Archive for septiembre, 2013

HORA DE UN NUEVO COMIENZO

Su Eminencia sabe que los jubileos en este reino se hacen al estilo de misiones, es decir, se predica dos veces al día durante un mes seguido en los diversos lugares donde se hace el jubileo. 

Carta al Cardenal Pacca, Enero 7, 1826, EO XIII núm. 52

“Jubileo” se refiere al concepto bíblico de un tiempo de renovación del individuo y la sociedad (Levítico 25:10-12). En la época de Eugenio la Iglesia tenía un jubileo ordinario cada 25 años, con una indulgencia plenaria contenida, bajo ciertas condiciones. Era un tiempo de renovación y buscaba la conversión personal. 1825 fue el año del jubileo en Roma, y en el resto del mundo se observó de 1826-1827.

Esta era una oportunidad de oro para que los Oblatos reunieran a la gente y les acompañaran en el camino a profundizar su fe y a una conversión continua. Los Oblatos participaban por completo con la diócesis en los lugares donde se encontraban sus comunidades. Así, Eugenio insistió en que se diera prioridad a la predicación del jubileo, por sobre cualquier otro compromiso.

No os comprometáis, querido Padre, para ninguna misión de aquí al jubileo en la diócesis de Nimes. El P. Marcou y el P. Guibert tienen la mayor necesidad de trabajar; hay que dejarles el poco tiempo que les queda para eso animándoles a que no se ocupen de otra cosa sino del estudio y de la composición.

Carta a Pierre Mie, Octubre 19, 1825 EO VI núm. 201

 

“Debemos utilizar el tiempo con sabiduría y recordar que el tiempo es siempre adecuado para hacer lo correcto.”   Nelson Mandela

Deja un comentario

EL SAGRADO CORAZÓN: NUESTRO ALIMENTO, NUESTRO COMPAÑERO Y NUESTRO AMIGO

El mandamiento “Amarás a tu Dios con todo tu corazón” (Deuteronomio 6:4), ha sido una obligación que expresa la respuesta total de la persona al amor de nuestro Dios, que da todo. La expresión simbólica de ello en la Iglesia se encuentra en las devociones enfocadas al Sagrado Corazón – al que Eugenio y los Oblatos estaban muy apegados.

La iglesia de los Oblatos en Aix fue dedicada al Sagrado Corazón y en 1818 la Diócesis encargó a los Oblatos la organización de la procesión anual en las calles de Aix, en la fiesta del Sagrado Corazón.

Comprendo, querido amigo, que con una preocupación como la que te doy y te da e¡ asunto del que acabamos de hablar, no tengas el tiempo de darme algunos detalles sobre nuestra bella fiesta del Sdo. Corazón. Ese día mi espíritu estaba con vosotros, y varias veces, qué digo, ¡cien veces! exhalaba alguna exclamación hacia vosotros…

 Carta a Hippolyte Courtès, Junio 24, 1825 EO VI núm. 187

 Eugenio mismo había elaborado un folleto para la procesión. En él ligó la devoción al Sagrado Corazón con el don de la oblación de Dios en la Eucaristía:

Todos nos reunimos en el nombre del Señor Jesús, con la intención de honrar y adorar al Sacratísimo Corazón de Jesús, inflamado de amor por nuestras almas. Venimos a expresarle nuestra gratitud, en especial después de haber dado Su preciosa sangre por todos. En Su Pasión y Muerte, quiso permanecer con nosotros hasta el fin de los días en el Sagrado Sacramento y ser el alimento de nuestra vida, nuestro compañero, nuestro amigo.

 « Exercice a l’honneur du Sacré-Cœur qui se fait par les agrégés tous les premiers vendredis de chaque mois dans l’Église du Sacré-Cœur, dite de la Mission, à Aix »

 La procesión se orientó a la compasión de Dios por el mundo y se invitó a los participantes a realizar un acto de consagración para imitar el amor del Sagrado Corazón. Así, el objetivo de la procesión fue una mayor conversión hacia el amor de Dios y a tratar a los demás con el mismo amor.

