Archive for agosto, 2013

CUIDANDO DE LA NUEVA PLANTA

Muy poco después de su llegada, Eugenio escribió a los Oblatos de la nueva comunidad en Nimes, una carta llena de consejos. Parece como si se tratara de un padre preocupado que mira a su hijo dar los primeros pasos. Estos extractos nos dan una idea de la relación entre Eugenio y sus Oblatos.

Debería, mis queridos amigos, contestar a cada uno en particular, pero el espíritu de pobreza se opone. Recibiréis pues en la misma hoja la expresión de los sentimientos que alimento en mi corazón para unos hermanos tales como vosotros.
Me he enterado con mucho consuelo de vuestra llegada a Nimes. Los comienzos me hacen vaticinar para ese establecimiento reciente. Fuertes de nuestras buenas intenciones, hay que ganar ante todo la estima y el afecto de aquellos que pueden secundar y proteger nuestro celo…
Sería bueno preparar una carta cuanto antes para Mons. el Obispo, que el P. Mye escribiría en nombre de todos, para decirle que habiendo sido llamados por orden suya a su diócesis, vuestro primer cuidado es el de colocaros bajo su protección y pedirle su bendición; arreglaréis unas frases bien hechas para darle a conocer vuestra abnegación y vuestra obediencia…
Recomiendo a nuestro excelente P. Honorat mucha moderación. Cada día debe hacer al final de la oración, algunas reflexiones a este propósito. La menor imprudencia haría mucho daño en esos comienzos, tanto más que el obispo no teme nada como eso.
…He aquí que el querido P. Guibert, desearía encontrar unos libros, cuando no tiene todavía ni cama ni puchero. Le reconozco en eso.

Carta a los Padres Mie, Honorat y Hno. Guibert, Junio 2, 1825, EO VI núm.180

 

‘Es más fácil para un padre tener hijos que para los hijos tener un verdadero padre.”    Papa Juan XXIII

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EL TESTIMONIO PERSONAL COMO FUENTE DE VOCACIONES

Mientras esperaban encontrar una casa permanente, los tres Oblatos vivían en el seminario.

… Sentid la ventaja de estar alojados en el seminario mientras se encuentra un local conveniente. Quién sabe si Dios no sacará alguna vocación entre tantos jóvenes alumnos que pueden concebir alguna estima para nosotros viendo de cerca a aquellos que colocaríamos junto a ellos.

Carta a Henri Tempier, Abril 7, 1825, EO VI núm. 176

En cuanto estuvieron establecidos en el seminario, Eugenio escribió a la nueva comunidad:

Sin aparentarlo sed amables para los seminaristas. El P. Mye debe tener cuidado en no abordar las cosas de frente, pero todo mi deseo como mi esperanza es que algunos de esos jóvenes, conmovidos por vuestros buenos ejemplos, por vuestra regularidad y por la sublimidad del ministerio al cual os habéis consagrado, serán atraídos y quieran formar en nuestras filas.

Carta a los Padres Mie, Honorat y Hno. Guibert, Junio 2, 1825, EO VI núm.180

Yvon Beaudoin nos relata la historia de nuestro cuarto establecimiento:

el P. Pedro Nolasco Mie, superior, el P. Juan Bautista Honorat y el diácono José Hipólito Guibert, que salieron ya el 16 de mayo pero no quedaron en Nîmes más que unos meses. Compartían con los profesores y los alumnos del seminario el refectorio y la capilla, y con ellos pasaban los recreos. Este trato cotidiano podía dar la esperanza de obtener vocaciones, y más teniendo en cuenta que los tres oblatos pasaban por ser hábiles reclutadores. Mons. de Chaffoy no se dejó pillar en la trampa y precisó en el decreto de erección de la casa que “dentro de tres años” permitiría “a los diocesanos asociarse a los trabajos de las misiones” (decreto de 25-4-1825). Antes del término de esa prohibición la comunidad fue a habitar en una nueva casa comprada en la primavera de 1827 y situada en medio del barrio protestante.  “Nîmes, Casa Oblata de 1825 a 1830” Diccionario Histórico Oblato, Volumen 1.

