Archivo por meses: marzo 2013

EL CONSTANTE RECORDATORIO: SER PARA HACER

Al encontrarse lejos de su comunidad, Eugenio les recuerda del centro de nuestra vocación Oblata: la misión de invitar a otros a compartir lo que vivimos y experimentar una comunidad misionera: SER para HACER!

Amaos unos a otros; que todos contribuyan al mantenimiento del buen orden y de la disciplina con la fidelidad a la Regla, la obediencia, la abnegación y la humildad.
La Iglesia espera de vosotros todos una poderosa ayuda en su angustia; pero convencéos bien que no seréis buenos para algo, si no avanzáis en la práctica de las virtudes religiosas.

Carta a Hippolyte Courtès, Febrero 22, 1823, EO VI núm. 93

Nuestra misión es proclamar el Reino de Dios y buscarlo sobre todo (cf. Mt 6, 33). Cumplimos esta misión en comunidad, que es un signo de que, en Cristo, Dios lo es todo para nosotros. Juntos aguardamos la venida del Señor en la plenitud de su justicia, para que «Dios sea todo en todos» (1 Cor 15, 28).

Creciendo en la fe, la esperanza y el amor, nos comprometemos a ser levadura de las Bienaventuranzas en el corazón del mundo.

CC&RR, Constitución 11

 

“Es posible predicar un mejor sermón a través de tu vida que con tus palabras.” Oliver Goldsmith

COMUNIDAD A LA DISTANCIA

Al vivir en Aix en Provence y realizar el ministerio en grupos dentro del área, era fácil vivir en comunidad y beneficiarse de ello. Ahora todo iba a cambiar para Eugenio en su nuevo ministerio al lado de su tío, el Obispo de Marsella. No siempre era posible vivir físicamente en una comunidad Oblata – esto se convertiría en el patrón para muchos de los Oblatos al ser misioneros en áreas remotas fuera de Francia. Aunque no reunidos físicamente, su corazón se encontraba en la comunidad y vivía en comunión con los miembros del grupo.

En esta carta expresa este sentimiento desde París, donde se encuentra sumergido en las tediosas preparaciones oficiales para la ordenación episcopal de su tío y la tarea administrativa de empezar el establecimiento de la estructura de la diócesis. Necesita estar en comunión con la comunidad en Aix, a pesar de la distancia que les separa.

Escribidme exactamente… En el alejamiento en que estoy de todos vosotros, consideradme como un desterrado que suspira sin cesar por el centro de sus afectos y que no puede rechazar ni un instante su aburrimiento si no es trasladándome en medio de vosotros.

Carta a Hippolyte Courtès, Febrero 22, 1823, EO VI núm. 93

Actualmente:

Unidos por la obediencia y la caridad, todos, sacerdotes y Hermanos, somos solidarios en nuestra vida y actividad misionera, aun cuando, dispersados para el servicio del Evangelio, no podamos disfrutar más que en breves intervalos de las ventajas de la vida común.

CC&RR, Constitución 38

 

“Pues cuando dos personas que sin ser amigos se encuentran cerca uno de otro, no se trata de un encuentro y cuando los amigos se encuentran lejos, no están separados.”   Simone Weil

EL PAPA: UN PADRE QUE TIENE LOS RASGOS DE CRISTO Y UN CORAZÓN SEMEJANTE AL DE ÉL

Elegido de lo Alto para representar en toda la tierra al Soberano Pastor de las almas, ve a la Iglesia militante obligada a sufrir sin cesar terribles ataques y a sostener rudos combates. Experimenta todas las angustias de la esposa de Jesucristo. Su corazón es herido por todos los golpes dirigidos contra ella y desgarrado por todas las heridas que recibe. Su cabeza lleva la corona de espinas del divino Salvador bajo la tiara del Pontífice-Rey. Así, como Jesucristo desde lo alto de la cruz, su vicario desde la altura del trono del Príncipe de los Apóstoles, lanza al mundo un grito potente.