 

“El corazón de los hombres, a cualquier edad, se abre sólo al corazón que se abre en correspondencia.” Maria Edgeworth

Deja un comentario

PREDIQUEN CON SENCILLEZ PARA CONVERTIR, NO PARA GUSTAR

Eugenio alienta a sus misioneros a un estilo modesto de predicación, al notar cuánto les ama la gente sencilla, que agradece la cercanía de los Oblatos con ellos.

He visto con el más dulce de los consuelos, que toda la gente buena y sobre todo los que van con sencillez ante Dios, están muy apegados a sus misioneros. No importa que algunos orgullosos deseen que se halaguen sus oídos con sonidos profanos; es como considero a algunos discursos que gustan pero que no convierten.
Mantengamos siempre nuestro sistema que tiene sus raíces en la verdad y que Dios se digna sancionar con su gracia.

Carta a Pierre Mie, Septiembre 19, 1825, EO VI núm. 198

 

“No tiene caso caminar a algún lugar para predicar, a menos que nuestra caminata sea nuestra predicación.”    Francisco de Asís

Deja un comentario

CREE HACER BIEN Y NO SABE HACERLO MEJOR

Jean Joseph Touche tenía 31 años y ya era sacerdote al unirse a los Oblatos. Uno de los historiadores de Laus nos dice que el Padre Touche tenía “una chispa por lo no convencional, algo descuidado y su celo que era grande, en ocasiones carecía de prudencia y en otras era motivo de algunos incidentes desagradables” (G. Simonin, « Chronique de Notre-Dame du Laus », Missions OMI 1897, pág. 199). Este colorido personaje era la causa de mucho enfado para Eugenio.

Sería inútil hacer el menor reproche al buen padre T[ouche]; cree hacer bien y no sabe hacerlo mejor.

Carta a Pierre Mie, Agosto 22, 1825, EO VI núm. 196

Al escribir al mismo Touche, es notoria la frustración de Eugenio al intentar sobrellevar su enfoque “no convencional”:

Estoy verdaderamente afligido, mi muy querido P. Touche, que interpretéis tan mal lo que creo deber decir en mi alma y en mi conciencia para el mayor bien de la Sociedad en general, y de los individuos en particular.
Cada vez que he tenido que hacerle alguna observación, habéis quedado turbado; sin embargo os podía citar veinte cartas en las que me suplicábais os dijera francamente mi modo de pensar sin temor a molestaros; me lo pedíais como una señal de amistad, como una prueba de aprecio para vuestra persona, etc. ¿Cómo hacer pues?
Por un lado, el deber al cual estoy animado por vuestras propias palabras, por otro el temor de disgustaros y de enturbiar vuestra alma. ¡Santa sencillez, sed siempre nuestro distintivo!

Carta a Jean Joseph Touche, Septiembre 11, 1825, EO VI núm. 197

 

“Un líder es un negociador con esperanza.”   Napoleón Bonaparte

Deja un comentario

EL LÍDER DE UNA COMUNIDAD CONOCE, SIGUE Y MUESTRA EL CAMINO

Hacia finales de 1825 los Oblatos consistían de 22 miembros profesos (15 sacerdotes y 7 escolásticos) y había comunidades en Aix en Provence, Notre Dame du Laus, Marsella y Nimes. Una misión en expansión requería personal suficiente para apoyarla y aquí comenzamos a ver las dificultades que Eugenio enfrentaba. No era sólo cubrir los puestos con Oblatos, sino equilibrar las necesidades de cada comunidad y misión con personal que fuera capaz de asegurarlo. Los hombres eran jóvenes y necesitaban guía y capacitación– por ello la importancia del papel del superior local.