 

“¿Alguna vez has pensado que la esencia de dar testimonio es pura honestidad? Eres sal, lo sientas o no. No te dicen que actúes como sal, sino ser lo que eres. Eres una luz. Dios ha hecho algo en tu vida. No trates de brillar. Deja que la luz que Dios colocó ahí brille. No se necesita nada más que honestidad”    John White

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AL PRIMER GOLPE DE VISTA CAPTÓ LO QUE SOMOS Y LO QUE QUEREMOS

El aumento en las vocaciones hizo posible que Eugenio explorara la posibilidad de establecer el cuarto centro de misión de los Oblatos. Su intento en Niza no había tenido éxito, por lo que respondió a la invitación del Obispo de Nimes.

Fui a ver a Monseñor para decirle lo que pienso. Entra perfectamente en mis ideas y me manifiesta la mejor voluntad. Está de acuerdo en que el establecimiento tal como se lo había concebido para Alais, no era realizable y habríais quedado sorprendido al ver cómo, del primer golpe de vista, captó lo, que somos y lo que queremos.
No le disimulé que no teniendo sino el mayor deseo de trabajar conforme a nuestra vocación, nuestra ambición era la de extender y propagar la obra que el Señor nos había confiado, así que no temía confesarle que estaría muy satisfecho de poder establecer una colonia junto a él, en su ciudad episcopal, que era el lugar que nos convenía porque siendo los ayudantes de campo del obispo, hacía falta que estuviésemos habitualmente a su alcance para recibir sus órdenes, etc.
Entré en algunos detalles sobre nuestro espíritu y nuestro modo de vivir etc. Le gustó mucho todo lo que le dije y me manifestó del modo más sincero que tenía que ocuparse de ese asunto.

Carta a Henri Tempier, Abril 7, 1825, EO VI núm. 176

El Obispo comprendió la vocación y el espíritu de los Misioneros, invitándoles a trabajar en Nimes. Eugenio usa la expresión “ayudantes de campo” con el Obispo. Se refiere a personas que están al servicio de alguien importante y dispuestos a ayudarle en lo necesario. En pocas semanas se encontraban ya en la diócesis y su tarea misionera de los próximos cinco años consistiría en la predicación de misiones, retiros, ministerio con los presos y establecer una capilla pública, como centro permanente de misión.

Puesto que Nimes estaba fuera de Provenza, el grupo de misioneros para los más abandonados cambió su nombre de “Misioneros de Provenza” a “Oblatos de San Carlos” – en honor del gran misionero pastoral San Carlos Borromeo, que era también el patrón de la familia de Mazenod. El nombre no prosperó y a los pocos meses adoptamos el definitivo de Oblatos de María Inmaculada

 

“El llamado de Cristo es salvar a los que están perdidos, no a los presuntuosos; Él no vino a llamar a los burlones sino a los pecadores a arrepentirse; no a construir y adecuar capillas confortables, Iglesias y catedrales en casa en las cuales arrullar a los profesores cristianos por medio de ensayos inteligentes, oraciones estereotipadas y muestras artísticas musicales, sino a rescatar a los hombres de las garras del demonio y de las mismas fauces del Infierno. Esto puede lograrse sólo a través de una devoción ardiente, ilimitada y no convencional, en el poder del Espíritu Santo, al Señor Jesucristo.”     C. T. Studd

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NO CREO QUE ESTE MINISTERIO PARROQUIAL SEA LA VOCACIÓN DE NUESTROS MISIONEROS

Se había invitado a Eugenio y los Misioneros a establecerse en Alais, en la Diócesis de Nimes. Al viajar para ver la situación, le reporta a Henri Tempier:

… Mientras tanto, os ofrecen alojaros en una casita con alquiler a cargo de la fábrica de la parroquia, para servir de vicario al párroco y el domingo ir a dos o tres lugares a tres leguas de Alais para celebrar la misa en diferentes parroquias vacantes. No creo que sea esa la vocación de nuestros misioneros. Por eso estoy, muy decidido a no aceptar los ofrecimientos que nos sean hechos. Sin embargo vamos a ponernos en camino para Alais para no tener el aspecto de actuar desconsideradamente y sin conocimiento de causa.
Todo sin embargo no está perdido y Dios que conoce nuestros buenos deseos y la pureza de nuestros puntos de vista, proveerá sin duda a su obra.

