Archivo por meses: septiembre 2012

CUANDO LAS COSAS NO SALEN SEGÚN EL PLAN

Una de las condiciones de los Misioneros para hacerse cargo del santuario de Nuestra Señora de Laus como una misión permanente era que, cuando llegase el frío y finalizaran las peregrinaciones, los Misioneros pasarían los meses de invierno predicando misiones populares en los pueblos de alrededor.

De ahí que, el P. Tempier, Mye y Maunier predicaran una misión en el pueblo de Rognac, desde el 14 de Noviembre al 5 de Diciembre de 1819. Era una misión difícil porque la parroquia estaba dividida, la misión había sido impuesta por el Arzobispo y la gente estaba mal preparada. Henri Tempier escribió a Eugenio:

Espero que te agrade nuestra vida apostólica; … sabrás que hemos hecho nuestro viaje a pie con un tiempo maravilloso, a pesar de nuestros miedos. Llegando a Rognac, fuimos a adorar al Santísimo Sacramento, luego tuvimos una comida ligera en la casa del Alcalde y, desde allí, fuimos a visitar otras dos casas que nos habían recomendado; por la tarde, después de una comida frugal que tuvimos en la casa parroquial, encontramos nuestras camas exactamente como queríamos, tres colchones malos de paja que obtuvieron para los tres misioneros solamente después de haber rastreado el campo, tres sillas y tres pobres mantas.

Carta de Henri Tempier a Eugenio de Mazenod, 14 de Noviembre de 1819,
Oblate Writings II.2, n. 19

Eugenio respondió con entusiasmo:

¡Bendito sea Dios!, mis queridos amigos y verdaderos apóstoles; mi corazón sufre con vuestra posición, pero se alegra al mismo tiempo de veros compartir la suerte de nuestros primeros padres, de los discípulos de la cruz.

Carta a Henri Tempier, 16 de Noviembre de 1819, EO VI n.47

 

«Incluso en las peores dificultades, cuando el resto de cosas en nuestras vidas parecen desmoronarse, podemos encontrar paz en el amor eterno de Dios.»    Amstrong Williams.

UN MISIONERO SOLITARIO REQUIERE APOYO FRATERNO

Henri Tempier, de 31 años de edad, quien había vivido 3 años de intensa vida comunitaria en Aix, se encontró a sí mismo ahora en Notre Dame du Laus con un estudiante Oblato y un postulante. Como misionero celoso y religioso obediente, aún sufría con su nivel humano y pidió volver a Aix. Esta carta dirigida a Eugenio nos da una mirada a su soledad

Mi muy querido Padre
Sus cartas me dan vida, sus palabras son como un bálsamo que cura mi corazón; siento que al tener la alegría de recibir una de ellas y al leerla, me encuentro cerca de usted, que puedo escucharle. ¡Oh, si tan sólo la ilusión pudiera convertirse en realidad!

Su sufrimiento se debe a que Eugenio atraviesa algunas dificultades con algunos sacerdotes diocesanos en Aix, y quisiera estar ahí para apoyarlo.

Podría partir a Aix de inmediato, para ayudarle con las dificultades que comentó en detalle. Siento cómo su corazón es puesto a toda clase de pruebas.

Luego se siente culpable por haber aumentado la carga de Eugenio al quejarse de su situación propia en Laus:

¿Pero cómo pude haber aumentado esas dificultades al escribir sobre asuntos que posiblemente le hayan hecho sufrir? No lo sé: debe ser que soy insensible. ¡Oh, insisto que no es tal el caso y que nunca querría causar sufrimiento a alguien de tanta bondad y tan amable hacia mi persona.
Así que atribuya el que haya referido nuestra angustia al gran sufrimiento experimentado al encontrarme lejos de usted y ver en ello mi falta de virtud por la que pierden mérito todas mis acciones. No considero haber dicho nada que pudiera ser contrario al espíritu de sumisión. Si he solicitado con energía el ser relevado de mi tarea, es siempre acorde a su voluntad, pues insisto en que sólo anhelo lo que usted desee. Quise comentar sobre estos asuntos, aun cuando ya tiene conocimiento de ellos, pues me complace mucho escribirle.

Carta de Henri Tempier a Eugenio de Mazenod, Julio 20, 1819,
Escritos Oblatos II.2, núm. 16

Era imposible que Eugenio remplazara a Henri Tempier sin perjudicar la calidad del trabajo misionero en Laus y su espíritu religioso de unidad con Aix. Habría de permanecer ahí por más de cuatro años y de vez en cuando solicitaba volver a Aix.