Hippolyte Guibert, recién ordenado al sacerdocio a los 23 años, formaba parte de la comunidad de Nimes. En relación a ello, Eugenio le escribe a Pierre Mie, el superior:

Muy querido P. Mie: es una especie de pena que en el momento en que nos felicitamos de la promoción de nuestro querido P. Guibert al sublime sacerdocio de Jesucristo y cuando os prometíais probablemente sacar provecho de su celo y su buena voluntad, me veo forzado a anunciaros, que según todas las apariencias, me veré obligado a quitároslo. Quedaréis apenados, él sufrirá sin duda todavía más, porque si lo quito de Nimes, será para nombrarlo superior de Ntra. Sra. de Laus.

Al dar el motivo de este inesperado cambio de planes, vemos un atisbo de la muy humana situación en Laus, descrita con un toque de humor y exageración provenzal, aunque imperfecta al fin:

Desde que habéis dejado ese santuario, no hay orden ni por consiguiente regularidad. El P. Marcou se ha dejado convencer que estaba muy enfermo; ha ido a Veynes para cuidar su salud, se ha logrado porque escribe a uno de nuestros padres que está perfectamente restablecido; pero demasiado fiel a las recetas de las buenas mujeres que le han dado al marchar, emplea su tiempo y el de los demás en hacer esos remedios. El P. Touche, no siendo retenido por nadie, pasa su vida por los grandes caminos, declamando por todas partes unos sermones de los cuales nadie se preocupa; va constantemente a Gap, y vuelve, olvidando únicamente el asunto que tenía que tratar. De economía nada, nada de inteligencia para los intereses de la casa. Ha dejado estropear en los toneles las cosechas de dos años y no ha sacado ni un centavo de lo que nos corresponde como servicio de sacerdotes auxiliares, ayudas urgentes para las necesidades de veinte bocas jóvenes que devoran en Aix lo verde y lo seco. [ed. se refiere a los jóvenes en formación a convertirse en Oblatos].
En resumen, es indispensable y apremiante poner orden en todo eso…
queda el P. Guibert, que a pesar de su juventud, tiene mucho aplomo e impone por su firme aspecto. Le gusta el orden, entiende de economía, gustará infaliblemente a Mons. el Obispo de Gap. Siento la falta que hará en Nimes…
Espero vuestra respuesta y vuestras observaciones, pero os pido consideréis el bien general, independientemente de toda consideración personal.

Carta a Pierre Mie, Agosto 22, 1825, EO VI núm. 196

 

“Un líder es quien conoce el camino, anda el camino y muestra el camino.”     John C. Maxwell

Deja un comentario

LA PRÁCTICA DE LA PAZ Y LA RECONCILIACIÓN

En todas las familias hay momentos de tensión, malos entendidos y palabras fuertes. La familia Oblata no estaba exenta de ello. Eugenio había recibido un reporte del recién ordenado Hippolyte Guibert, por haber pasado comentarios a otra persona acerca de uno de los miembros de la comunidad. Por el bienestar de la comunidad, Eugenio se vio forzado a intervenir.

¿Es cierto mi querido P. Guibert, que hayas tenido la inconcebible imprudencia, que hayas faltado a la caridad hasta el punto de denigrar al P. Honorat, ante el P. Jeancard diciéndole 1. que el P. Honorat no está considerado en el seminario de Nimes; 2. que se le considera como un exaltado sin medida y sin saber; 3. que el P. Mye, que felizmente le conoce bien, está prevenido contra él y lo para; 4. que el P. Mye ha estado obligado a imponerle silencio reprochándole ser tozudo, que sostiene obstinadamente una proposición falsa sobre los sacramentos?
Si no eres culpable de esa falta o si quieres atenuarla, dónelo a vuelta de correo, porque no podrías creer cuanto todo eso me aflige. No he pronunciado ningún juicio; al contrario, mi primera palabra ha sido que no es verdad que hubieses hablado así en términos tan ultrajantes que incitaban a confirmar a aquel a quien se lo decías en unas prevenciones injustas, pero, como excusándote en mi pensamiento agravo más la culpa de aquel que lo ha repetido como viniendo de tí, necesito conocer para no ser injusto hacia nadie y dar a cada uno la parte de culpa que tenga verdaderamente que reprocharse.
No añado ninguna reflexión para no exponerme a dar un golpe en el vacío. Te abrazo y espero tu respuesta con tanta impaciencia como ansiedad. Adiós.