Pastoral del Obispo Eugenio de Mazenod, el 12 de junio 1847, EO I, t. 3, p. 197

LA COMUNIDAD COMO LUGAR DE DESCANSO Y RECARGA DE ENERGÍA

En medio de todas las visitas burocráticas y de negocios en París relacionadas con el nombramiento de Fortuné como Obispo de Marsella, el corazón de Eugenio estaba enfocado en la comunidad de los Misioneros de Provenza. Añoraba las ocasiones en la comunidad donde descansaba después de las semanas de trabajo exhaustivo en los pueblos predicando las misiones.

Qué felices son nuestros novicios en vivir en su apacible retiro. Envidio su suerte y es con mucha dificultad que me resigno al que me está reservado. Por eso ofrezco a Dios mi posición como la más dura penitencia.
Toda mi dicha después del trabajo de nuestras misiones es la de llegar a gustar un poco de descanso en el seno de la familia, en la que todo me edifica, todo me encanta…

Carta a Hippolyte Courtès, Febrero 22, 1823, EO VI núm. 93

Para el éxito del ministerio, era esencial para él la vida comunitaria y un cálido espíritu de familia, enriqueciéndose y creciendo mutuamente.

[Muchas de las publicaciones anteriores se refieren a la comunidad y su importancia para Eugenio – se puede utilizar el título “comunidad” en el buscador al inicio del portal para encontrar algunas de ellas]

 

“El amor empieza en casa y no se trata de cuánto hagamos…sino de cuánto amor pongamos en ello.”     Madre Teresa

INTENTOS POR CONVERTIR A EUGENIO EN OBISPO

Contamos con información detallada de las “Melanges Historiques» de Jeancard de respecto a la visita a la Grande Aumonerie [ed. en París, dirigió la sección Religiosa de la casa real y se encargó de los nombramientos de los Obispos franceses). El Cardinal de Croy, el Grand Almoner, se sorprendió al ver al antiguo Canónigo lleno de vida y vigor, pues esperaba todo lo contrario. Después de ensalzar al sucesor de San Lázaro por su “vejez jovial”, Su Eminencia añadió: “De no considerar el peso de sus años, no habríamos autorizado la permanencia de su sobrino con usted; él también habría de ser llamado a ocupar una sede episcopal al mismo tiempo que usted. Pero lo que no ha sucedido aún, puede suceder”. “Eso es imposible”, respondió el obispo electo; “mi sobrino es indispensable, requiero que esté a mi lado”.

Expresando su opinión, el Padre de Mazenod no fue menos perentorio al rechazar la propuesta del Cardenal, apoyándose en un motivo adicional – el interés básico de su recién formada Sociedad de las Misiones en Provenza. El Grand Aumonier se rehusó aún a aceptar una negativa y unos días después, intentó de nuevo por segunda ocasión, ofreciendo al Fundador la diócesis de Chalons-sur-Marne. Los motivos para declinar fueron nuevamente los mismos de parte del tío y sobrino, por lo que el Príncipe de Croy desistió por el momento: “Muy bien, Monseigneur; puesto que insiste en mantener a su sobrino con usted, aceptaré, pero recuerde que se trata solamente de un préstamo”.

Leflon Volumen 2, Capítulo 6

La diócesis de Marsella había sido cerrada por la Revolución, quedando bajo la administración del Arzobispo de Aix. Por consiguiente, no había habido un Obispo residente ni estructura diocesana en 21 años. Durante su estancia en París, mientras esperaban completar las formalidades civiles y papales antes de que Fortuné pudiera ser ordenado Obispo, tío y sobrino trabajaron en el establecimiento de la estructura, consultando con la gente sobre los nombramientos para el personal del seminario, el capítulo de la catedral, las finanzas para la restauración del palacio del obispo, etc.

 

Al convertirte en Presidente, existen todas esas cosas, los honores, el saludo con veintiún cañonazos y demás. Hay que recordar que no son para ti. Son para la Presidencia.” Harry S. Truman

RECUERDA QUE DESPUÉS DE DIOS, ERES MI GUÍA Y BRAZO DERECHO

El nombramiento de Fortuné de Mazenod como Obispo de Marsella en enero de 1823, significó que habría de partir a París de inmediato para cumplir con los procesos eclesiásticos y civiles requeridos. Eugenio le acompañó en el viaje, que habría de retenerlos en París por seis meses.