Nuestra Regla de Vida actual se refiere a ello:

“Para mantenerse fieles, cuentan con la amistad y la vida fraterna, con el compromiso apostólico para con todos, con la oración y la mortificación.”

CC&RR Constitución 18

“La Amistad no necesita de palabras – es la soledad liberada de la angustia.”       Dag Hammarskjold

DAR LA BIENVENIDA A LOS SACERDOTES EN NECESIDAD

La Regla de 1818 había señalado la importancia de hacer algo para remediar los estragos que la Revolución Francesa ocasionó a los sacerdotes.

Articulo 2. En los comienzos, los misioneros, por razón de su juventud, no podrán emprender más que indirectamente la curación de esta llaga profunda con sus suaves insinuaciones, con sus oraciones y sus buenos ejemplos…
Articulo 3. Entonces darán retiros a los sacerdotes, y la casa de la Misión será siempre un asilo abierto y como una piscina saludable…

Regla de 1818, Primer parte, Capítulo Primero. Fin del Instituto. § 2.Misiones, 78 (1951) páginas. 14-15

(cf texto anterior del 7 de marzo, 2012, así como la reflexión respecto al texto completo y sus comentarios de naturaleza fuerte, que pueden encontrarse en los textos del 9-14 de junio, 2010)

La primera comunidad en Notre Dame du Laus lo tomó muy en serio, poniéndolo en práctica:

Siete sacerdotes y un clérigo han llegado… Nuestra amabilidad hacia ellos, — mezcla de amabilidad y mucha reserva (y sin ella) la menor familiaridad —, una buena actitud de parte de nuestra pequeña comunidad, el tañer de la campana que llama a nuestros ejercicios, nuestro largo período de agradecimiento y Benedicite, la lectura de la Sagrada Escritura y algunas vidas edificantes en la mayor parte de nuestra comida, todo lo que es infinitamente agradable a quienes no han perdido aún por completo el sentido de la piedad y tienen alguna idea de su estado de vida y dejando en silencio a quienes han olvidado el significado del sacerdocio.
En general nos respetan y ven como sacerdotes diferentes a ellos.

Carta de Henri Tempier a Eugenio de Mazenod, Julio 5, 1819
Escritos Oblatos II.2, n. 15

 

“Una sonrisa es la bienvenida universal.”     Max Eastman

SERVICIO DE LA IGLESIA QUE LLEGUE A LA GENTE

En las montañas de Notre Dame du Laus, los Misioneros tuvieron especial cuidado de celebrar la Eucaristía y otras ocasiones litúrgicas, tan bien como fuera posible.

Los servicios son ofrecidos en el santuario de Notre Dame du Laus con toda la dignidad posible. Tan es así que sería difícil encontrar en nuestras montañas lugares donde Dios sea honrado con mayor respeto y propiedad. La gente está impactada por ello, que dice bastante, y los sacerdotes visitantes no dejan de estar de acuerdo en que si realizaran los servicios con tal respeto en sus parroquias, sus feligreses no podrían resistirse: serían más piadosos.
Tales fueron los comentarios que escuché de la gente en la fiesta de la Visitación; es verdad que nos lucimos ese día

Carta de Henri Tempier a Eugenio de Mazenod, Julio 5, 1819,
Escritos Oblatos II.2, núm. 15

Respecto a la reflexión sobre la exigencia de Eugenio a él mismo y el resto en que la oración litúrgica habría de celebrarse de forma atractiva, por ejemplo, en una de sus Cartas Pastorales al Obispo de Marsella escribió:

A los asistentes … durante la Misa, que no se trate de personas que solamente escuchan, sino que estén comprometidos en todo, que participen en forma constante expresando en voz alta su solidaridad completa con lo que sucede en el altar y que la participación no esté limitada sólo al clero, sino que sea el privilegio de cada fiel en este santo lugar

Mandato en ocasión de la cuaresma, Febrero 8, 1846

 

“No podemos concebir la idea del apostolado de los laicos sin la liturgia como base.”    Dorothy Day

NUNCA HAY QUE QUERER HACER MÁS DE LO QUE DIOS PERMITE

Desde el inicio de la existencia de los Misioneros, Eugenio insistió en la necesidad de llevar un estilo de vida equilibrado. En su carta de invitación a Henri Tempier a unirse a ellos, escribió:

parte del año será empleada en la conversión de las almas, otra en el retiro, el estudio, en nuestra santificación particular.