Carta a Hippolyte Guibert, Agosto 22, 1825, EO VI núm. 195

El Padre Guibert respondió con humildad: “Recibí su carta en la cual me solicita apresurar mi respuesta. Lo hago de inmediato para no añadir una segunda falta a la primera. El Padre Jeancard sólo repitió mis comentarios, aunque en palabras más enérgicas… Pido el perdón de Dios por el pecado que he cometido y el de usted, mi querido Padre, por el dolor que le he causado y estoy dispuesto a pedir perdón al Padre Honorat, a quien ofendí y recibir cualquier otro castigo que desee usted imponerme” PAGUELLE DE FOLLENAY, I, 146-147.

 

“La práctica de la paz y la reconciliación es una de las acciones humanas de mayor vitalidad y más artísticas.”     Nhat Hanh

Deja un comentario

APEGO A LA FAMILIA

Habiendo rechazado la invitación de su madre para pasar algunos días con ella, Eugenio le invita a ir a la casa del Obispo en Marsella y estar algunos días con él.

No tardes en venir a confortarme en esta pequeña decepción, con una larga visita en Marsella. Añoro pasar algo de tiempo contigo. No tardes demasiado, pues es posible que me vea forzado a partir. De ir a Roma, no sería más allá de la mitad de Septiembre, e iré a Nimes por algunos días antes de ello.

Carta a su madre, Agosto 16, 1825, Archivos Generales Roma, AGR MJ I-1

En ocasiones escuchamos que Eugenio exigía a los Oblatos el desapego de sus familias, cuando él mismo permanecía apegado a la propia. Ciertamente permanecía cercano a su madre y hermana, lo que parece ser una incongruencia. Sin embargo, al ver el panorama completo, no hay duda de la jerarquía en sus relaciones: Dios estuvo siempre en primer lugar, luego su familia Oblata, después la gente a quien servía en su ministerio y detrás su familia de sangre.

Lo que Eugenio condenaba era el excesivo apego a la familia. A través de su vida, encontramos numerosos ejemplos de cómo permitía a los Oblatos estar con sus familias en tiempos de necesidad; de la Congregación apoyando a algunas de esas familias en épocas de dificultades materiales, e incluso permitir que los Oblatos trabajaran fuera de la misión de la Congregación para ayudar a sus padres económicamente mientras se encontraban en serios apuros.

Recuerda este principio en el Prefacio de nuestra Regla de Vida:

Deben renovarse sin cesar en el espíritu de su vocación, vivir en estado habitual de abnegación, y con el empeño constante de alcanzar la perfección. Deben trabajar sin descanso por hacerse humildes, mansos, obedientes, amantes de la pobreza, penitentes y mortificados, despegados del mundo y de la familia, abrasados de celo, dispuestos a sacrificar bienes, talentos, descanso, la propia persona y vida por amor de Jesucristo, servicio de la Iglesia y santificación de sus hermanos;

Y también en las Reglas de 1853:

Deberá desprender su corazón de todo afecto desordenado a las cosas de la tierra y del apego exagerado a los parientes y a la tierra natal…”

 

“Quien ha de estar sereno y puro sólo necesita una cosa, el desapego.”     Meister Eckhart

Deja un comentario

LA FAMILIA COMO EL REGALO DE DIOS PARA TI

La familia era importante para Eugenio. Vimos algo acerca del papel que tenía en la familia de su hermana, Eugenie de Boisgelin, y en especial cómo acompañó la enfermedad y muerte de su sobrina, Caroline. Ahora, de vuelta en Marsella, cansado física y emocionalmente debido a ello, su madre le había invitado a pasar algunos días con ella en la casa de su prima Roze Joannis, en Grans.