A partir de ese momento, la vida de Eugenio cambiaría radicalmente. En 1817, cuando el nombramiento de Fortuné era una posibilidad, había insistido a Eugenio: “Recuerda que después de Dios, eres mi guía y brazo derecho…” (Carta de Fortuné de Mazenod a Eugenio de Mazenod, octubre 9, 1817, P.R., FB I-2)

En vista de ello, Eugenio no había tenido alternativa, sino aceptar la voluntad de su tío:

Sí, sí, queridísimo tío, yo cargo con toda la responsabilidad …

Carta al Padre Fortuné de Mazenod, en Palermo, Noviembre 17, 1817, O.W. XV núm. 143

Leflon nos da un resumen de lo ocurrido:

El 9 de febrero, el Obispo electo, Fortuné y el Padre de Mazenod partieron a la capital. Era el inicio de una nueva era para ambos. Más allegados entre ellos que nunca, trabajarían en realizar la misma tarea, en una diócesis cuyo desarrollo económico, político, social y religioso se encontraba en completo auge; y según lo previsto por el Fundador, la instalación de su tío en la Sede de Lázaro, aseguraría la base sólida y permanente para la expansión de la Sociedad de los Misioneros de Provenza, que era aún un pequeño grupo poco consolidado.

Leflon Volumen 2, Capítulo Cinco

Ahora que el nombramiento era un hecho, Eugenio se vio forzado a dejar Aix definitivamente y mudarse al lado de su tío en Marsella, añadiendo la responsabilidad de ser Vicario General a la de Superior de los Misioneros. El compartir la responsabilidad entre los Misioneros Oblatos y la Diócesis de Marsella sería el patrón de su vida de amor por la Iglesia en los siguientes 38 años.

Su espíritu continua hoy en día:

Por amor a la Iglesia, los Oblatos cumplen su misión en comunión con los pastores que el Señor ha puesto al frente de su pueblo; aceptan lealmente, con fe esclarecida, la enseñanza y las orientaciones de los sucesores de Pedro y de los Apóstoles.

En las Iglesias locales donde trabajan, coordinan su actividad misionera con la pastoral de conjunto y colaboran fraternalmente con los demás obreros del Evangelio.

CC&RR Constitución 6

 

“ La voluntad de Dios nunca habrá de llevarte adonde Su gracia no te proteja. Para ganar lo que vale la pena tener, puede ser necesario renunciar a todo lo demás.” Bernadette Devlin

LA NOMINACIÓN DE FORTUNÉ DE MAZENOD, UNA GARANTÍA DE PROTECCIÓN PARA LOS MISIONEROS

A partir de su fundación en 1816, los Misioneros de Provenza habían atravesado varias dificultades tanto dentro como fuera de la iglesia. Vimos cómo no hubo ninguna figura de autoridad de quien pudieran recibir protección. El contar con Fortuné como Obispo, les daría una mayor estabilidad, pues tendrían una autoridad eclesiástica que les defendiera. Rey, el biógrafo, describe la reacción de los Misioneros:

Hubo gran júbilo en la comunidad. Estaban inspirados por la misma fe y devoción que habían inspirado al Fundador. Las dificultades les habían mostrado la necesidad de contar con protección contra los opositores poderosos y decididos. Un Obispo en Provenza que estuviera a favor de los Misioneros les facilitaría el encontrar nuevos miembros, afianzar la paz y seguridad y permitiría que el celo apostólico que habitaba en sus corazones rindiera fruto. La gloria de Dios y la salvación de las almas eran los objetivos buscados por todos.

