislao: Madre verdadera del Salvador, Madre adoptiva del pecador, envuélveme en el seno de tu devoción maternal. Después tomaré un poco de agua bendita; besaré el crucifijo respetuosamente en las heridas y el corazón, y la mano de la Madre María.

Rey I p.p. 25-26

 Pielorz comenta, “Considerando la edad y temperamento de Eugenio, estas expresiones llenas de ternura le permitieron comprometer todo su ser a la espiritualidad. Le invitaban verdaderamente a amar a Jesús y a María con un amor genuino, un amor sensible y tierno, capaz de expresarse aún en formas externas.” J. PIELORZ, The Spiritual Life of Bishop de Mazenod, 1782-1812, Selected Oblate Studies and Texts, Vol. II, Rome, 1998, p. p. 58 – 59; 61 – 62. (Vida Espiritual del Obispo de Mazenod, 1782-1812, Estudios y Textos Oblatos Selectos, Vol. II, Roma, 1998, p.p. 58 – 59; 61 – 62)

 

“Nunca temas amar demasiado a la Santísima Virgen. Nunca podrás amarla más que Jesús.”     San Maximiliano Kolbe

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