Carta a Henri Tempier, el 9 de octubre de 1815, EO VI n. 4

En su declaración de visión, los Misioneros estipularon:

El fin de esta Sociedad no es sólo trabajar por la salvación del prójimo, dedicándose al ministerio de la predicación; se propone también principalmente proporcionar a sus miembros los medios para practicar las virtudes religiosas…

Petición de Autorización Dirigida a los Señores Vicarios Generales de Aix,
el 25 de enero de 1816, EO XIII n.2

Encargándose de que esto no fueran sólo ilusiones, vemos la seriedad con que lo tomó Henri Tempier en Notre Dame du Laus:

He tomado también mi decisión, sea que estemos siempre ocupados con la gente haciendo novenas o no. A las diez de la mañana les hago llamar con la campana de la comunidad, anunciando que debemos todos dejar el confesionario y dirigirnos a nuestras habitaciones para leer, escribir o hacer algo más. Por la tarde, la campana nos llama a las 4. Debido a ello, contamos con hora y media por la mañana y otro período igual por la tarde. Es la única forma en que logramos hacer algo sin poner en riesgo nuestra vida; en cuanto al sábado y domingo, es otra historia, pues debemos permanecer ahí el día entero.

Carta de Henri Tempier a Eugenio de Mazenod, Junio 19, 1819,
Escritos Oblatos II.2, n. 14

Eugenio siguió insistiendo en ello hasta el final. Por ejemplo, en 1842 escribió:

No os dejéis llevar más allá de vuestras fuerzas en el trabajo que os abrumará bien pronto. Nunca hay que querer hacer más de lo que Dios permite. Arreglad todas las cosas con prudencia; pero sobre todo, reservaos siempre tiempo para dedicarlo al estudio y a vuestra santificación personal en el interior de vuestra casa; eso es necesario. .

Carta a Jean-Baptiste Honorat, el 26 de marzo 1842, EO I n. 10.

 

“La felicidad no es un asunto de intensidad sino de equilibrio, orden, ritmo y armonía.”   Thomas Merton

DIOS SE DELEITA Y JUEGA

Continuando su reflexión sobre la creación como el lugar donde experimentar la presencia de Dios, Eugenio cita Proverbios 8:31 sobre Dios “jugando por el orbe de su tierra, deleitándose al estar con los hijos de los hombres.”

Y el cristiano, que va más lejos, sale de esa especie de arrobo para dejarse llevar a todos los transportes del amor y del agradecimiento, pensando que ese Dios Todopoderoso
que ha creado todas esas maravillas, jugando ludens in orbe terrarum,
se ha acercado al hombre, al hombre que se siente confundido y perdido en la sola contemplación de la menor de sus obras,
para conversar con él, instruirlo, dirigirlo, unirse a él en la intimidad del amor más incomprensible, fundirlo en cierto modo en su ser y llevarlo para compartir su gloria.
¡Oh Dios! ¡Oh Dios! Y la mayor parte de los hombres viven sin pensar en ello.

Eugenio se regocija, pues el objetivo de su ministerio fue llevar a los jóvenes y al prójimo esta conciencia de Dios, viviendo en comunión con Él – así, Adolphe Tavernier y muchos otros en la Congregación de la Juventud pudieron comprender dicha realidad.

Adolfo, Adolfo mío, bendigamos al Señor por habernos dado un corazón capaz de comprenderlo y sobre todo de sentirlo!

Carta a Adolphe Tavernier, Octubre 12, 1819 EO XV núm.151

 

“Aquel que no pueda ya detenerse y maravillarse embelesado, puede estar muerto igual; con los ojos cerrados.”            Albert Einstein

LA ENSEÑANZA DE LA NATURALEZA

En efecto ¿hay algo más risueño que los campos, más rico que la naturaleza, sobre todo cuando el alma tan religiosa como sensible descubre en ellos, bajo cada hoja y sobre el ala de cada átomo, el gran nombre del Eterno?

Carta a Adolphe Tavernier, el 12 de octubre 1819, EO XV n.151

 

”La Naturaleza nos enseña más de lo que predica. No se trata de sermones en las piedras. Es más fácil lograr una chispa de una piedra que una moraleja.”       John Burroughs

AL SERVICIO DEL ABURRIMIENTO EN PERSONA

Algunos años antes Eugenio había escrito respecto a servir a Dios en situaciones que no le resultaban en nada interesantes:

si por cansancio del cuerpo y de la mente, quiero buscar algún descanso en una buena lectura o en la oración, etc. y los asuntos de la casa me obligan a hacer diligencias pesadas o visitas molestas, persuadido de que hay que dar siempre la preferencia a lo que Dios exige sobre lo que uno desearía, etc., no vacilaré y haré eso de tan buen talante que, en el supuesto de poder elegir, preferiría lo que exige el servicio que Dios me ha confiado a aquello que me gustaría más. Mejor todavía, trataré de llegar a amar más lo que es más conforme a la voluntad del Señor, que es lo único que ha de regular no sólo mis acciones sino también mi afectos..