Rey I capítulo IX

«¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro o espada?
Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.»    Romanos 8:35,37

FORTUNÉ DE MAZENOD NOMBRADO OBISPO DE MARSELLA

El 13 de enero de 1823, el tío de Eugenio, de 73 años, Fortuné de Mazenod, fue nombrado Obispo de Marsella. Fue algo que cambiaría la vida de Eugenio. Este nombramiento fue causa de alegría para los Misioneros, como comenta el biógrafo Rey:

El buen canónigo, con el atavío ya puesto, se preparaba para oficiar las Vísperas en la Iglesia de la Misión de Aix, cuando le entregaron un sobre mostrando el sello de la Grande Aumonerie. Sin abrirlo, tranquilamente lo guardó en su bolsillo y salió para iniciar el Divino Oficio. “Ya sabíamos del despacho,” recordó el Obispo Jeancard, “y naturalmente, todos teníamos curiosidad de conocer su contenido, pero fue hasta después de las Vísperas, seguido del sermón del Padre Courtes y la Bendición del Santísimo Sacramento, que el prelado abrió el sello y leyó la noticia oficial de su nombramiento, su llamado definitivo al obispado de Marsella. . . . El Obispo electo mostró una ligera emoción y fue directo al pie del altar sin prestar atención a nuestras felicitaciones; se postró ante el Santísimo Sacramento permaneciendo ahí por algún tiempo. Para él y todos los Misioneros de Provenza, este fue el fin de la peor incertidumbre.

Leflon 2, Capítulo 5

Ver las publicaciones anteriores (Agosto 22 a 29, 2011) respecto al nombramiento inicial de Fortuné en 1817.

 

Si miras Su rostro y dices, “Sí, Señor, cueste lo que cueste,” en ese momento llenará tu Vida con Su presencia y poder.”    Alan Redpath

LA FORMACIÓN A TRAVÉS DE LA ELECCIÓN DE LAS ACCIONES

Hacia fines de 1822 había ya 12 sacerdotes Misioneros dedicados por completo a la predicación de las misiones parroquiales y de la misión permanente de la casa en Aix, el santuario Mariano en Laus y el centro de peregrinos dedicado a Cristo Salvador en Marsella – además de muchas otras tareas relacionadas a dichos lugares, como los jóvenes, el ministerio sacramental y en las prisiones, etc.

La exigencia a los Misioneros era mucha, por lo que era importante que los jóvenes en formación recibieran una preparación adecuada y sólida. Al escribir a Jacques Marcou, Eugenio subraya algunas de las cualidades necesarias. Marcou fue uno de los primeros miembros de la Congregación de la Juventud en Aix desde 1813, por lo que Eugenio le conocía bien, teniendo un papel importante en su desarrollo espiritual y humano.

Aix el 24 de julio, porque son las doce y media. Me he puesto un poco tarde, mi querido Marcou, para escribirte hoy, por eso me contentaré con darte esta señal de mi recuerdo. Sé que estás bien, y no dudo que te comportas también muy bien.
Trabaja seriamente en avanzar y en perfeccionarte en todas las virtudes. Tú sabes qué hace falta para hacer el bien y te veo dentro de poco ir al combate. Prepara pues tus armas.
Adiós mi querido hijo, te encomiendo también trabajar en el estudio, sin que las dificultades que encuentres te detengan en ese hermoso camino.
Vivid en la unión la más perfecta y en la observancia exacta de nuestras Reglas. Adiós, te abrazo con todo mi corazón. Reza por mí.

Carta a Jacques Marcou, Julio 24, 1822, EO VI núm. 85

El deseo de Eugenio sigue estando presente en nuestras Reglas actuales:

El objetivo de la formación primera es asegurar el crecimiento de aquellos que Jesús llama a ser plenamente sus discípulos, para que adquieran la madurez religiosa y sean capaces de asumir la misión oblata. Esto requiere integrar en la fe todas las dimensiones de nuestra vocación, especialmente la pobreza evangélica, el celibato consagrado y la disponibilidad para el servicio misionero.

CC&RR, Constitución 50

 

“El yo no es algo que esté listo-hecho, sino algo en formación continua a través de la elección de las acciones.”    John Dewey.