Carta a Henri Tempier, Abril 7, 1825, EO VI núm. 176

En el proceso de discernimiento, debía estar abierto a todos los aspectos de la situación, para tratar de comprender la voluntad de Dios en ese momento. Lo que Eugenio tenía claro, sin embargo, era que los Oblatos en Francia no aceptaron el ministerio parroquial – su misión era trabajar con aquellos a quienes no llegaba la estructura parroquial local.

 

“El método más seguro de llegar a conocer los propósitos eternos de Dios acerca de nosotros es encontrarnos usando adecuadamente el momento actual. La voluntad de Dios no nos llega toda de una vez, sino en fragmentos. Nuestra tarea es juntarlos y vivirla en una vocación ordenada.”    Frederick W. Faber

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CELEBRAR SIEMPRE LA ALEGRÍA DE LA PASCUA CON LA COMUNIDAD

El punto crucial en la vida de Eugenio fue su experiencia del amor de Dios por él en la Cruz. Su experiencia del Viernes Santo fue la puerta que se abrió para dar la bienvenida al Cristo Resucitado en la Pascua. Debido a la importancia de la Pascua, insistía en que los Misioneros siempre la pasaran juntos y que organizaran sus compromisos pastorales para ello. En su carta a los Oblatos en la misión parroquial en Puyloubier, les subraya:

Es mejor hacer la comunión el jueves santo y plantar la cruz el viernes Santo, marchar luego el sábado Santo para encontrarse con vuestros hermanos el santo día de la Pascua.

Carta a Pierre Mie, Marzo 16, 1825, EO VI núm. 174

Dos años antes, Eugenio había escrito desde París para compartir su tristeza por no estar en la comunidad para la Pascua:

Tengo el corazón oprimido, mi querido Courtès, al salir de la Iglesia en la que acabo de ofrecer el santo sacrificio… lejos de vosotros, de quienes no he estado nunca separado en este memorable día. Sí, es la primera vez, desde que nos hemos reunido, que no he celebrado la Pascua con mis hermanos.

Carta a Hippolyte Courtès, Marzo 27, 1823, EO VI núm. 98

Varios años después, continúa pensando igual sobre la importancia de celebrar la Pascua como una comunidad:

no hubiera creído tener que ir a buscarte en misión durante la semana santa. Si me hubieras consultado te hubiera apartado de emprender una misión al comienzo de esa semana. Será la primera vez que nos ocurra esto y prepárate para que sea la última. Primeramente, porque es costumbre permanente que celebremos la Pascua en nuestras comunidades, y que se debe volver de todas partes para encontrarse reunidos durante los días de recogimiento que preceden la gran solemnidad que las corona.

Carta a Bruno Guigues, Marzo 14, 1837, EO IX núm. 609

 

“Lleva a casa contigo la alegría de la Pascua y haz que la casa brille con más amor desinteresado, un servicio más sentido; llévala a tu trabajo y haz todo en el nombre del Señor Jesús; llévala en tu corazón y déjalo elevarse de nuevo en las alas de la Pascua a una vida mejor, más alegre y completa; llévala junto a las tumbas de los seres queridos y repite ahí las dos palabras “¡Jesús vive!” y encuentra en ellas el secreto de esperar en calma, la esperanza de la reunión eterna.” John Ellerton

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CORRECCIÓN FRATERNA – RECIBIR EL SERVICIO DEL MINISTERIO

Vemos antes cómo el nuevo sacerdote, Bernard Vachon, fue reprendido por su superior en Aix y estaba molesto por ello. La carta de Eugenio le sigue asegurando en forma paternal, que ningún daño personal fue intencional ni hecho.