Notas de Retiro, Julio-Agosto 1816, EO XV núm. 139

No es a menudo que encontremos a Eugenio bajando la guardia y escribiendo algún comentario humorístico sobre alguien. Al escribir al joven Adolphe Tavernier, de 20 años de edad – miembro de la congregación de la juventud y después abogado, con quien mantendría una amistad de por vida – describe una visita aburrida y cómo se las arregló para recibirle pacientemente:

Ayer, por ejemplo, estaba releyendo tu cartita y te iba a contestar cuando el aburrimiento en persona vino a meterse en mi casa, revestido con todos los atavíos; se sentó en mi pobre canapé como en su trono y haciendo el gracioso a su modo, se halló ahí tan bien que no rebulló hasta las nueve. Bendita sea esa campana que vino, ¡ay! demasiado tarde, a liberarme de sus terribles golpes. Si al menos se me hubiera permitido dejar que la causa produjera sus efectos naturales, me habría dormido con el más profundo sueño a los pies mismos de ese trono en que estaba consternado. Pero no: mi triste tarea consistía en hacer violencia a la naturaleza y entretener al personaje que me estaba matando.

Carta a Adolphe Tavernier, el 12 de octubre 1819, EO XV n.151

 

“Ten paciencia con todo, pero antes que nada, contigo mismo.”        San Francisco de Sales

EL SERVICIO DE LOS COLABORADORES LAICOS EN LA MISIÓN

El trabajo de las misiones no podía prosperar sin la generosa ayuda espiritual y material de los colaboradores laicos. La carta de Eugenio a una de sus mayores colaboradoras lo corrobora:

Señora,
Tendría que empezar presentándole mis excusas por haber tardado tanto en contestar a la carta que ha tenido el honor de escribirme. Eche la culpa a todos aquellos que no comprenden el menor retraso en el servicio habitual que exigen de mi pobre persona. Le agradezco los encargos que ha querido hacer…

Ella se encontraba en Marsella y los Misioneros se preparaban para una misión en esa ciudad el año siguiente:

Es probable que vayamos a su ciudad en enero y febrero para la misión hace tiempo proyectada; es entonces cuando necesitaremos la ayuda de sus oraciones y la de todas las almas santas que se interesan por la gloria de Dios y la salvación de las almas. No espere, sin embargo, a entonces para encomendarme al Señor.
Acepte la seguridad de los respetuosos sentimientos con los cuales tengo el honor de ser, su muy humilde servidor,
Eugenio de Mazenod, sacerdote misionero.

Carta a Madame Roux-Bonnecorse, Julio 27, 1819, EO XIII núm. 26

Henri Tempier en ND du Laus reflexiona sobre el mismo espíritu de agradecimiento hacia los colaboradores, al escribir a Eugenio:

Siempre me he olvidado de comentar sobre nuestras oraciones por los benefactores del trabajo de las Misiones, al igual que se hace en Aix. Haga hincapié de su valor en su próxima oración, acentuando la santidad de nuestro lugar, el fervor y gran número de personas que se encuentran en oración.

Carta de Henri Tempier a Eugenio de Mazenod, Junio 13, 1819,
Escritos Oblatos II.2, n. 13

 

El propósito de la vida humana es el servir y mostrar compasión y la voluntad de ayudar a los demás.»                            Albert Schweitzer, teólogo y doctor en medicina

¿QUÉ APARIENCIA TIENE EL AMOR?

Uno de los motivos del éxito del ministerio de los Misioneros era la calidad de su cercanía a la gente. Eran misioneros por el cuidado que tenían del bienestar de los demás. Su mayor preocupación era la salvación de los más abandonados, que no se refería únicamente al área “espiritual”. El pueblo de Saint Etienne, no lejos de Laus, fue destruido por un incendio y los Misioneros respondieron de inmediato, como muestra la carta de Eugenio:

¡Lástima que no estuviera con vosotros el día de vuestra bella acción en San Esteban! Os veo desde aquí en medio de las llamas llevando a todas partes y con inteligencia las ayudas que han debido salvar a gran número de personas. No me sorprende que no se cansen de hablar de esa hermosa abnegación. Cuatro misioneros, en ese ejercicio de caridad predican más que desde el púlpito, por lo menos son mejor comprendidos.

Carta a Henri Tempier, Junio 29, EO VI núm. 45

¿Qué apariencia tiene el amor? Tiene manos que ayudan a los demás. Tiene pies para apresurar a los pobres y necesitados. Tiene ojos para ver la dificultad y necesidad. Tiene oídos para escuchar los suspiros y penurias de la gente. Así es como luce el amor.      San Agustín