Mi querida madre, hubiera querido aceptar tu invitación y pasar una semana contigo en Grans. Habría sido una gran alegría para mí, pero todo fue muy pronto y de igual forma habría de partir, de prisa. Después del tiempo que me he encontrado ausente, necesito dedicar tiempo a lo que ha sucedido y no comprendo cómo es que he estado distraído hasta este momento. Es por ello que debo dejar este proyecto, por placentero que hubiera sido.

Carta a su madre, Agosto 16, 1825, Archivos Generales Roma, AGR MJ I-1

El amor que profesaba a su familia era de la fuente del amor que mostraba en su ministerio y a las personas con quienes trabajaba, y por los Oblatos en especial. El único modelo que tenía para la congregación Oblata era el de una familia centrada en Dios – que era el padre.

 

“No escoges a tu familia. Ellos son el regalo de Dios para ti, al igual que tú lo eres para ellos.”    Desmond Tutu

Deja un comentario

¡SANTOS SACERDOTES, HE AHÍ NUESTRA RIQUEZA!

Después de la ordenación sacerdotal de Hippolyte Guibert, Eugenio le escribió a Jean Baptiste Honorat, a quien no le fue posible estar presente en la celebración de la familia Oblata.

Dios sabe con qué alegría y qué indecible consuelo he pronunciado el “scio et testificor”. Habéis sido representados en esa ordenación, que se puede llamar de familia, porque todos los sacerdotes que formaban el “presbiterio” y que han impuesto las manos al elegido eran de la Sociedad. ¡Que Dios bendiga a nuestra familia!
Me parece que pidiéndole hombre como el que acaba de ser promovido al sacerdocio, hemos pedido todo cuanto nos hace falta. ¡Santos sacerdotes, he ahí nuestra riqueza!

Carta a Jean Baptiste Honorat, Agosto 18, 1825, EO VI núm. 194

 

Un cortador de mármol, con cincel y martillo, se encontraba convirtiendo la piedra en una estatua. Un predicador que le miraba, dijo: “Desearía poder martillar esos cambios en los corazones de piedra.” El artesano le contestó: “Tal vez podría, si trabajara como yo, de rodillas.” – A. T. Pierson

Deja un comentario

LE CONOZCO Y DOY TESTIMONIO DE SU VALÍA

Un momento de gran alegría para Eugenio: presentar a uno de sus Oblatos para la ordenación al sacerdocio. Hippolyte Guibert había concluido sus estudios y se encontraba listo para ser misionero. Tenía 22 años y se requería una dispensa pontificia para ser ordenado.

Voy a So que más apremia, que es decirte que nuestro Santo Padre el Papa, habiendo concedido la dispensa de edad que le había pedido para tí, y Mons. el Arzobispo de Aix, habiéndome mandado la dimisoria para que puedas ser ordenado sacerdote por Mons. el Obispo de Marsella, te queda prepararte para la orden del sacerdocio que recibirás, con la plenitud de los dones de Dios, el domingo 14 de agosto en la capilla del Obispado. Te dejo la elección del lugar del retiro.

Como padre de la familia religiosa Oblata, sentimos algo del orgullo paterno de Eugenio, al prepararse a presentar a Guibert para la ordenación, con las palabras: “Le conozco y doy testimonio de su valía.”

Adiós querido. ¡Ah!, cómo espero el momento de presentarte a la Iglesia para que seas sacerdote! ¡Con qué alegría responderé el “scio et testifico”! Lloro de alegría

Carta a Hippolyte Guibert, Agosto 3, 1825, EO VI núm. 192

Guibert fue una de las mayores figuras en nuestra historia Oblata. Pueden leer más acerca de él en: “Guibert, Cardinal Joseph Hippolyte” en el Diccionario Histórico Oblato

 

“Mi padre me dio el mayor regalo que alguien puede dar, creyó en mí.”    Jim Valvano

Deja un comentario