Al primero que he reprendido en ese asunto ha sido al superior mismo que os había soltado demasiado pronto a un ministerio que no se aprende por inspiración. Debería saber que un confesor novel puede equivocarse y ser engañado. Por eso debería, después de haber dado de viva voz algunos consejos que no se encuentran en los libros, exigir que le consultaseis con frecuencia sobre los casos que encontraríais, y sobre el método que teníais que seguir.
Todos hemos pasado por ahí mi querido amigo. Parece que habéis creído saber lo suficiente para andar sin guía, por eso os habéis equivocado; eso es lo que parece positivo. Pero no es un crimen de lo que se os acusa, ¿por qué pues inquietaros? ¿Por qué quejaros? No contaba escribiros a ese propósito sino que me proponía en mi primer viaje hablar con Vd. francamente y con toda amistad, para rectificar lo que hubiese encontrado de defectuoso en vuestras ideas y aprobar lo que hubiera de bueno.

Amablemente le recuerda a Vachon que el objetivo de la corrección fraterna es siempre por el bien de la persona, la eficacia de su ministerio y la gloria de Dios:

Quede pues vuestro corazón en paz y esté bien convencido que no se tiene que notar, sea cuando se alabe, sea cuando se censure a alguien entre nosotros sino que se busca el mayor bien del sujeto, el honor del santo ministerio y la gloria de Dios.

Carta a Bernard Vachon, Febrero 28, 1825, EO VI núm.172

 

“Tal vez el Espíritu de Dios nos dice a muchos hoy en día, “Quiero servir como ministro a través de ti. Pero antes de hacerlo, debo servir como tu ministro.” No desprecies la experiencia educativa de calmar tu torrente. No te des por vencido… Deja que la paciencia realice su trabajo perfecto, que puedas madurar y crecer. Él desea hacerte justo como a Su Hijo.” Howard G. Hendricks

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AMAR LO DESAGRADABLE – LA CORRECCIÓN FRATERNA Y EL PERDÓN

Uno de los retos de vivir juntos en comunidad es llevarse bien con las diferentes personalidades de los demás. Uno de los ejes del éxito al vivir en comunidad es la habilidad para ser honestos unos con otros – en particular cuando nuestros errores ocasionan tensión. Eugenio siempre habla de esta cualidad como “corrección fraterna”.

El joven Bernard Vachon, se había molestado al ser corregido en sus primeros meses de ministerio.

Sería una gran imperfección, querido amigo, tomar en forma equivocada que alguien te haya prevenido acerca de los errores que pudieras haber cometido al principio de tu ministerio, y una verdadera injusticia estar resentido con quienes me hubieran informado de ellos. En ambas partes hemos realizado una tarea indispensable y me parece que lejos de expresar alguna queja, debieras alegrarte de esta supervisión tan fraternal, que asegura tu progreso y te evita el error de la ilusión.
Sabes bien de nuestras Reglas; y a este respecto son eminentemente sabias; nunca nos apartemos de ellas.

Carta a Bernard Vachon, Febrero 28, 1825, EO VI núm.172

Hoy en día en nuestra Regla de Vida Oblata, encontramos bajo el título “Participación Fraterna:”

Nuestras comunidades se distinguen por un espíritu de sencillez y alegría. Compartiendo mutuamente lo que somos y lo que tenemos, hallaremos acogida y apoyo. Cada cual pondrá al servicio de todos, sus dones de amistad y los talentos recibidos de Dios. Con la humildad y la fuerza de la caridad, expresaremos nuestra responsabilidad para con los demás en la corrección fraterna y en el perdón.” CC&RR, Constitución 39

 

“En ocasiones necesitamos, algunos de nosotros la mayor parte de las veces, la caridad de otros, que siendo el Amor Mismo en ellos, ama lo desagradable. Pero ello, aunque una clase de amor que necesitamos, no es la clase que queremos. Deseamos ser amados por nuestra inteligencia, belleza, generosidad, justicia, utilidad. La primera pista de que alguien nos ofrece el mayor amor es un terrible impacto.” C.S. Lewis

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UN RECORDATORIO CONSTANTE DE NUESTRA MORTALIDAD

En cada casa de la Sociedad, para inspirar a los sujetos que la habitan, algunos buenos pensamientos sobre la muerte, se tendrá siempre en reserva un crucifijo que será colocado en un lugar visible de alguna sala común de la casa. Es ese crucifijo que será colocado entre las manos del difunto para ser en terrado en la tumba con él.

Carta a Hippolyte Courtès, Febrero 22, 1825, EO VI núm.171

“Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás…” Liturgia del Miércoles de Ceniza

 

“Si puedo lograr que un hombre piense seriamente en la muerte por cinco minutos, puedo lograr que se salve.” Dwight L Moody

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REZANDO JUNTOS LA LITURGIA DE LAS HORAS

Durante los primeros meses de 1825 encontramos a Eugenio y los Oblatos preocupados con la revisión de la Regla de Vida que habían escrito siete años antes. Su experiencia de vida les había llevado a hacer algunos cambios en el texto, que deseaban aprobara la Iglesia oficialmente. Lo encontramos reflejado en las cartas de Eugenio. Hoy nos comenta cómo todo el grupo debe rezar juntos la Liturgia de las Horas:

El Oficio ha de decirse con gran recogimiento, sin ser cantado ni entonado, sino serenamente y cuidando de observar las pausas.

Carta a Hippolyte Courtès, Febrero 10, 1825, EO VI núm.169

En la Regla quedó expresado:

Art. 2. El Oficio será recitado con gran recogimiento espiritual a coro, sin cantar ni entonar, pero sin prisa, con solemnidad, con observancia exacta de las pausas.

Regla de 1825, Parte Uno, Capítulo Tres, §6 Oficio Divino.

Siempre insistió en la importancia de recitar el Oficio en común:

No es posible que alguien haya olvidado la importancia que se da en nuestros Institutos al Oficio divino en común… Por eso se recomienda a todas las comunidades que pongan tal interés en cumplir ese deber conforme al espíritu que nos caracteriza que, si por la ausencia de muchos miembros, sólo hubiera en la Comunidad dos personas del Instituto, éstas deberán reunirse en coro a horas determinadas para recitar juntas el oficio (…)

Acta de Visita a Notre Dame de l’Osier, Julio 16, 1835, Textos Selectos núm. 269

 

“Usa la oración vocal…muy lentamente, tratando de comprender el significado de la que está cargada y recuerda que…sólo eres una unidad en el Coro de la Iglesia, para que los demás compensen las fallas que no puedes evitar.” Evelyn Underhill

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EL ENTUSIASMO MISIONERO TIENE DOS MANOS

¡La joven comunidad crecía, al igual que sus gastos! En particular, todos los candidatos que se unían a los Misioneros no aportaban ingresos a la comunidad durante sus años de formación, lo que era una preocupación constante para Eugenio y Henri Tempier.

Escribiendo a la comunidad en Laus, Eugenio les amonesta por su falta de organización financiera y los conmina a economizar para poder mantener a los formandos.

La cuenta que me das del estado de cosas de Ntra. Sra. del Laus, no me sorprende, pero me disgusta porque demuestra que se habían descuidado las finanzas.
Se debería haber pensado que tenemos un noviciado lleno de buenas gentes pero que no tienen una perra, y que hay que alimentarlos y vestirlos sin embargo.
Te recomiendo pues la mayor economía y un gran espíritu de orden.

Carta a Jacques Marcou, Enero 29, 1825, EO VI núm. 167

La situación persiste actualmente en la Congregación, debido a la disminución en los ingresos en todo el mundo y el incremento en los gastos para la formación de los futuros Misioneros Oblatos. Continúa la necesidad de economizar, no sólo por el ideal de la sencillez, sino por la practicidad de compartir:

Dado que la Congregación es misionera por naturaleza, los bienes temporales del Instituto están, ante todo, al servicio de la misión.” CC&RR, Constitución 150

 

“Dios nos ha dado dos manos — una para recibir y la otra para dar. No somos cisternas hechas para almacenar, sino canales para dar.”     Billy Graham

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